“Se ha producido una reprivatización de la maternidad”

El germen del último libro de la diputada de la Asamblea de Madrid, Beatriz Gimeno, parte de una experiencia personal. Tuvo a su hijo hace 30 años y decidió no darle el pecho. Entonces, comenzaron las presiones en el hospital, donde incluso le negaron los biberones durante las primeras horas o las pastillas para retirar la leche. No reparó más en este capítulo hasta que en 2011 publicó un artículo en Píkara Magazine y recibió varias cartas de madres confesando que les había ocurrido lo mismo. Descubrió que esa sensación desagradable iba más allá de una situación individual y que la obsesión por imponer la lactancia estaba generando problemas en más mujeres.

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El repliegue identitario de la maternidad

Mi libro sobre la lactancia materna y el terremoto (al menos personal) que ha provocado ha coincidido con la aprobación en el Congreso de los Diputados de la propuesta de Ley de Permisos de Paternidad Iguales e Intransferibles y, a raíz de esta aprobación, se han publicado en diversos medios algunos artículos muy críticos con esta propuesta; artículos que exigen que los permisos no sean transferibles (es decir, que se los puedan coger solo las madres, tal como sucede ahora) así como que se alargue el permiso de maternidad (que es uno de los más cortos de Europa y que es cierto que hay que alargar).

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El bebé de Bescansa, el feminismo y la nueva política

El feminismo se mueve al ritmo de las vidas de las mujeres. Y que siempre está en movimiento es algo que no parecen haber entendido algunas diputadas del PSOE (de las del PP ni hablo) cuando criticaron el gesto de Bescansa. Yo, que no soy sospechosa de alentar la lactancia ni el apego, que he luchado por no dar de mamar y que apoyo a las que eligen este camino, entiendo que criticar a Bescansa no sólo no es feminista, sino que es muestra de no entender por dónde va el feminismo y por dónde van las mujeres jóvenes. Sigue leyendo

Sólo madres

Hagamos lo que hagamos no dejamos de ser, sobre todo, madres. Las mujeres seguimos definiéndonos en cuánto madres, por serlo o no serlo y cuando lo somos tenemos que ser siempre una madre amantísima, amamantadora, y que encuentra en esta maternidad “su mejor papel”. Nada de una madre harta, cansada, una que prefiere no dar de mamar porque elige  descansar o que está deseando que venga alguien y se lleve al niño/a un rato o siempre (me niego a considerar que no haya mujeres que se arrepientan secretamente de una decisión irreversible y, además, me niego a juzgarlas).  No importa nada lo que la mujer haga en su vida, lo que sea o diga; si ha parido, será únicamente madre. No será diputada, actriz, minera, será madre. Su trabajo, su vida familiar, sexual, social, estarán condicionadas por esa maternidad. Sigue leyendo

El antifeminismo que nos viene

Primero publiqué en esta misma revista un primer post sobre la lactancia materna sin saber muy bien en donde me metía; después publiqué varios de ellos en mi blog con el mismo resultado de recibir decenas de comentarios insultantes. Después vino la maternidad de Soraya Sáenz de Santamaría, quien decidió volver a trabajar dos semanas después de parir a su hijo y se desató de nuevo la caza como ya se había desatado antes con el viaje a Afganistán de una Carmen Chacón embarazada y con todo un hospital de campaña a su disposición.

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