El Tea Party antifeminista


Estoy pasando una temporada en Perú, y desde que llegué aquí hay tres asuntos que aparentemente no tienen nada que ver, pero que se han unido en mi cabeza y seguramente tienen una fuerte ligazón en la realidad. El primero es que nada más llegar al Perú e introducirme en la política de este país he vivido una especie de “revival” de la política española de hace unos meses. El tema estrella de la política peruana en este momento es el acoso político que sufre la ministra de la Mujer, Aída García Naranjo. Supongo que sabedor Ollanta Humala de que sin igualdad entre hombres y mujeres no hay desarrollo posible ni reducción de la pobreza nombró a una ministra que tiene entre sus objetivos una agenda de desarrollo y fortalecimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres peruanas. Desde entonces, toda la oposición, las iglesias (aquí son varias y a cual peor) y los medios se dedican a cargar contra ella y a convertirla en el objetivo a batir. No importa lo que haga o deje de hacer, lo que diga o no diga, se ha convertido en una obsesión política; exactamente como ocurrió en España con Bibiana Aído.

El segundo asunto que me llamó la atención y que tiene que ver con esto fue la portada de La Razón de hace un par de días con Mariano Rajoy y la España laboral y emprendedora que él y el PP  imaginan. En esta  España suya, representada en una foto, vemos que no hay apenas mujeres (las mujeres no son empresarias, ni emprendedoras, ni al parecer trabajadoras) y la única mujer que aparece lo hace sosteniendo un pastel. Digna profesión sin duda la de pastelera, pero que en esta foto es usada de forma engañosa puesto que la imagen  juega con la imagen de una mujer que hace pasteles como profesión pero que se mimetiza con la mujer que se ocupa de la cocina en su casa. La idea de sacar a un hombre pastelero sujetando un pastel y a una mujer sujetando cualquier otro atributo profesional supongo que no cabe en la foto de Rajoy.

Además, el PP ya ha anunciado que tiene la intención de derogar la ley del derecho al aborto. Y por si fuera poco y por primera vez el expresidente Aznar ha mencionado “la protección de la vida” (el aborto) en su discurso en la Convención Nacional del PP. Lo ha mencionado elevándolo a la categoría de proyecto político, de asunto ideológico fundamental para la derecha. Es la primera vez que esto sucede. El aborto era antes un tema secundario para los partidos que se manifestaban a favor o en contra pero que nunca hicieron de este asunto un pilar de su proyecto.

Y todo esto tiene finalmente relación con un artículo aparecido en el diario Le Monde que leí mientras volaba hacia Perú. En este artículo se denunciaba la mundialización de una agenda antifeminista comandada por grupos vinculados al Tea Party que se dedican a financiar a otros grupos por todo el mundo para tratar de impulsar en todos los países políticas que restrinjan derechos de las mujeres allí donde más se ha avanzado, como en Europa, o para frenar avances donde se están dando o pueden darse, fundamentalmente África y Latinoamérica. El Tea Party tiene una muy concreta agenda antifeminista que pretende que la mujer vuelva al hogar y el hombre “recupere” su puesto de principal proveedor del salario familiar. Así, las políticas en contra de los derechos de las mujeres y de la igualdad no son una cosa accesoria, sino que son un puntal de las políticas reaccionarias vinculadas a la extrema derecha y al neoliberalismo. Todo junto: disminución del papel del estado, poner a las mujeres allí donde el estado se retira (cuidado de hijos, ancianos y dependientes) y restricción de derechos sexuales y reproductivos, especialmente del derecho al aborto.

Estos grupos, un conglomerado de empresas, iglesias y asociaciones vinculadas a iglesias están utilizando la crisis para pretender un regreso a un orden moral en el que las mujeres seremos las grandes perdedoras. Pretenden utilizar a las mujeres como variable económica de ajuste y debilitar nuestra posición frente a una opinión pública previamente aterrada y debilitada por la magnitud de la crisis y de los ajustes neoliberales que están tomando todos los gobiernos. En este ambiente se abre el camino para justificar políticamente la puesta en cuestión de nuestros  derechos cívicos, sociales y económicos. La foto de Rajoy, la foto de La Razón, es una muestra; su intención de derogar la ley del derecho al aborto y ponernos otra vez a la cola de Europa, es otra muestra. Decía Vicenç Navarro que el Tea Party económico está aquí. También lo está el antifeminista y de nosotras depende que no lleguen a gobernar, votando

Publicado: El Plural

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