Mi post sobre la lactanca materna ha generado polémica y una lectora me pide que responda a los comentarios que ha suscitado en la revista Pikara Magazine, donde fue publicado. Los comentarios que se hacen a los post son muy útiles cuando no son enloquecidos ni insultantes, sino que realmente expresan opiniones porque permiten entablar una conversación sobre el asunto. Los más de 50 comentarios aparecidos en Pikara, más los hechos en Facebook yo los resumiría en cuatro posturas. Me ha sorprendido ver cuántas mujeres han pasado por mi misma experiencia. Son muchas las que me dan las gracias por haber escrito este post, muchas las que me cuentan que sintieron lo mismo que yo y que pasaron por el mismo calvario. Creo que son mayoría las que dan cuenta de esta experiencia. Curioso (aunque no tanto, si lo pensamos) que siendo mayoría, o al menos siendo muchas las mujeres en esta situación estemos sin embargo tan silenciadas.
Autor: Beatriz Gimeno
Nací en Madrid y dedico lo más importante de mi tiempo al activismo feminista y social. Del 2015 al 2020 fui diputada en la Asamblea de Madrid y después Directora del Instituto de la Mujer. Sigo prefiriendo Facebook a cualquier otra red. Será la edad. Tuve la inmensa suerte de ser la presidenta de la FELGTB en el periodo en que se aprobó el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. He dado lo mejor de mí al activismo, pero el activismo me lo ha devuelto con creces.
Estudié algo muy práctico, filología bíblica, así que me mido bien con la Iglesia Católica en su propio terreno, cosa que me ocurre muy a menudo porque soy atea y milito en la causa del laicismo.
El tiempo que no milito en nada lo dedico a escribir. He publicado libros de relatos, novelas, ensayos y poemarios. He escrito en varios medios, hoy escribo en Infolibre. Además colaboro en la revista feminista www.pikaramagazine.com, así como en otros medios. Doy algunas clases de género, conferencias por aquí y por allá, cursos…Escribo libros y sueño con un mundo sin machismo y sin desigualdad social. Mi lema vital es uno de Samuel Beckett: “Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Inténtalo de nuevo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor” Hago lo que puedo y, total, para morir un día.
El Tea Party antifeminista
Estoy pasando una temporada en Perú, y desde que llegué aquí hay tres asuntos que aparentemente no tienen nada que ver, pero que se han unido en mi cabeza y seguramente tienen una fuerte ligazón en la realidad. El primero es que nada más llegar al Perú e introducirme en la política de este país he vivido una especie de “revival” de la política española de hace unos meses. El tema estrella de la política peruana en este momento es el acoso político que sufre la ministra de la Mujer, Aída García Naranjo. Supongo que sabedor Ollanta Humala de que sin igualdad entre hombres y mujeres no hay desarrollo posible ni reducción de la pobreza nombró a una ministra que tiene entre sus objetivos una agenda de desarrollo y fortalecimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres peruanas. Desde entonces, toda la oposición, las iglesias (aquí son varias y a cual peor) y los medios se dedican a cargar contra ella y a convertirla en el objetivo a batir. No importa lo que haga o deje de hacer, lo que diga o no diga, se ha convertido en una obsesión política; exactamente como ocurrió en España con Bibiana Aído.
Lactancia materna no, gracias
En septiembre se ha celebrado la semana de la lactancia materna, uno de los asuntos que me pone de peor humor de los relacionados con las mujeres. Se que el título de este post es provocador, y la verdad es que una no debería llegar nunca a tener que decir que está a favor o en contra de la lactancia, porque no se está a favor o en contra de algo que nunca ha estado ni puede estar prohibido y que por tanto es una elección muy personal. Las defensoras de la lactancia se escudan en no sé qué problemas inexistentes para poder dar de mamar y, gracias a esa supuesta persecución han conseguido crear “una causa” y de ahí han pasado a convertirla en una obligación.
Entrada completa: Pikara Magazine
Este camino no es de izquierdas
No soy de las que cree que cuanto peor mejor, a mi me hubiera gustado ver que de la conferencia política del PSOE salía un partido socialdemócrata que proponía soluciones de izquierda a la crisis; soluciones que existen y que los economistas de izquierdas hacen públicas constantemente. Lo que he visto es un PSOE que ha tratado de maquillarse como si fuera de izquierdas y que ha intentado convencernos de que con el PP todo será aun más de derechas. No hace falta que intenten convencernos de eso, estamos convencidos. Pero también nos hemos convencido de que este PSOE no ha encontrado aun (no se si lo busca) el camino de la izquierda.
El festejo de Pedro J.
Aborto libre siempre
No me ha terminado de gustar el post de Ignacio Escolar (http://bit.ly/qBbEWs) sobre el aborto. Suelo estar de acuerdo con él casi siempre y en todo caso le agradezco la intención al escribirlo, ya que parece manifestarse a favor del mismo, pero me parece que en este asunto (también en este asunto y como consecuencia de la brutal influencia del Tea Party antifeminista) hemos perdido mucho terreno las mujeres. Yo sigo siendo de las de “aborto libre y gratuito”. ¿Alguien recuerda que hubo un tiempo en que pedíamos eso? Al derecho al aborto le ha pasado lo que a la socialdemocracia, que se ha templado tanto que es irreconocible.
Listas cremallera ¿hombres cuota?
Esta semana hemos elegido las listas de Equo al Congreso. Desde el principio se había decidido que nuestras listas fueran paritarias y cremallera, es decir, con alternancia de hombre y mujer para cada puesto. Una vez efectuada la votación en Madrid (desconozco lo ocurrido en otras provincias) algunas mujeres hubieran ocupado puestos más altos de no haber listas cremallera porque han sacado más votos que algunos hombres. En Madrid, de no ser por la alternancia, hubiera habido una lista con más mujeres que hombres en los primeros puestos.
La hipocresía de la iglesia
El 28 de septiembre se celebra el Día Internacional por el derecho al aborto y más o menos por esta fecha yo viajo de nuevo a Latinoamérica. Últimamente, cada vez que viajo hasta allí me encuentro con dos asuntos que son objeto de intenso debate en la región: el derecho al aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Y naturalmente siempre que se entra en el debate del aborto o del matrimonio igualitario nos topamos con la iglesia católica, o cualquier otra iglesia, convertida en uno de las actores principales de esta lucha.
Ciudades para hacer ciudadanía
En mi opinión una de las cosas más interesantes que ha traído el 15M ha sido la recuperación de los espacios públicos para la discusión política entre los ciudadanos; me refiero a las asambleas populares, tanto la que se celebra en Sol casi permanentemente como en distintos lugares de la ciudad, por los barrios. Como respuesta a esta pacífica ocupación, cada vez con mayor fuerza y arbitrariedad -y lo veremos más aun según crezcan las protestas-, el estado intenta controlar/reprimir esta explosión cívica; en España desde luego y en el resto del mundo también. El otro día la policía prohibía incluso repartir información acerca de la huelga del profesorado y hemos visto como, por momentos, se ha prohibido de manera arbitraria pasar por Sol o por distintos puntos de la ciudad, según le pareciera a los poderes públicos que ese lugar en concreto no debía ser ocupado y ni siquiera transitado: la Bolsa, las cercanías del Congreso etc.
El demonio que viene
Nunca hemos sido una Europa verdaderamente laica y mucho menos una España laica. En el caso de Europa no hay más que ver lo nerviosos que se pusieron todos los gobiernos y las tonterías que dijeron en el caso de las viñetas de Mahoma. En el caso de España ni siquiera somos un país aconfesional; como mucho toleramos la existencia de otras religiones distintas a la católica, pero siempre con desconfianza y con ánimo de dificultar su práctica en lo posible, cuando no las usamos como excusa para excitar el racismo y la xenofobia. Los funerales de estado incluyen curas y misas y hasta para botar un barco ponemos un cura. Aun con todo esto hasta hace bien poco la reivindicación de avances en la laicidad, aunque formalmente detenida, era una “cuestión” dentro del PSOE, que se esforzaba por dar una de cal y otra de arena. Este verano, con la visita del Papa, las cosas cambiaron. La puesta del Estado a los pies de la iglesia católica ha sido cuanto menos conmocionante. Un cambio de tendencia.
