La sal y la hez de la tierra

Claro que hay dos Españas. Este es un país que ha estado casi siempre partido en dos, no en dos mitades, sino simplemente en dos partes, la de arriba –pequeña- y la de abajo, -muy grande. Igual que el mundo, se me podría decir, y es cierto: el mundo se divide entre los que tienen –muy pocos- y los que no; entre los que tienen todo y los que no tienen nada. Lo que ocurría hasta ahora es que ese avance civilizatorio que ha significado el Estado del bienestar logró, en algunos –pocos- países, hacer que la pirámide dejara de ser tal, que hubiera poca gente sin nada, que aumentara el número de gente que tenía lo suficiente y que, sobre todo, aumentara el número de niños que tenían acceso a una buena educación, lo que les abría un mundo de posibilidades. Y logró, y es muy importante, que la gente fuera consciente de que tener una vida digna es posible y es un derecho. No obstante, en España nunca hemos tenido un estado del bienestar completo y de la misma forma que hemos sido de los menos igualitarios entre los países europeos, una vez que los poderes financieros han decidido privatizar el bienestar, también somos de los más desigualitarios, de los más pobres y de los más injustos. Leer más “La sal y la hez de la tierra”