Libros en papel


Los libros son muy importantes en mi vida. No sólo por los que leo o que he leído, sino por los libros mismos como objeto. Las paredes de todas mis casas, de mis casas de niña, con mis padres, o de mis casas de adulta, están llenas de libros. No digo que sea fácil, las mudanzas son terribles, pero son parte de mi vida. Como he dicho a menudo, de los libros me gusta todo: leerlos claro, pero también verlos, olerlos, tocarlos, y me gusta que me llenan las paredes. Una vez escribí un post en mi otro blog sobre los libros blog en los que incluí algunas fotografías de la casa de mi padre. http://llegandolejos.com/2012/02/18/libros/ pero si fotografiara la casa de mi madre sería muy parecido. En cuanto a mi casa, estáa llena de libros pero, desgraciadamente, los pisos de ahora (los que podemos permitirnos la gente normal) no permiten acumular libros así que los míos están desperdigados. La literatura está en casa de Boti, el feminismo lo tengo yo, y mis libros juveniles (literatura y ensayos políticos) los tiene mi madre. Mis biblias y libros sobre la Biblia los tengo en mi casa de La Granja. En cuanto veo una pared libre en cualquier casa siempre pienso cómo quedaría llena de libros.

Así que no me gusta nada el libro electrónico porque obvia que el libro, además de ser lectura, es un objeto bello. Desde el principio pensé que el libro electrónico puede servir para leer esos libros que vas a tirar como best sellers o libros muy malos y feos (que los hay) pero que leer un buen libro en una pantalla es como cocinar una paella en una olla express. Porque los libros, además, yo los leo haciendo multitud de anotaciones. No hay libro que pase por mis manos que quede indemne. Los subrayo, anoto cosas al margen, dibujo líneas, círculos, flechas…Se me ha dicho a veces que los libros electrónicos vienen con programas que permiten hacer eso pero es obvio que no puede ser tan fácil como manejar un lapiz; podrán escribirse algunas notas pero estoy segura de que no mis notas.

Y ya, por si fuera poca mi aversión al libro electrónico, me acabo de enterar de que los libros electrónicos acumulados no pueden dejarse a nadie en herencia ni pueden regalarse y que además la empresa que sea puede entrar en tu aparato electrónico y borrar tu libro, con sus notas, con lo que tengas. Me parece una pesadilla. Yo tengo libros de mis abuelos, con sus nombres, con sus anotaciones, con lo que ellos escribieron en esas páginas. Y tendré al menos una parte de los libros de mis padres. ¿No puede dejarle a mi hijo la biblioteca familiar que es nuestro mayor bien? Mucha gente me habla del precio de los libros y de que los libros electrónicos son mucho más baratos, pero poca gente compra los libros usados. No lo entiendo, un libro usado es un tesoro y aun más barato que uno electrónico que ni sabe, ni huele, ni se puede tocar. Cualquier libro se puede encontrar usado por un precio irrisorio incluido el porte hasta tu casa.

En fin, no sé si el libro electrónico es inevitable,  y puede que me sienta un poco obsoleta y mayor pero creo que no es posible que te gusten los libros y te pueda gustar ese maldito aparato que, por otra parte, sí me pienso comprar para leer algunas novelas policiacas de esas que leo cuando voy en autobús o en avión durante horas y que tiro al llegar al destino, así no tendrá Amazon que introducirse en mi Kinddle y llevársela. Se la devuelvo. No me gusta, que conste, esa sensación de ser como una abuela que reniega de la técnica. Ya me veo como en Fahrenheit 451, agarradita a mis libros de papel, a mí que no me den pantallas.

4 comentarios

  1. Lindas ideas sobre los libros. Por ahora no tengo lector electrónico, y no he leído un “libro” en uno de los aparatos. No sé qué pasará después, quizá sí, quizá no sé. Pero comparto tu experiencia de mudanzas donde los libros son las cajas más numerosas para trasladar. Y así como todavía compro periódicos en papel, para que mis hijos los concozcan, aunque ya no los leo en el papel, tengo los libros en pilas repartidas por la casa (no en estanterías, para que sean accesibles a su altura) para que mi hija y mi hijo conozcan qué es un libro. Otra cosa que compartimos.

  2. Pues se puede amar los libros y usar el libro electrónico en combinación con el tradicional: se trata de eso, de combinarlos, no de que el electrónico sustituya al tradicional. La tele, por poner un ejemplo anterior, no se ha llevado por delante la radio.
    Así, personalmente me resulta más útil llevarme el kindle en vacaciones repletito de lecturas apetecibles sin tener que cargar peso, pasarme a dicho dispositivo todos los artículos que encuentro por internet en lugar de leerlos en la brillante pantalla del ordenador y comprar en amazon los ejemplares que ya no puedo acumular en mi casa por falta de espacio que renegar de este avance en su totalidad “porque no es igual”…

    Por cierto, el último libro en soporte papel que me he comprado es “La construcción de la lesbiana perversa”, de Beatriz Gimeno.

  3. Coincido plenamente. También soy un maniático de los libros y me gusta manipularlos, anotar, comentar….. Lástima que no tengamos espacio suficiente.

  4. Durante un tiempo trabajé en una imprenta. Pilas de tentadores libros recién salidos de la encuadernadora, pilas de libros a medio hacer, pliegos impresos, tapas esperando su contenido… También libros apartados para destriparlos y así comprobar la calidad de su fabricación. Libros que se tiran a la basura porque no los quiere nadie. Salí de ese trabajo conociendo más sobre el libro como objeto, cómo se fabrica, cómo es el papel, como funciona una máquina de impresión, una encuadernadora, cómo se diseña su apariencia,… Aunque reconozco que también perdió para mi parte de su encanto como objeto casi sagrado.
    Antes de ese trabajo, me independicé y tuve que descartar gran parte de la biblioteca por no tener espacio para guardar tantos en mi nuevo piso. Elegir qué libros quería y cuáles no fue un trabajo inmenso, libro por libro decidiendo si me lo quedaría o no. Después de mi paso por la imprenta, tuve que hacer espacio en mi piso para mis hijos y descartar libros no fue tan problemático. Elegí los pocos que quería conservar y doné el resto a la Biblioteca Pública.
    Más adelante compré un e-book. Casi todos los libros que leo los leo en formato digital. No es un Kindle, su política me parece horrorosa. El mío nisiquiera tiene puede conectarse a la red, los documentos que leo puedo conservarlos, guardarlos en un CD o en un disco externo, puedo prestárselos a otra persona sin temor a quedarme sin ellos si no me los devuelve. Me sigue gustando el papel, hay libros que me parecen bellos y que me gustan en versión “papelera”, reconozco que un pdf no olerá tan bien como un libro viejo y es verdad que he dejado por imposible hacer anotaciones en los libros digitales (no sé si en otros aparatos será más fácil). Pero me he acostumbrado también a leer en la pantalla.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: