Domingo
Los domingos se abren reducidos a polvo,
la ciudad queda atrás convertida en tormenta,
el cuerpo se acomoda al paso misterioso de las horas.
En domingo, mi cuerpo y la ciudad respiran al unísono.
Nací en Madrid y dedico lo más importante de mi tiempo al activismo feminista y social. Del 2015 al 2020 fui diputada en la Asamblea de Madrid y después Directora del Instituto de la Mujer. Sigo prefiriendo Facebook a cualquier otra red. Será la edad. Tuve la inmensa suerte de ser la presidenta de la FELGTB en el periodo en que se aprobó el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. He dado lo mejor de mí al activismo, pero el activismo me lo ha devuelto con creces.
Estudié algo muy práctico, filología bíblica, así que me mido bien con la Iglesia Católica en su propio terreno, cosa que me ocurre muy a menudo porque soy atea y milito en la causa del laicismo.
El tiempo que no milito en nada lo dedico a escribir. He publicado libros de relatos, novelas, ensayos y poemarios. He escrito en varios medios, hoy escribo en Infolibre. Además colaboro en la revista feminista www.pikaramagazine.com, así como en otros medios. Doy algunas clases de género, conferencias por aquí y por allá, cursos…Escribo libros y sueño con un mundo sin machismo y sin desigualdad social. Mi lema vital es uno de Samuel Beckett: “Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Inténtalo de nuevo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor” Hago lo que puedo y, total, para morir un día.
Domingo
Los domingos se abren reducidos a polvo,
la ciudad queda atrás convertida en tormenta,
el cuerpo se acomoda al paso misterioso de las horas.
En domingo, mi cuerpo y la ciudad respiran al unísono.
Domingo por la tarde, después de una semana horrible de mucha tensión. Tumbada en el sillón de mi salón, mirando los árboles y pensando en lo mal que vivimos. A mi me gustan mucho los árboles. Sí, ya se que no hay nadie que odie a los árboles, pero es que a mi me gustan especialmente, reparo en ellos, los miro, me dan paz y alegría, soy consciente de cuándo hay árboles y cuándo no y qué tipo de árboles son. Vivo en un barrio lleno de árboles, en una calle llena de árboles. Desde el sillón de mi salón, si miro hacia la ventana, no veo más que el cielo y árboles. Veo cómo cambian según la estación, los veo cambiar de color y de aspecto, llenarse de hojas o frutos (tengo un níspero y una higuera justo debajo) o quedarse con las ramas peladas. Luego, en cuanto llega la primavera, me encanta ver como esas ramas desnudas se van llenando de unas pequeñas yemas verdes que lo terminan cubriendo por completo. Cuando estoy tumbada en el sillón tapada con una manta, ahora en otoño o en invierno, miro a la ventana, veo caer las hojas y puedo quedarme horas mirando; cuando llueve veo cómo las hojas brillan y veo también el agua deslizarse sobre ellas; de noche la visión de los árboles iluminados en primer plano, con nada más que la oscuridad detrás, me parece un paisaje casi mágico, un privilegio.
El otro día aparecía en la sección de opinión de un periódico un artículo titulado: “La herencia del socialismo: La ideología de género”. En el mismo se detallaban las leyes que se han aprobado durante el gobierno del PSOE y que los más reaccionarios consideran que responden a una cosa que han llamado “Ideología de género”; “perversa ideología de género”, según la iglesia.
La lectura de este artículo en El País hace un par de días me hizo pensar mucho. Resulta que en el Facebook rigen normas de cortesía que yo ignoro completamente y ya existen también estudios sobre la relación del Facebook con ciertos comportamientos neuróticos. Neurosis y Facebook son dos palabras que necesariamente tenían que intrigarme así que estuve preguntándome por mi propia relación con las redes sociales ahora que va a hacer un año que tengo una cuenta y más de seis meses desde que tengo un blog. Abrí ambas cosas animada por mi analista y como terapia, y aun no se si me alegro o me arrepiento, unos días lo primero y otros lo segundo. Me resistí durante un tiempo a seguir su consejo porque era perfectamente consciente de todos los problemas que me podía generar esta herramienta, especialmente en lo que se refiere a mi manía de escribirlo todo, a mi timidez y a un rasgo dual de mi carácter: que soy insociable y exhibicionista a un tiempo. Claro que esto es lo mismo.
Venía escuchando esta mañana en la radio un recuento de esas obras inmensas que durante años hemos padecido en España, que han saqueado (esa es la palabra) las arcas públicas sin que nadie haya pagado por ello, ni haya hecho siquiera una declaración reconociendo el error. Aquí no hay propósito de enmienda por ningún sitio. Somos un país de nuevos ricos y nos resistimos a admitir que el gasto público deba usarse en cosas que a lo mejor no brillan tanto pero que son necesarias y no en fastos, edificios o infraestructuras inútiles. Es posible que muchas de esas construcciones y obras no sean delito, pero el despilfarro público debería estar castigado de alguna manera.
Duran i Lleida parecía ser, hasta hace poco tiempo, un señor razonable que había conseguido ser muy valorado en toda España a pesar de ser nacionalista catalán. Y esto lo digo sin sorna; ese título tiene mérito con toda la derecha azuzando inclemente la fobia anticatalana. Quizá eso le ha trastornado, o quizá le ha trastornado el hecho de que lleva tanto tiempo conteniendo la bilis dentro que ésta se le ha infectado y le ha afectado al cerebro. Es muy posible, pasarse la vida ocultando lo que de verdad uno piensa, lo que de verdad uno es y más aun cuando uno en vez de pensamientos tiene llamaradas del infierno, debe afectar a todos los órganos internos y el cerebro es especialmente sensible a esos sofocos.
El miércoles los empresarios madrileños sacaron sus “soluciones contra la crisis” que ni son soluciones a nada, ni son tampoco contra la crisis; más bien sacaron un documento que podríamos llamar “Cómo conducir a los trabajadores a la esclavitud pasito a pasito comenzando ya”, o quizá: “Exigencias al PP para que nos ayude a hacernos mucho más ricos”. Y lo peor es que lo presentan ahora, en plena campaña electoral y seguro que con conocimiento de la capo máxima del Tea Party de por aquí, e íntima, supongo, de muchos de ellos, Esperanza Aguirre. Así que deben estar seguros de que dicho programa no va a quitarles ni un voto a los suyos.
¡No aguanto más la lactancia!. Ha sido una pesadilla, así que ahí va un poema para desintoxicarme.
De todo lo que he escrito en este blog, de todo lo que he escrito en general, lo que más polémica ha generado han sido los dos post referidos a la lactancia. Teniendo en cuenta que a pesar del provocador título ni la lactancia ni la no lactancia están o dejarán de estar prohibidas, ni perseguidas, ni serán objeto de atención especial por parte de los políticos, esta polémica demuestra que en ese asunto se juega mucho más de lo que parece. Y esta importancia va mucho más allá de la experiencia personal de cada una con este asunto. Eso lo demuestra también el hecho de que hayan opinado muchos hombres. He recibido casi 100 respuestas a los dos post, además de las que se han recibido en Pikara Magazine, pero sólo he publicado aquellas que no me insultaban; como ya he dicho este es mi blog y no voy a publicar respuestas en las que se me insulta, sólo faltaba.
Muchos historiadores ya han demostrado que la derecha española, al revés de ciertas derechas europeas, verdaderamente liberales, es una derecha reaccionaria que ni siquiera es demócrata. Sí, ya se que se presentan a las elecciones, que aceptan los resultados, que ni siquiera piensan en otra posibilidad, no estoy diciendo que estén pensando en dar golpes de estado ni nada parecido (aunque habría mucho que discutir de lo que ocurrió con las elecciones que ganó la izquierda enla Comunidadde Madrid) Pero en todo caso, para la derecha que se ha impuesto en el PP la democracia es más un inconveniente con el que hay que tragar que otra cosa. La derecha que tenemos es la heredera ideológica de una derecha que se ha pasado toda la historia reciente conspirando contra la democracia, apoyando o dando golpes de estado , apoyando dictaduras encubiertas o evidentes. Es una derecha dispuesta a lo que sea para mantener sus privilegios de clase. La derecha española es una derecha anclada ideológicamente en el Antiguo Régimen y antiilustrada. Por eso no ha condenado el franquismo, por eso ponen nombres franquistas a las calles en cuanto pueden, por eso utilizan métodos de gobierno mafiosos e intimidatorios; por eso entienden que la propaganda es una parte fundamental de su régimen. Porque donde gobiernan instauran un régimen.