No olvidemos cómo y dónde estamos


Hay muchísima gente que no entiende lo que es el déficit, ni la prima de riesgo, ni el diferencial. Y sin embargo en los telediarios dedican una buena parte de la información a contarnos cosas relacionadas con eso. Sin saber lo que es el déficit–y aun sabiéndolo- lo que una aprende al ver cualquier telediario es que el déficit es casi como la propia constitución, más importante que cualquier principio, que cualquier derecho. Es eso que tiene que cumplirse, sí o sí.

El déficit es lo que hay que cumplir siempre, no así los derechos humanos, sociales o civiles que también recogen los tratados y constituciones. Nadie exige que se cumplan los índices de contaminación ambiental, que se respeten las playas,  que se proteja a la población gitana europea, que combata la violencia de género o que se luche efectivamente por la igualdad de las personas lgtb, por ejemplo. Eso no es de obligado cumplimiento, el déficit sí. Por el déficit se reúnen los estados y castigan a los incumplidores con castigos terribles. Ajustarse al déficit como sea es imperativo, y el “como sea”, quiere decir empobrecimiento generalizado de la población y recortes en derechos laborales y sociales. Pero jamás se cuestiona en esos mismos telediarios que la cifra de déficit es algo humano, decidido –por motivos políticos- por esas personas que están ahí dirigiendo y sometiendo nuestras vidas. Y como es una decisión humana podemos cambiarla, podemos decidir otras políticas que no den tanta importancia al déficit  por ejemplo. Aunque el deficit parezca algo de emanación divina, no lo es, es humano y por tanto podemos revertirlo, podemos pagar el déficit rebajando gastos militares, cobrando más impuestos a los más ricos, combatiendo duramente el fraude fiscal…cosas que ya sabemos pero que no nos recuerdan todos los días.

Ahora algunos podemos entender también la voracidad inmoral desatada prácticamente como una epidemia entre quienes tenían posibilidad de robar y que han robado en todos estos años, previendo quizá la que se nos venía encima: había que ahorrar antes de la debacle, había que robar lo más posible. Pero de todos  los que han robado,  gestores, funcionarios, políticos, cargos de confianza, contratados…de todos los partidos ninguno o casi ninguno devolverá el dinero o pisará la cárcel. Nosotros si estamos siendo efectivamente empobrecidos. Una de las primeras medidas del PP ha sido desmantelar la oficina antifraude y poner al frente de ella a una persona que gestionó fraudulentamente.

Servicios sociales básicos, derechos, como la sanidad o la educación, las pensiones… los vemos disolverse ante nuestros ojos y con ellos se expande una enorme injusticia que se nos clava personalmente. El paro no cesa de aumentar y ya sabemos que aumentará aun más.  Los que nos han empobrecido, lo que han puesto en riesgo nuestras pensiones, se han asgurado en cambio pensiones millonarias. La ira social debería volcarse sobre ellos y no descansar hasta que paguen con la cárcel los delincuentes y  hasta que hayan devuelto todo lo apropiado de manera inmoral todos ellos.

Tarde o temprano habrá que salir a la calle masivamente como han hecho los griegos –y no se nos informa- como están haciendo los italianos, y también se nos hurta la información, porque nos jugamos nuestras vidas. En ese momento la represión policial será brutal, procurando no matar, pero brutal. Es como si se hubiera desatado una guerra contra las personas corrientes que vivimos de nuestro trabajo, es como si se nos hubiera decretado prisioneros de guerra por decreto; se nos ha expoliado de nuestros derechos laborales, se nos ha fragilizado, se nos pretende convertir en trabajo barato, se nos roba la vida, en definitiva. No hay otra que negarse a la injusticia, defender nuestros derechos, salir a la calle siempre, y no perdonar ni olvidar a los políticos que nos metieron en esto sin protestar, sin levantar la voz que les habíamos dado. Tan culpables son el PP como el PSOE, ellos lo pagarán tarde o temprano con el descrédito y la deslegitimación política.

La demonización de los sindicatos, clavada a la que siguieron los gobiernos neoliberales en los 80 sólo busca fragilizar a los trabajadores aun más, dejarnos inermes ante la empresa, aniquilar la negociación colectiva, nuestra única arma. Y esto ¿a cambio de qué? ¿Qué ganamos nosotros, los sacrificados? ¿Alguien se ha molestado en explicarnos para qué hacemos todo esto? Naturalmente que no porque no es posible explicar la verdad de unas políticas que ni generan riqueza, ni atajan el paro, ni tenemos ninguna posibilidad de recuperar en unos años los derechos perdidos. ¿Entonces? Pues su objetivo es el de instaurar un régimen económico neoliberal que nos convierta en mano de obra obediente y barata como en China.

La democracia representativa ya no representa a nadie, y las instituciones y los sectores económicos que verdaderamente gobiernan están fuera del sufragio popular. Es la verdad y la ciudadanía se da cuenta. ¿Cuánto se puede aguantar? Pues no sabemos, pero la capacidad de aguantar no es eterna y terminaremos estallando. Por un lado o por otro, un día u otro, esto terminará estallando y entonces, volveremos a empezar. Una se levanta algunos días, especialmente siendo mujer, con la sensación de que estamos obligadas a  tejer y destejer la tela de Penélope, como dijo Amelia Vácarcel, y no es una sensación agradable.

5 comentarios

  1. Magnífica síntesis del panorama (y del sentir general) actual.

  2. Mejor dicho (escrito) imposible, y así ¿funciona? el mundo…

  3. Totalmente de acuerdo. El problema es que tenemos una masa enorme de empresarios y políticos mediocres, eso en el mejor de los casos.

    Los neoliberales juegan con las reglas del capitalismo; pero no son capitalistas, sino que sueñan con ser señores feudales, dueños de nuestros destinos.

    Alemania es un gigante con los pies de barro; se muestra dura e implacable para ocultar sus debilidades, y poder, así, hacer su jugada, que no es otra que asegurarse la inversión que sus bancos tienen en deuda de los países pigs, aunque con ello lleve a la ruina a todos ellos. Pero podríamos negarnos a pagar la deuda (imaginemos, por un momento, la cara que se le pondría a Merkel si los pigs nos negásemos a pagar) y ya veríamos lo que tardaría en llegar a un acuerdo que beneficiase a todas las partes. Pero no soñemos, eso no va a pasar, así que sólo nos queda la calle.

    A la calle entonces. Puede parecer, en un primer momento, sólo el derecho al pataleo; pero es el principio, y ningún logro se ha conseguido sin luchar.

  4. Lo comparto, Beatriz.
    Qué aburrimiento de mundo, tan desgraciadamente previsible, la maldita repetición: la insaciabilidad de quedarse con las plusvalias del trabajo. Si nos vamos a morir todos y todas ¿o piensan algunos enterrarse como los faraones cargaditos de millones?…

  5. Y si se piensa la mayoría de la gente busca vivir, en unas mínimas condiciones dignas y no ansían todas esas riquezas que algunos avariciosos quieren acumular.
    Hace poco un señor de unos 70 años contaba que después de llevar toda la vida trabajando y luchando por los derechos laborales él y su mujer cobraban una pensión cada uno. Que no les llegaba a fin de mes y que no le daba vergüenza decir que tenía que ir a Cáritas a pedir para comer.
    Es que es lo que puede venir después de perjudicar tanto a los más débiles, a los que no tienen voz. A esos que cuando no podían evitar un desahucio encima se quedaban avergonzados, ¿de qué? si hay viviendas de sobra vacías. Que los bancos no quieren negociar y permitir que esas personas sigan viviendo. Prefieren tener casa vacías. Es insolidario.
    Y en esas que hay algunas personas que se están interesando en ayudar a los que se van a quedar sin nada, intentando parar los desahucios. Ahora aprueban la ley de dación en pago, totalmente insuficiente, porque los requisitos no va a haber nadie que los cumpla para acogerse a ella. Tienes que no tener ningún ingreso en la unidad familiar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: