La sal y la hez de la tierra

Claro que hay dos Españas. Este es un país que ha estado casi siempre partido en dos, no en dos mitades, sino simplemente en dos partes, la de arriba –pequeña- y la de abajo, -muy grande. Igual que el mundo, se me podría decir, y es cierto: el mundo se divide entre los que tienen –muy pocos- y los que no; entre los que tienen todo y los que no tienen nada. Lo que ocurría hasta ahora es que ese avance civilizatorio que ha significado el Estado del bienestar logró, en algunos –pocos- países, hacer que la pirámide dejara de ser tal, que hubiera poca gente sin nada, que aumentara el número de gente que tenía lo suficiente y que, sobre todo, aumentara el número de niños que tenían acceso a una buena educación, lo que les abría un mundo de posibilidades. Y logró, y es muy importante, que la gente fuera consciente de que tener una vida digna es posible y es un derecho. No obstante, en España nunca hemos tenido un estado del bienestar completo y de la misma forma que hemos sido de los menos igualitarios entre los países europeos, una vez que los poderes financieros han decidido privatizar el bienestar, también somos de los más desigualitarios, de los más pobres y de los más injustos. Leer más “La sal y la hez de la tierra”

El activismo como privilegio

 

 

El movimiento GLBT se encuentra en un momento crucial en el que los enormes logros conseguidos se miden también, y es normal, en que las críticas suben de tono. A veces los activistas decimos que estamos hartos, cansados, nos preguntamos si todo esto merecerá la pena. Hace pocos años celebrábamos el 28J con mil personas en la calle, los empresarios se reían de nosotros y nos llamaban idealistas, la  Ley de Parejas nos parecía una utopía lejana y los socialistas (los que mandaban entonces) no querían saber nada de nuestros derechos. Ahora, la Ley de Parejas ha dado paso a la reivindicación del derecho al matrimonio y  los partidos de izquierda lo asumen en sus programas; el Presidente de la Comunidad de Madrid, del Partido Popular, inaugura un Programa de Asistencia en COGAM, en junio hemos sacamos a medio millón de personas a la calle… Enseguida vendrán las elecciones y los candidatos, todos, se esforzarán por conseguir nuestro voto. A algunos esto les parece mal, a mí me parece bien: nos tienen en cuenta. Ya les exigiremos luego. Nos queda mucho por andar, desde luego, pero ya hemos recorrido suficiente camino como para poder mirar atrás. Y para la mayoría de nosotros el camino no sólo ha merecido la pena, sino está siendo lo mejor del viaje. El activismo me ha proporcionado experiencias que poca gente tiene la suerte de vivir a lo largo de su vida. En primer lugar, la impagable experiencia de haber participado en primera fila en una batalla en la que está en juego mi dignidad y mi propia vida. La experiencia de luchar día a día en este combate ha cambiado completamente mi manera de ver el mundo y me ha proporcionado momentos de una intensidad que dificilmente hubiera encontrado en otros ámbitos; la mayoría de la gente pasa por la vida sin conocer algo así. Se puede ser militante de muchas causas, pero es difícil encontrar una batalla en la que se juegue tanto para nosotros mismos como es la lucha por los derechos de las personas GLBT para quienes somos GLBT. Hay más cosas: en este camino he conocido a gente que jamás hubiera conocido de no haberme metido en ésto. La mayoría de las personas circunscriben su círculo de amistades a aquellos que les son similares por edad, clase social, cultura, vecindad, medio laboral… yo  he tenido la gran suerte de conocer a personas a las que nunca hubiera tenido acceso de no haber tenido en común no ya la orientación sexual, sino la lucha por nuestros mismos derechos. Leer más “El activismo como privilegio”

La marginación de las lesbianas en los grupos gays y en el mov. feminista

Los años 70 y gran parte de los 80 fueron los años en los que las lesbianas no concebíamos estar al margen del movimiento feminista. Es más, fueron los años en los que afirmábamos que cualquier mujer podía ser lesbiana y en los que tratábamos de transformar el feminismo en feminismo lesbiano (1). Después por razones internas al movimiento, que abordaré más adelante, y también externas: la necesidad de transformar la legislación para que recogiese los derechos de gays y lesbianas, las agresiones homófobas y el SIDA, las lesbianas comenzamos a integrarnos en los colectivos gays (2). En la actualidad, en España no hay apenas grupos autónomos de lesbianas fuera del movimiento gay y los que hay no tienen casi presencia. Tampoco dentro del movimiento feminista las lesbianas están organizadas como tales ni su voz tiene fuerza para ser escuchadas. Las lesbianas en la actualidad subsistimos como grupos minoritarios dentro de los grupos gays. Después de una década de militancia conjunta quizá sea hora de replantearnos esa alianza. Leer más “La marginación de las lesbianas en los grupos gays y en el mov. feminista”