El fascismo era esto y así entró.

Protestaron los medios (los serios y los otros) al día siguiente del debate de candidatos a la presidencia del gobierno porque estos no se enfrentaron directamente a Abascal dejando muy claro que mentía. El País, muy preocupado, llegó incluso a publicar un editorial en el que se lamentaba que los candidatos no le hubieran enterrado en cifras y datos que pusieran de manifiesto todas las mentiras que dijo. Al día siguiente todo el mundo se quejaba porque a los fascistas hay que ponerles en evidencia y demostrar que mienten.
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¿De parte de quién están?

En Grecia se están dando todas las condiciones que hemos leído en los libros de historia sobre el ascenso del nazismo en los años 30. Una población extenuada, empobrecida, que día a día vive cada reunión parlamentaria o de gobierno sabiendo que de sus instituciones democráticas sólo pueden salir medidas dirigidas directamente contra ella. Una población que vive la situación con la sensación de estar siendo sometida a una terrible injusticia, a un robo sistemático; que ve a sus gobernantes como lo que son: tecnócratas bien pagados al servicio de sus jefes y que hacen su trabajo de manera fría, indiferentes al sufrimiento de las personas sobre las que recaen las medidas que aprueban. Unos gobernantes que exhiben un desprecio absoluto por cualquier valor ético y que no tienen pudor alguno en traicionar promesas, en votar lo contrario de lo que decían, en pactar con los supuestos enemigos porque, en realidad, no eran enemigos, sólo escenificaban falsas diferencias. La mayoría de diputados y diputadas del parlamento griego (excepto Syriza y los comunistas) todos los que permiten que salgan adelante las votaciones que permiten seguir apretando más y más no hacen otra cosa que garantizarse un buen sueldo en medio de la miseria. Leer más “¿De parte de quién están?”

Es fascismo de baja intensidad

Personas concentradas pacíficamente en cualquier lugar de nuestras ciudades para exigir lo que quiera que sea: calefacción, derechos sociales, no más recortes en educación. En democracia no hace falta que te autoricen las manifestaciones, basta con avisar que van a convocarse,  y siempre que sean pacíficas, la policía tiene la obligación de no intervenir, de dejar que la manifestación transcurra en paz. Si en algún momento tiene que intervenir, tiene que hacerlo proporcionadamente y los policías tienen que llevar, según la ley, la identificación visible. No se trata de reprimir, sino de ordenar e impedir que la cosa se desmande. O así debería ser.

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Fascismo de baja intensidad

Ya sé que estamos en elecciones y que los políticos se desgañitan, que hay crisis y primas de riesgo, que el paro es estratosférico, que todos vivimos peor (y peor que vamos a vivir) y que todos y todas estamos muy preocupados con esa cuestión, que no hablamos de otra cosa, que estamos viendo como en Italia y Grecia ha ocurrido algo que si no son movimientos antidemocráticos se le parecen mucho: se ha quitado a presidentes elegidos democráticamente y se ha puesto en su lugar a banqueros que no ha elegido nadie. Los nuevos presidentes son banqueros, financieros, personas que nos llevaron a esta crisis y que no son técnicos por encima de las ideologías, como a veces parece que se nos explica, son especialistas en aplicar soluciones neoliberales, especialistas en ahondar en el neoliberalismo aun más. Con todo, no pasa nada, o muy poco. Estamos tan absolutamente machacados, asustados, aterradas por nuestro futuro, nuestras hipotecas y nuestro trabajo que sólo queremos que el tsunami pase y no se nos lleve por delante. Es cierto que hay un enorme movimiento global de protesta que aun está en gestación y que no sabemos cómo va a germinar. Todo eso está por ver. Leer más “Fascismo de baja intensidad”