Que ardan todas las hogueras

Estoy en casa viendo las noticias y en las mismas sale un tal Renzi que es el futuro primer ministro italiano. Luego le escucho hablar y no puedo evitar acordarme de una película de Nani Moretti, Aprile. En ella hay una escena antológica en la que el protagonista, el mismo Nani Moretti, está viendo por televisión un debate político en el que participa Berlusconi y el entonces líder de la izquierda (es un decir) D’Alema. Moretti se desespera viendo cómo un mentiroso crónico, un demagogo y un populista, como Berlusconi, es capaz de hilar un discurso político sin que el por entonces líder de la izquierda sea capaz de oponerle otra cosa que banalidades y lugares comunes más o menos bienintencionados. Moretti  grita a la televisión, se mesa los cabellos, se tapa los ojos e increpa a un D’Alema incapaz de oponer nada a la verborrea demagógica y embustera de Berlusconi: “¡Di algo” le grita Moretti. Pero D’Alema está paralizado porque no quiere decir nada que asuste a nadie. Leer más “Que ardan todas las hogueras”

La marca España

A estas alturas ya hemos leído todos el libro No pienses en un elefante de George Lakoff. En dicho libro se explica, de manera muy simple de entender, que a la izquierda no le basta con ganar las elecciones, sino que antes de eso  -o precisamente por eso- hay que ganar las batallas ideológicas, o cualquier victoria será efímera. Y ya no recuerdo si el libro lo dice, pero es bastante evidente que esta crisis y la incapacidad manifiesta de todos los políticos para salir de ella o para, siquiera, ofrecer algún relato alternativo, se debe precisamente a que la derecha ha ganado, y por goleada, la batalla ideológica. Y mientras no seamos capaces de revertir esa victoria no hay nada que hacer. De manera que el principal éxito del capitalismo es, precisamente, que no sea posible pensar en una salida al propio capitalismo, en un escenario no capitalista. Leer más “La marca España”

No están equivocados, existe un plan

Se puede decir de formas complicadas pero también se puede decir de manera simple: si los partidos que ganan las elecciones hacen todo lo que dijeron que no harían para ganarlas, ¿qué legitimidad tienen después para aplicar sus mentiras? El programa electoral del PP era una mentira de arriba abajo y, como tal mentira, completamente intencionada. Los futuros gobernantes sí que sabían lo que iban a hacer en cuanto ganaran, como se le escapó al portavoz del PP en la Comisión de Sanidad del Senado Jesús Aguirre o al propio Rajoy (“haré lo que tenga que hacer aunque haya dicho lo contrario”). El hecho de que tuvieran que mentir indica que sabían de sobra que de decir la verdad puede que no hubieran ganado las elecciones, es decir, que se reconoce que la mayoría de la gente, si tuviéramos alguna capacidad de elegir, elegiríamos otra cosa distinta a ésta que se nos está imponiendo. Se nos hurta así la posibilidad real de elegir qué tipo de política queremos. Leer más “No están equivocados, existe un plan”

No les veo

Veo la oposición en la calle y veo a la gente muy cabreada, politizada e incluso desesperada por lo que está pasando. Porque lo que está pasando no es un avatar político más. Es una desposesión completa de derechos, es la creación de un estado fuertemente represivo, es un retroceso democrático de tal calibre que es difícil seguir llamando a esto democracia, es un robo económico, una transferencia de rentas de la gente corriente que vive de su salario hacia los más ricos. Veo que no sólo son personas las que están resistiendo esta avalancha, sino que algunas asociaciones toman decisiones que las honran. Leo que una asociación de profesionales de enfermería ha declarado que seguirán atendiendo a “sin papeles” lo diga la ley o no; leo que alguna asociación de médicos declara que hará lo mismo. Leo, día sí y otro también, que asociaciones profesionales de todos los ámbitos se rebelan, protestan.

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Señoritos y criadas

Ha pasado más de una semana y aun no salgo de la sensación de asombro por una parte y de indignación por la otra. Las palabras de Esperanza Aguirre acerca del aborto no fueron tan comentadas como las de Gallardón porque es el ministro quien tiene la responsabilidad de presentar una ley y no así Aguirre quien, más bien expresa sus propias opiniones al respecto. Además, al fin y al cabo, Gallardón hace respecto al aborto quizá lo que nos esperábamos, dejar que en cuestiones de moral sexual gobierne el Tea Party español. Pero a mí las declaraciones de Aguirre en un programa de radio me pusieron la carne de gallina. No existe esa derecha moderna que nos trataron de colar. Es una derecha brutal, la que siempre hemos padecido en este país. Leer más “Señoritos y criadas”

No olvidemos cómo y dónde estamos

Hay muchísima gente que no entiende lo que es el déficit, ni la prima de riesgo, ni el diferencial. Y sin embargo en los telediarios dedican una buena parte de la información a contarnos cosas relacionadas con eso. Sin saber lo que es el déficit–y aun sabiéndolo- lo que una aprende al ver cualquier telediario es que el déficit es casi como la propia constitución, más importante que cualquier principio, que cualquier derecho. Es eso que tiene que cumplirse, sí o sí.

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LLamada a la acción europea contra el capital

Manolis Glezos tiene más de 80 años.  Fue un resistente antifascista griego que en el año 1941 arrancó la cruz gamada, símbolo de la ocupación nazi, de la Acrópolis ateniense. Mikis Theodorakis tiene aproximadamente la misma edad y la misma afiliación nacional y política. Es autor de algunos de las más bellas composiciones musicales del siglo XX. Que estos dos ancianos antifascistas se hayan convertido en símbolo de la resistencia griega a la invasión neoliberal dice mucho. Ellos dos han publicado esta esta carta abierta que explica muy bien lo que está pasando en Grecia y que es una llamada a la resistencia europea.  Merece la pena leerla. Leer más “LLamada a la acción europea contra el capital”

La gran farsa

La realidad no está donde nos la están contando. Todo lo que estamos viendo, lo que se dice en la mayoría de los medios, lo que hablan los políticos y los sindicatos, esas notas que bajan las agencias de calificación…todo eso no es más que una parte sesgada de la realidad. La realidad es que estamos inmersos en una gran farsa. Lo de Grecia es una farsa, lo demás también. Incluso lo dice así el último editorial de ‘Der Spiegel’, pero su “revelación” no va a pasar de ser un artículo en una revista. El interés de casi todos está en seguir repitiendo y manteniendo las mentiras sobre las que se levanta este sistema absurdo e injusto. Todo el mundo sabe que Grecia, haga lo que haga, no podrá devolver los préstamos y que las exigencias que se le están haciendo no son para que el país se recupere; de hecho con estas exigencias no puede recuperarse. Todas esas idas y venidas, negociaciones, pseudovotaciones, llamadas a la responsabilidad y a los sacrificios… no son más que disimulos de lo que es, en realidad, una batalla en la ofensiva neoliberal contra los derechos adquiridos por los trabajadores en los últimos 100 años. Lo que se pretende es volver al siglo XIX en salarios y derechos. Lo que se pretende es que los trabajadores europeos vuelvan a ser seres humanos baratos que sacrifiquen sus vidas a la codicia de unos pocos. Leer más “La gran farsa”

A Chacón la perdió su discurso

De Chacón enseguida supimos que tenía un marido y varios asesores peligrosos; todo su entorno salió a colación detalladamente. Ella siempre fue ella y los hombres que la enseñan, dirigen y protegen. No se contempló la posibilidad de que fuera ella la que dirigiera a esos hombres, la que dirigiera su propia campaña, la que ejerciera su autoridad sobre ellos. La candidata era ella, pero ella, en el momento en que intentó ser número uno, pasó a ser considerada un peón en la ambición de su marido y en las tácticas de los asesores. Aun así, paradójicamente, ella no dejó de ser considerada ambiciosa, muy ambiciosa, lo que también es malo. Leer más “A Chacón la perdió su discurso”

Simplezas para recordar

Las personas de izquierdas nos empeñamos en argumentar mucho lo que pensamos; tenemos la infantil manía de creer que si demostramos que tenemos razón, que los argumentos que damos son ciertos, si presentamos datos incontestables, convenceremos a quienes nos escuchen. Esto no es exactamente así porque, entre otras cosas, la política, al menos la actual, no es un debate. Se puede debatir entre sectores del mismo espectro ideológico; se pude debatir cuando se tiene algo en común, cuando se comparte cierto imaginario ideológico, pero cuando no se comparte ni el vocabulario, ni el imaginario cultural, ni se maneja el mismo significado para los conceptos, ni se tiene una idea siquiera parecida del mundo…entonces no hay debate posible. Entre la izquierda y la derecha no puede haber debate: hay una guerra cultural y cuanto antes lo comprendamos mejor. Luchamos por imponer, democráticamente, visiones antitéticas del mundo. Leer más “Simplezas para recordar”