Cuando escribo este post no sé exactamente si el joven gay Daniel Zamudio ha muerto efectivamente o sigue conectado a una máquina que le mantiene muerto en vida. Es lo mismo. Lo que sí es seguro es que fue torturado y finalmente asesinado por una jauría de bárbaros. Hoy mismo, el día en que me entero de la muerte de Daniel, ha finalizado el congreso de la FELGTB, la principal organización lgtb de mi país y hemos dedicado algunas palabras a Daniel.
Prostitución en la calle
El Ayuntamiento de Barcelona pretende endurecer la ordenanza existente y prohibir totalmente el ejercicio de la prostitución en la calle. Esta medida se toma a propuesta del PP y CiU la asume como propia. Antes de esto, la prostitución estaba prohibida en la calle en determinados supuestos: si monopolizaba el espacio público, si la negociación entre prostituta y cliente se producía a menos de 200 metros de un colegio y si el acto sexual se realizaba en la calle. Excepto en el último caso, -en principio está prohibido para todo el mundo-, los otros dos supuestos son hipócritas y subjetivos y ponían a las mujeres que ejercen la prostitución a merced de la policía y de cualquiera a quién le molestara su presencia.
Cuidado con el cuidado
Hace un tiempo que los cuidados se han convertido en un tema central de análisis y discusión en el feminismo. Generalmente, se entienden por “cuidados”, esas actividades que realizan las mujeres de manera gratuita para mantenimiento de la vida y la salud; todo el trabajo para la sostenibilidad de la vida, tal y como se dice ahora. Sin embargo, tengo que reconocer que siempre he sentido cierto rechazo por este concepto aunque sólo últimamente he podido comenzar a concretar mi descontento, gracias a enfoques feministas que han comenzado a poner en cuestión el término, al menos en su sentido más amplio. Ciertamente que visibilizar en su momento el trabajo inmaterial y gratuito que realizan las mujeres resultó de gran efectividad política, pero sin embargo creo que haber dado a todas estas actividades el nombre de “cuidado” sin cuestionar algunas de sus definiciones, no es lo más acertado.
Funcionarios de Dios
Todo el mundo que es de pueblo, o tiene familia en los pueblos, sabe que antes los niños iban al seminario para estudiar, para tener comida caliente y un futuro, una salida. Lo de dios era lo de menos. Cuando las cosas mejoraron y todo el mundo pudo acceder a la comida caliente, a los estudios y, más o menos, a un trabajo, los seminarios se vaciaron; dios seguía siendo lo de menos.
Señoritos y criadas
Ha pasado más de una semana y aun no salgo de la sensación de asombro por una parte y de indignación por la otra. Las palabras de Esperanza Aguirre acerca del aborto no fueron tan comentadas como las de Gallardón porque es el ministro quien tiene la responsabilidad de presentar una ley y no así Aguirre quien, más bien expresa sus propias opiniones al respecto. Además, al fin y al cabo, Gallardón hace respecto al aborto quizá lo que nos esperábamos, dejar que en cuestiones de moral sexual gobierne el Tea Party español. Pero a mí las declaraciones de Aguirre en un programa de radio me pusieron la carne de gallina. No existe esa derecha moderna que nos trataron de colar. Es una derecha brutal, la que siempre hemos padecido en este país.
Terrible semana del 8 de marzo
Vaya semana que nos han dado entre la Academia y Gallardón. A estas alturas es difícil decir algo que no se haya dicho ya. Respecto a la Academia sigue pareciéndome increíble, pero es un clásico, que cuando se trata de sexismo cualquier tontería puede pasar por cosa seria. En ambos casos nos encontramos con algo también muy corriente: hombres opinando de mujeres, explicándonos, explicando cómo nos sentimos, cómo nos tenemos que sentir, lo que pensamos, lo que tenemos que hacer, cómo vivir, en fin nombrándonos. Yo les diría a todos estos que fueran callándose que ya hablamos nosotras.
No es lo mismo
No es lo mismo no haber alcanzado un derecho que perderlo. Cuando no se ha llegado todavía pero se está luchando, cada día que pasa es posible sentirlo como un día menos; se ve el final del camino, se ven las mejoras, los avances. En la lucha por la igualdad social ningún día es un día perdido, sino que cada uno de ellos significa experiencia, actividad, alegría, solidaridad, porque cuando una lucha social deja de ser una idea de unos pocos para organizarse en la cabeza y en la actividad de muchas personas, entonces se empieza a caminar y se hace posible.
No olvidemos cómo y dónde estamos
Hay muchísima gente que no entiende lo que es el déficit, ni la prima de riesgo, ni el diferencial. Y sin embargo en los telediarios dedican una buena parte de la información a contarnos cosas relacionadas con eso. Sin saber lo que es el déficit–y aun sabiéndolo- lo que una aprende al ver cualquier telediario es que el déficit es casi como la propia constitución, más importante que cualquier principio, que cualquier derecho. Es eso que tiene que cumplirse, sí o sí.
¿Golpe de Estado en Europa?
En toda Europa se está produciendo un golpe de estado protagonizado por las élites económicas y financieras que tiene como objetivo imponer sus políticas neoliberales por medio de, primero, hundir a los países y después, cuando cunda el pánico, colocar a sus hombres como salvadores y gobernantes de dichos países, y colocarlos además sin celebrar elecciones. Y después expoliar lo más posible a esos países su riqueza y los derechos sociales y económicos de la ciudadanía. Lo estamos viendo, está ocurriendo ante nuestras narices.
El semiarmario de Elena Anaya
Ha levantado mucha polémica el hecho de que Elena Anaya dedicara su Goya recién conseguido a “su amor”, así sin sexo. Y si ha levantado polémica es porque a estas alturas todo el mundo parece saber que el amor de Anaya es una mujer y puesto que esto es ya público, parecería que visibilizarlo como tal hubiera significado un apoyo importante en la lucha contra la homolesbotransfobia y más aún en este momento, cuando los avances legales de los últimos años están en peligro por culpa de la política del PP. Ante la avalancha de críticas a Anaya, inmediatamente salieron otras personas afirmando lo que se dice siempre en estos casos: que no se puede exigir a nadie que salga del armario, que eso es una cuestión privada, que ella decidirá cuándo y dónde hacerlo público y si quiere hacerlo.
