España, Madrid – Su vida gira en torno a la escritura. Beatriz Gimeno, madrileña de 50 años, publica en distintos géneros y registros con frecuencia. No hay un solo día que pase sin escribir, ya sea en su blog sobre política y feminismo, en el personalísimo, en el periódico El Plural, en Pikara Magazine, en su perfil de Facebook y en su libreta, que siempre la acompaña pegada a su mano. Escritora, poeta, articulista, conferencista y bloguera, tiene en su haber 10 libros publicados. Sus dos últimas obras editadas, la recopilación de poesías Al menos flores, al menos cantos (Izana, 2012) y el ensayo La prostitución (Bellaterra, 2012) fueron muy bien recibidas por sus lectoras y lectores. Gimeno combina la escritura con el activismo y no concibe pasar por este mundo sin implicarse políticamente. Militante feminista y de los derechos LGTB desde muy joven, su activismo y compromiso con las causas que abraza le permitieron alcanzar una meta: fue una de las fundadoras de la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) en España y desde allí, durante la época que ocupó la presidencia, dirigió y participó de la campaña política y las negociaciones que culminaron en la aprobación de la ley de Matrimonio Igualitario en 2006 y de la Ley de Identidad de Género en el 2007.
Autor: Beatriz Gimeno
Nací en Madrid y dedico lo más importante de mi tiempo al activismo feminista y social. Hoy, sin embargo, soy un cargo público. Estoy en Podemos desde el principio y he ocupado diversos cargos en el partido. He sido Consejera Ciudadana Autonómica y Estatal. Del 2015 al 2020 fui diputada en la Asamblea de Madrid y ahora soy Directora del Instituto de la Mujer. Sigo prefiriendo Facebook a cualquier otra red. Será la edad.
Tuve la inmensa suerte de ser la presidenta de la FELGTB en el periodo en que se aprobó el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. He dado lo mejor de mí al activismo, pero el activismo me lo ha devuelto con creces.
Estudié algo muy práctico, filología bíblica, así que me mido bien con la Iglesia Católica en su propio terreno, cosa que me ocurre muy a menudo porque soy atea y milito en la causa del laicismo.
El tiempo que no milito en nada lo dedico a escribir. He publicado libros de relatos, novelas, ensayos y poemarios. Colaboro habitualmente con diarios como www.eldiario.es o www.publico.es entre otros. Además colaboro en la revista feminista www.pikaramagazine.com, así como en otros medios. Doy algunas clases de género, conferencias por aquí y por allá, cursos…El útimo que he publicado ha resultado polémico pero, sin embargo es el que más satisfacciones me ha dado. Este es “Lactancia materna: Política e Identidad” en la editorial Cátedra.
Nacionalismos
Hay personas que como yo, de verdad no somos nacionalistas y nos cuesta entender ese sentimiento de pertenencia a unas fronteras políticas trazadas siempre en función de intereses que no suelen coincidir con los intereses reales de la gente. Entiendo naturalmente que existen derechos culturales y que en condiciones de opresión o negación de los mismos, la vida se puede hacer insoportable. Sí, tengo algo parecido a una patria; tengo sentimientos de pertenencia ligados a un idioma, a una historia común, a una cultura, a un paisaje, a determinadas afinidades con otra mucha gente, y que son parte de mi identidad o de mi subjetividad, pero si esto no me es negado poco me importa -o nada- ser adscrita administrativamente a unas determinadas fronteras que, por otra parte, casi nunca coinciden exactamente con la patria que vivimos subjetivamente. Si no se dan esas condiciones de opresión me cuesta mucho entender el nacionalismo, el mío -inexistente- y el de los otros.
Libros en papel
Los libros son muy importantes en mi vida. No sólo por los que leo o que he leído, sino por los libros mismos como objeto. Las paredes de todas mis casas, de mis casas de niña, con mis padres, o de mis casas de adulta, están llenas de libros. No digo que sea fácil, las mudanzas son terribles, pero son parte de mi vida.
Para qué vivimos
El caso Assange desde el feminismo
Cuando June me sugirió que escribiera un post sobre la lectura feminista del caso de Julian Assange, pensé que me sería muy complicado llegar a tener una oponión clara del asunto; en realidad, me ha sido relativamente fácil en cuanto comencé a leer sobre el caso en las fuentes reales, y no en internet. Este es un claro ejemplo de cómo internet puede desfigurar cualquier noticia y hacer que la mezcla entre noticia y opinión nos impidan ver la realidad.
Entrada completa: http://www.pikaramagazine.com/
Otra vez la prostitución
Al parecer el PP está hecho un verdadero lío con el asunto de la prostitución. En su seno conviven partidarios de la regulación, de multar a las que la ejercen en la calle, de multar a los clientes y de prohibirla del todo, al parecer. En el PP tienen el mismo lío que muchos otros partidos y que la sociedad en general. En mi opinión, y ojala me equivoque, finalmente triunfará la opción regulacionista para las empresas de la prostitución (proxenetas, mafias y demás) y la prohibicionista para las mujeres que la ejercen en la calle. Es decir, lo de siempre, ventajas para los poderosos y explotación, e incluso persecución, para quienes menos tienen.
Fascismo, misoginia y subvenciones
El otro día me hicieron una entrevista para la web www.feminicidio.net sobre el asunto de los trolles machistas y dicha entrevista me ha llevado a repasar los mensajes que me envían mis trolls particulares. El troll es ese personaje habitual ya en las redes sociales que merece un estudio que sin duda alguien estará haciendo. Cualquiera que tenga un blog o que se prodiga públicamente en las redes se ha enfrentado a sus propios trolls y los conoce. Yo tengo los míos en mis blogs y recibo una media de diez o doce mensajes de este tipo a la semana, los conozco bien.
Los pobres y la culpa
Criminalizar a los pobres por ser pobres y por supuestamente amenazar el modo de vida de aquellos que son sólo un poco menos pobres que ellos es una vieja estratagema del poder para enfrentar a unos pobres con otros, para encontrar un chivo expiatorio a las miserias de muchos, para bloquear la solidaridad básica que la mayoría de las personas sentiría por otras personas en situaciones desesperadas o producto de la injusticia, para que el miedo y la ignorancia sustituyan a los requerimientos de justicia, en definitiva.
Hablando de barbaridades
No siento simpatía política por Sánchez Gordillo. No me gusta su manera de ser de izquierdas por razones que no son el objeto de este post y que me llevarían a escribir largo y tendido acerca de la izquierda que queremos. Simplemente podría decir que Sánchez Gordillo reúne en su persona demasiadas cosas de entre aquellas de que menos me gustan de cierta izquierda que otras personas de izquierdas pretendemos dejar atrás. No es mi tipo político preferido. Cuando leí acerca de su supuesto robo consideré su acción demagógica y populista y no me gustó. Al día siguiente, en cambio, me encontré defendiéndola. Ignoro cual era la intención real del alcalde de Marinaleda y diputado al entrar con otros jornaleros en el supermercado pero, a estas alturas, lo que importa no es lo que él hiciera o lo que pensara que estaba haciendo, sino las reacciones que suscitó y que son las que han dotado de significado simbólico a lo que, de otra manera, no habría pasado de ser una protesta más de las muchas que se suceden por todas partes y que encuentran variado eco en los medios de comunicación.
Cuestión de desnudo
La verdad es que me hubiera gustado mayor solidaridad feminista (y política general) con el grupo punk ruso Pussy Riot. No hubiera sido tan difícil pedir firmas por su libertad o que los partidos políticos dijeran algo, por no hablar de las asociaciones de la sociedad civil. Pero parece que un grupo de chicas jóvenes y feministas que hace música y que realizan performances no merecen mucha atención ni que se las tome en serio por más que con sus acciones estas mujeres se enfrenten pacifica pero valientemente a un estado autoritario, machista y homófobo como pocos. No han usado las armas, sino el valor y la imaginación. Hace falta mucho coraje para desafiar a las represivas leyes y a la brutal policía rusa.
