María Dolores de Cospedal acaba de perpetrar un golpecillo de estado en la comunidad que gobierna con la intención de asegurarse de que seguirá gobernándola mucho tiempo más. Ha cambiado la ley electoral de manera que ha barrido el pluralismo político que a los líderes del PP no se les cae de la boca. El PP amenaza con hacer algo así en toda España, cambiar la ley electoral para intentar asegurarse su continuar en el poder. Es decir, que nuestros votos cada vez valgan menos. Asegurarse, en definitiva, de que no se puedan cambiar las cosas de ninguna manera y desde luego, no con los votos.
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Esperanza Aguirre lo ha puesto demasiado fácil al acusar a Podemos de usar las tácticas propagandísticas de Goebbel. No hacía falta remontarse al franquismo ideológico, padrino de los populares. En realidad, Goebbels es ella y es el partido popular, o lo intentan con suerte desigual. La campaña de Podemos para las elecciones europeas ha sido la mejor valorada porque ha conseguido centrar la política en la vida de las personas, en lo que debería ser siempre la política. Queremos que se nos explique por qué no se puede pagar la sanidad y sí rescatar bancos. Y esto no es hacer populismo ni demagogia. Queremos que se nos explique por qué no podemos ser la ciudadanía la que elija si prefiere una cosa o la otra. Porque, además, la política es eso, por eso votamos, para poder elegir las opciones que mejoren nuestras vidas y no a unos gestores de no se sabe qué políticas impuestas por instituciones o personas no elegidas por nadie. Esto tan simple, la razón de la política, había desaparecido del horizonte de la democracia y Podemos lo ha puesto en el centro. Por eso ha sacado más de un millón doscientos mil votos; porque ha puesto el foco en donde debe estar. Y ha conseguido, además, que otros partidos intenten hacer lo mismo: bienvenido sea.
El PSOE y el velo de la ignorancia
El velo de la ignorancia es un concepto que utiliza el filósofo John Rawls para explicar su teoría de la justicia. Pero es una expresión demasiado descriptiva y útil como para no darle nuevos significados. Yo podría decir que el velo de la ignorancia cubría hasta hace muy poco a gran parte de la ciudadanía, que pudiendo saber no sabía. La razón de que pudiendo saber no quisiéramos saber, o no del todo, tiene que ver con la parálisis que hasta la irrupción de Podemos hemos vivido en la política española. No queríamos saber del todo debido al cansancio, a la impotencia, a la sensación de inutilidad y también de cierta perplejidad. El velo de la ignorancia, translúcido a la medida de cada cual, nos permitía saber lo que queríamos e ignorar lo que preferíamos ignorar.
Antiabortistas en Madrid
Al parecer Ruiz Gallardón quiere celebrar en Madrid un congreso antiabortista en la que se pretende aprobar una declaración que se llamará “Declaración de Madrid”. Dicen que quieren darle al evento un tono científico. Me lo imagino; científico de la ciencia que negó que las mujeres tuvieran capacidad para estudiar hasta bien entrado el siglo XX. Científico no va a ser desde luego, va a ser un congreso ideológico, de la ideología de quemar a las mujeres por copular con los demonios (o con lo que sea), de esa ideología: de la ideología de la misoginia. Porque no se trata más que de eso. En el Congreso de los Diputados de un país democrático se va a escenificar, si no lo impedimos, la aprobación a una de las leyes más antidemocráticas que existen, la que restringe el derecho al aborto; la que impone a las mujeres (la mitad de la raza humana) el control de sus propios cuerpos por parte de un poder ajeno a ellas. Especialmente perverso es que esas intenciones pretendan apoyarse en la defensa de las mujeres. Es la misma táctica de declararse provida los que, en realidad, son contrarios a considerar a las mujeres como individuos con la misma capacidad para autodeterminarse que nadie les discute a ellos.
Aborto y Orgullo gay
Esta semana han ocurrido dos hechos que, aunque no lo parezca, están relacionados. El martes, la asociación de la que he sido presidenta muchos años, la FELGTB, fue recibida por el rey, y es posible que el viernes, presumiblemente cuando este post ya esté publicado, el Consejo de Ministros apruebe el mayor retroceso para los derechos de las mujeres vivido en democracia. Cuando Boti Gª Rodrigo, Presidenta de la FELGTB, le daba la mano a los reyes y ese hecho era portada de los diarios, yo sonreía para mis adentros y pensaba en La Razón y La Gaceta, en los obispos y arzobispos, en el Foro de la Familia y en las familias «normales» a las que el PP considera tales; pensaba en Intereconomía, en 13tv y en todos los idiotas que quieren curarnos. Pensaba en los comentaristas políticos de estos medios que la semana pasada peloteaban a la monarquía, y que son los mismos que muy a menudo escupen una repugnante homofobia, transfobia o misogina. Ayer, todos estos, se ahogaban en su propia rabia. Eso me produjo mucho placer.
El verdadero voto útil
El título XV del Código Penal (artículos 311-318) dice: «De los delitos contra los derechos de los trabajadores» y se supone que está para proteger a estos de los abusos de los empresarios. Los artículos que desarrollan este título dejan claro que se trata de proteger a la parte más débil de la más fuerte, de los empresarios. Especialmente el artículo 315 protege a trabajadores y trabajadoras de las presiones, coacciones y limitaciones que los empresarios puedan ejercer contra un derecho fundamental en una democracia, el derecho de huelga. Sin embargo, la situación que vivimos es tal que el título XV, y en particular el artículo 315, se ha convertido en un instrumento para castigar a los trabajadores en lugar de defenderlos. Una ley que se hizo para proteger el derecho de los débiles (como es lo normal en democracia) se está usando para lo contrario, para castigarlos y reprimirlos; y con extraordinaria brutalidad, además. Hay pocos ejemplos de una perversión legal semejante.
Una semana después de las elecciones del 25 de mayo, todos y todas sabemos que se ha producido un cambio; aún no sabemos cómo va a acabar esta aventura, pero del 25 de mayo a mí se me quedó grabada una frase que pronunció una señora de derechas de toda la vida y votante del PP hasta ese momento: “Aquí nos han robado todos, pero ninguno con tanta chulería como el PP”. Y esa señora cambió su voto. No sé exactamente si votó a Podemos, pero a tenor de la primera parte de la frase, “aquí nos han robado todos”, me parece improbable que se inclinara por votar a ningún partido de esos que ella mete en ese “todos” que nos han venido robando.
Los brasileños no quieren el mundial
Iniesta ha hecho unas declaraciones en las que dice no comprender las protestas de la gente contra el mundial de fútbol de Brasil. “Es la Copa en el país del fútbol, y nada es más bello que esto”, recalcó el jugador español. A lo mejor alguien podría explicarle a Iniesta que esto de la belleza va por barrios y que es posible que alguien (o mucha gente) encuentre que tener una casa digna con agua corriente es muy bello, o que tener acceso a la educación o a la sanidad es más bello todavía. Creo que estamos entrando en un tiempo histórico en el que los pueblos de las llamadas democracias han (hemos) comprendido que esto es una estafa sin paliativos. Que democracia no puede consistir en meter el voto en una urna y que el partido ganador se sienta con las manos libres para hacer con ese mandato absolutamente lo que le parezca, que suele ser lo que le exigen los poderes financieros y lo contrario de lo que dijo que haría.
La (nueva) política y las redes
Hermann Tertsch, Maruhenda, Fátima Báñez o Carlos Floriano se deben tomar muy en serio a sí mismos, pero el resto del mundo se ríe de ellos en las redes. Da exactamente igual que dirijan un periódico o un Ministerio. Nos reímos de ellos no sólo por razones ideológicas sino porque su discurso está completamente fuera de la realidad. Hace 50 años nadie se hubiera reído al ver a un ministro invocando a una virgen, ahora esa invocación parece un chiste. La sociedad ha cambiado y mucha de esta gente no se ha enterado.
