Desgraciadamente la sanidad pública ya no funciona y es sólo un reflejo de la magnífica sanidad que fue. En Madrid, al menos, no funciona y, por lo que sé, en otras comunidades gobernadas por el PP tampoco. En las que gobierna la izquierda funciona mejor pero se resiente también de tantas privatizaciones encubiertas y, sobre todo, del recorte en inversión. “Recortaré todo menos sanidad y educación”, dijo Rajoy. Mentiroso. En 2 años de Gobierno del PP hay 24.00 profesores menos y 28.500 médicos y enfermeros/as menos. En la sanidad la cuestión se vuelve dramática. La marea blanca ha conseguido éxitos parciales en Madrid, pero nada de esto va a detener la voluntad del gobierno del PP de venderla. Y, en todo caso, la realidad es que ya no funciona y que resultará muy difícil volver a su anterior carácter de universal y gratuita.
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El verdadero voto útil
El título XV del Código Penal (artículos 311-318) dice: «De los delitos contra los derechos de los trabajadores» y se supone que está para proteger a estos de los abusos de los empresarios. Los artículos que desarrollan este título dejan claro que se trata de proteger a la parte más débil de la más fuerte, de los empresarios. Especialmente el artículo 315 protege a trabajadores y trabajadoras de las presiones, coacciones y limitaciones que los empresarios puedan ejercer contra un derecho fundamental en una democracia, el derecho de huelga. Sin embargo, la situación que vivimos es tal que el título XV, y en particular el artículo 315, se ha convertido en un instrumento para castigar a los trabajadores en lugar de defenderlos. Una ley que se hizo para proteger el derecho de los débiles (como es lo normal en democracia) se está usando para lo contrario, para castigarlos y reprimirlos; y con extraordinaria brutalidad, además. Hay pocos ejemplos de una perversión legal semejante.
En los últimos días se han publicado varios artículos que tratan de explicar el auge de la extrema derecha en Europa. Después de las primeras elecciones en Holanda y Reino Unido, es posible que el crecimiento augurado no sea tan grande como se esperaba y que, afortunadamente, la gente no caiga en sus trampas con tanta facilidad como parecía; aun así es evidente que están ahí, que son muchos y que crecen. Esta semana, el primero en escribir sobre esta cuestión ha sido Ignacio Ramonet, que publicaba en Le Monde Diplomatique un artículo titulado “¿Por qué sube la extrema derecha en Europa?”. En este artículo Ramonet desgrana algunas de las razones de esta subida, razones que son bien conocidas para cualquier comentarista político. No se puede pasar por alto que una gran parte de este voto es un voto de clase trabajadora y que proviene de la izquierda, de una izquierda que ha abandonado a sus votantes. Y mientras la izquierda se iba, los partidos de extrema derecha, como bien señalan también todos los analistas, han ido ocultando convenientemente sus aspectos más brutales y más racistas, se han esforzado en presentar su cara más asumible, de manera que mucha gente puede ignorar o no sentirse concernida por aquellas cuestiones más incómodas.
Lo que oculta el chiste de la Yihad
Yo no sé si las redes están infestadas de yihadistas, yo no he conocido a ninguno. Tampoco sé si los yihadistas en cuestión tienen tales poderes mágicos que son capaces mediante un tuit de introducirse en la mente de dos militantes del PP de León hasta conseguir que maten a una alto cargo del mismo partido. A estas alturas tengo miedo de todo, incluso de llegar a creerme yo misma una peligrosa miembra de la Yihad. Nunca se sabe lo que pueden hacer con tu mente esos peligrosos terroristas.
Hace un par de semanas un maltratador habitual degolló a sus dos hijos, uno de los cuales murió. Aún recordamos el caso Bretón y otros casos en los que los niños han sido víctimas de la violencia desatada por un maltratador machista. No estoy totalmente de acuerdo con Miguel Lorente (aunque sí con su argumento fundamental) cuando al defender la vigente ley contra la Violencia de Género asegura que ésta contiene ya suficientes medidas para proteger a los menores y los define como víctimas colaterales de la violencia machista. Es verdad que los maltratadores atacan a los menores para hacer daño a la madre, pero también es verdad que, a diferencia de otros adultos que sí pueden ser víctimas colaterales, los niños y niñas que viven en familias en las que existe un maltratador son siempre víctimas de ese maltrato; es decir, no hay manera de que no lo sean, incluso aunque el maltratador no les toque un pelo; aunque no les quiera usar para hacer daño a la madre. Eso introduce una diferencia muy importante respecto a otras posibles víctimas.
Poder feudal
La presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol, propone que se baje el salario mínimo para los trabajadores menos cualificados y rebajar aún más el coste del despido, así como reducir las cotizaciones para las empresas. Además, considera que es un desacierto que la normativa obligue a pagar a los trabajadores “que no sirven para nada”, un salario mínimo. Estos jóvenes que no sirven para nada deben ser como los negros para los esclavistas, unos vagos redomados, o las criadas para las señoras bien, unas inútiles porque hay qué ver cómo está el servicio. La casta empresarial se ha quitado las caretas (la reforma laboral se lo ha permitido) y se relaciona con los trabajadores como siempre ha hecho y como le gusta hacerlo; como lo que son: los dueños.
La sal y la hez de la tierra
Claro que hay dos Españas. Este es un país que ha estado casi siempre partido en dos, no en dos mitades, sino simplemente en dos partes, la de arriba –pequeña- y la de abajo, -muy grande. Igual que el mundo, se me podría decir, y es cierto: el mundo se divide entre los que tienen –muy pocos- y los que no; entre los que tienen todo y los que no tienen nada. Lo que ocurría hasta ahora es que ese avance civilizatorio que ha significado el Estado del bienestar logró, en algunos –pocos- países, hacer que la pirámide dejara de ser tal, que hubiera poca gente sin nada, que aumentara el número de gente que tenía lo suficiente y que, sobre todo, aumentara el número de niños que tenían acceso a una buena educación, lo que les abría un mundo de posibilidades. Y logró, y es muy importante, que la gente fuera consciente de que tener una vida digna es posible y es un derecho. No obstante, en España nunca hemos tenido un estado del bienestar completo y de la misma forma que hemos sido de los menos igualitarios entre los países europeos, una vez que los poderes financieros han decidido privatizar el bienestar, también somos de los más desigualitarios, de los más pobres y de los más injustos.
El gobierno odia a las ONG
Al Gobierno no le gustan las ONG y las ha convertido en otro de sus objetivos a batir. Eso es lo que trasluce en el borrador de la nueva Ley de Subvenciones que prepara. En lo que se conoce del borrador, ya sabemos que, si la ley entra en vigor, las ONG tendrán que cofinanciar obligatoriamente sus proyectos con entidades privadas, así como adelantar el dinero de las subvenciones, lo que muy pocas están en disposición de hacer si no es… exacto, pidiendo créditos, esa zanahoria perversa del capitalismo.
Empresario modelo, modelo de empresario
Supongo que el título de este post es facilón, pero resultaba irresistible. La elección de un presunto delincuente como presidente de los empresarios madrileños y la subsiguiente defensa del elegido por parte del presidente de los empresarios españoles es una metáfora perfecta de la situación. No son empresarios, son aprendices de delincuentes o defensores de delincuentes y son los amigos y parientes de los políticos que nos gobiernan. En realidad, son los mismos. Son los que entienden la política como el trabajo perfecto para enriquecerse por medio de chanchullos y los que entienden las empresas como una manera de –a través de los amiguetes políticos- saltarse las leyes y…sí, enriquecerse.
