Empresario modelo, modelo de empresario


Supongo que el título de este post es facilón, pero resultaba irresistible. La elección de un presunto delincuente como presidente de los empresarios madrileños y la subsiguiente defensa del elegido por parte del presidente de los empresarios españoles es una metáfora perfecta de la situación. No son empresarios, son aprendices de delincuentes o defensores de delincuentes y son los amigos y parientes de los políticos que nos gobiernan. En realidad, son los mismos. Son los que entienden la política como el trabajo perfecto para enriquecerse por medio de chanchullos y los que entienden las empresas como una manera de –a través de los amiguetes políticos- saltarse las leyes y…sí, enriquecerse.

Por eso Arturo Fernandez, el recién elegido presidente de los empresarios madrileños piensa que Esperanza Aguirre es “cojonuda”, y ésta pensaba de él que era un gran empresario. Por eso Fernández lleva en su candidatura a la mujer y a la cuñada del presidente de la Comunidad de Madrid. Así todo queda en casa. Ignacio González gobierna Madrid y su familia gobierna las empresas, eso sí que es poderío. Los empresarios madrileños han tenido la oportunidad de haber dicho con sus votos que no se sienten representados por empresarios delincuentes, los que pagan en negro a sus trabajadores o los que están imputados en estafas;  podrían haber dicho con sus votos que no les gustan ese tipo de empresarios, que prefieren los empresarios honrados; pero han escogido libremente hacer lo contrario: esto es, demostrar con sus votos que el mejor empresario para representarles es un imputado, un presunto delincuente y uno que estafa a los trabajadores y al estado. Podían haber intentado convencernos de todo eso de que ellos crean empleo y riqueza bla bla bla.

Ya nos olíamos que aquí la única riqueza que los empresarios (re)crean es la que pasa desde los bolsillos y los ahorros de la gente corriente a los suyos propios y a los bolsillos de sus amigos del PP, vía familia, vía amiguete del alma, vía paso a la empresa después de un tiempo de político. Los políticos del PP les conceden a sus amigos/familiares empresarios licencia para todo tipo de cosas, como la construcción de autopistas inútiles, o directamente les entregan servicios públicos como la sanidad o el agua. Luego si el negocio falla no pasa nada porque lo volvemos a pagar los ya robados previamente. Y como nunca tienen bastante, en este camino de nuestros bolsillos a los suyos, aun cometerán varios delitos; las leyes no se hacen para que ellos las cumplan.

Los empresarios españoles, por su parte,  podían haber tenido un ataque de dignidad y haber declarado que no se sienten orgullosos de ese tipo de empresarios-delincuentes porque ellos son honrados y crean riqueza y trabajo y bla bla bla. Pero han elegido, también, hacer lo contrario, proteger al modelo de empresario presunto delincuente y defenderle. Así que tenemos que entender que ambas organizaciones patronales, la madrileña y la española, se sienten bien representadas por el tipo de empresario que es Arturo Fernández. Que es su modelo de empresario.

Joan Rosell lo ha dejado muy claro. ¿Quién no ha tenido alguna vez una multa de tráfico? ha dicho. La pregunta bien formulada era: ¿qué empresario no ha estafado alguna vez al fisco, qué empresario no ha estafado a la Seguridad Social, a los trabajadores? Debe ser que ninguno a la vista de que han elegido como presidente, como representante, a uno que de todo eso va sobrado. Y es que las leyes no se entienden, ha seguido diciendo Joan Rosell, son muy complicadas, tiene que haber menos leyes porque son un lío. En realidad lo que quería decir es que lo mejor es que no haya leyes de ningún tipo para regular la actividad empresarial porque de esa manera no tendrían que ponerse en la situación de vulnerarlas. ¡Acabemos con el derecho del trabajo y sustituyámoslo por el derecho de los ricos a hacer exactamente lo que les venga en gana! Y para los demás, para la gente corriente lo contrario, “leyes mordaza” para que no protesten y para que si lo hacen les podamos brear a multas o a palos. Creo que ese es el programa con el que Arturo Fernández ha conseguido su reelección; un programa al parecer irresistible para los empresarios. Como dice la escritora Bárbara Ehrenreich quienes mandan “se están llevando todo lo que pueden. No les preocupa en absoluto el largo plazo. No les importa respecto de sus empresas, menos aún respecto de la sociedad”.

Cómo aguantamos esto es para mí completamente inexplicable.

Entrada publicada en: El Plural

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