Hablando de barbaridades


No siento simpatía política por Sánchez Gordillo. No me gusta su manera de ser de izquierdas por razones que no son el objeto de este post y que me llevarían a escribir largo y tendido acerca de la izquierda que queremos. Simplemente podría decir que Sánchez Gordillo reúne en su persona demasiadas cosas de entre aquellas de que menos me gustan de cierta izquierda que otras personas de izquierdas pretendemos dejar atrás. No es mi tipo político preferido. Cuando leí acerca de su supuesto robo consideré su acción demagógica y populista y no me gustó. Al día siguiente, en cambio, me encontré defendiéndola. Ignoro cual era la intención real del alcalde de Marinaleda y diputado al entrar con otros jornaleros en el supermercado pero, a estas alturas, lo que importa no es lo que él hiciera o lo que pensara que estaba haciendo, sino las reacciones que suscitó y que son las que han dotado de significado simbólico a lo que, de otra manera, no habría pasado de ser una protesta más de las muchas que se suceden por todas partes y que encuentran variado eco en los medios de comunicación.

Desde luego no fue, ni pretendió ser un robo, sino una performance de robo o una teatralización de un supuesto robo, como tal debería haberse tomado. No se roba a cara descubierta, seguido de cámaras y periodistas y lanzando proclamas políticas; para que haya robo tiene que haber ánimo de lucro, no es el caso. La reacción exagerada, casi histérica, de casi todos los medios y de los políticos de los partidos mayoritarios nos han dado muestra de que, en realidad, estamos ante algo que no es lo que parece. Nos hemos metido de lleno en uno de los más antiguos debates de la política, sino el más antiguo, el de la propiedad privada, debate apaciguado en las últimas décadas pero que ahora se abre de nuevo. ¿Por qué unos tienen todo y otros no tienen nada y por qué no somos capaces de hacer algo que parece de sentido común, de justicia y de humanidad básica: repartir?

El respeto a la propiedad privada (es decir, la aceptación más o menos pacífica de una situación sobre la que el 99% de la población nunca ha tenido la posibilidad de elegir) se ha basado tradicionalmente en el miedo y la represión: los que lo tienen todo tienen también la fuerza y la capacidad para imponer los castigos. Hasta hace apenas 150 años robar una hogaza de pan para comer conllevaba la horca. En las sociedades democráticas posteriores a la II Guerra Mundial, en cambio, la aceptación de la propiedad privada como derecho fundamental –incluso su constitucionalización- se consiguió mediante un pacto social que incluía contrapartidas para los que menos tienen o no tienen nada. La propiedad privada ya no es un derecho absoluto al que haya que supeditar todos los demás, sino que es al contrario. Todas las constituciones democráticas modernas contemplan límites a la propiedad privada, a la que definen como un derecho condicionado a su utilidad social; cualquier propiedad es susceptible de expropiación cuando dicha utilidad social lo hace necesario. Como contrapartida a la aceptación de que la propiedad privada es un derecho, estas mismas constituciones, la nuestra por ejemplo, exigen que los poderes públicos garanticen, “la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente, en caso de desempleo”; contemplan también la sanidad y la educación como derechos fundamentales y personales de los que no puede ser privado nadie, igual que recogen como derechos colectivos la huelga o la negociación colectiva; y no dejan de lado la organización económica y social que debe basarse, entre otras cosas, en una fiscalidad progresiva, equitativa y justa, por poner sólo algunos ejemplos.

Las medidas que desde los años 80 está aplicando en Europa el poder político, que son a su vez exigencia del poder económico y que se encarga de hacer digeribles el poder ideológico, están vaciando de sentido las leyes y las constituciones, están rompiendo todos los consensos políticos y sociales con el último objetivo último de instaurar la propiedad privada como derecho fundamental sin condiciones y al que se están supeditando todos los demás derechos, incluidos los derechos humanos. Seguimos hablando de la crisis, la prima o el crecimiento, y una parte de la izquierda sigue ahí perdida, pero parece más bien que, como en el siglo XIX o principios del XX, tendremos que volver a hablar de distribución de la riqueza, de miseria, de injusticia, de sufrimiento extremo… y, por tanto, de por qué unos tienen todo y otros no tienen nada, es decir, de la propiedad privada que es la base de la organización económica y social.
Los nervios que ha provocado la acción de Sánchez Gordillo, con dos Ministerios implicados, con los fiscales haciendo declaraciones, con casi todos los medios dándole una cobertura absolutamente manipulada, demuestran que se ha tocado una fibra sensible, que el poder sabe que está rompiendo este consenso y que, a partir de ahí o se vuelve a la represión y al terror o la violencia –legítima- estallará en cualquier momento. De ahí el esfuerzo un tanto histérico en poner la venda antes de la herida, en sobreactuar para dejar patente que se va a garantizar “su” orden a toda costa; un orden que, puestas así las cosas, está claro que ya no es el nuestro, el del 90% de la ciudadanía. Cada vez se ve con mayor claridad que, como dijo Marx, el estado no es más que el consejo de administración de la clase dominante. La acción de Sánchez Gordillo ha servido para poner de manifiesto que lo único que aquí es verdaderamente intocable, casi sagrado, es la propiedad privada de los ricos y que todo lo demás, parece tiene que supeditarse a ella, justo al revés de cómo está escrito en las constituciones democráticas.

La acción de Sánchez Gordillo puede ser muchas cosas, buenas y menos buenas, pero yo le diría al PSOE que desde luego no es una barbaridad y que sus nervios y prisas por desmarcarse sólo sirven para que entendamos por qué en estos tiempos en los que estamos siendo expoliados, la gente corriente ya no ve al PSOE como “de los nuestros”. Parece mentira que haya que repetirlo pero lo cierto es que una barbaridad es que nos dejen sin sanidad, sin educación, sin pensiones, sin derechos laborales, sin derechos sociales, y que vacíen de contenido las leyes y constituciones democráticas. Eso es una barbaridad. Hacer una especie de flashmob de protesta con un carrito (y no lo digo despectivamente), desde luego no es una barbaridad.

Entrada completa: El Plural

5 comentarios

  1. Pues a mí la acción de estos compañeros me parece maravillosa por la reacción que han provocado, se ve que han golpeado donde duele. De la manera que están las cosas ojalá haya muchas de estas y muy a menudo. La explosión social es inevitable, aquello de que cada vez hay más seres humanos en España dispuestos a todos porque no tienen nada que perder es cierto. Tiempo al tiempo

  2. Beatriz quiero felicitarla por su clara exposición en la que ha manifestado lo que piensa. Es una burda manipulación del poder lo que estamos viendo, y a algunos nos llena de satisfacción porque se están poniendo nerviosos, de ahí a meter la pata les queda muy poco. Es demasiado lo que el poder está haciendo con la clase trabajadora y las clases menos favorecidas. Y por otro lado es una desvergüenza ver como encima se recochinean con la justicia de su parte determinados “presuntos” delincuentes de guante blanco. Eso no tiene la dimensión informativa, por ejemplo el presidente de los empresarios madrileños al que un juzgado le ha echado para atrás un falso ere. Mientras le dan a la Iglesia 114 millones de euros mensuales de subvención y le han permitido que registre todas las propiedades de las que muchas eran del Estado. O lo que ha ocurrido con los bancos. Tengo un modesto Blog relacionado con cosas de mi ciudad pero en 1881 sucedió un caso similar, se asaltaron panaderías para llevarse pan para comer, entonces no había comunismo y el socialismo era un proyecto. Pero había terratenientes y el jornalero tenía la condición de esclavo, más o menos la que van buscando tenga nuevamente. En esta entrada http://www.notascordobesas.blogspot.com.es/2012/08/la-historia-siempre-se-repite.html

    Comento lo que sucedió, entonces los poderes públicos del turnismo (igual que ahora) reaccionaron de otra manera, tratando de hacer lo que luego, parece que fue un invento de Keynes y de la New Deal de Roosevelt en el crack del 29 dar trabajo con la obra pública. No hay otra solución. Si el control público de los bancos, una fuerte banca pública que dirija correctamente los flujos de crédito.

    Quiero manifestar que circulan correo difamatorios y calumniosos sobre Sánchez Gordillo y su pueblo, en el que mencionan que cobra una barbaridad, que tiene asesores soviéticos, y secretarios y jefes de Policía también con sabrosos sueldos. Todo es falso Todos cobran 1200 euros, tienen casi el pleno empleo, se turnan cuando hay menos trabajo, y no tienen policía. Los concejales no cobran porque trabajan en la cooperativa. Y El Alcalde, de su sueldo de diputado se queda con 1200 euros y el resto va para IU y el sindicato. Pero la pena es que circula la opinión que el correo calumnia parte de un pueblo cercano con alcalde socialista, esto es muy aventurado decirlo porque yo no lo he confirmado y puedo caer en lo que critico. Ayer fue un espectáculo como medios como el ABC trataron de despedazar a Llamazares con una portada en la que aireaban lo que tiene ahorrado y ponían una foto la misma que la que empleo la CIA cuando lo confundieron con Bin Laden. Luego la que defendía a Mercadona era una señora que creo es la representante de ese seudosindicato fascista que se llama Manos Limpias. Un verdadero circo mediático, en que los acusaban de todo.

    Muchas gracias por demostrar que queda gente sensata en este país.

  3. La acción del SAT puede tener muchas lecturas y las tiene, pero ya empieza a ser lamentable que para sacar los colores (a alguien que no tiene vergüenza) se tengan que recurrir a este tipo de acciones, demuestra que algo va mal en el Estado español. Todos sabemos, todos hemos visto, o casi todos (y no en televisión) que muchas tardes en la parte posterior de grandes almacenes y supermercados se tiran grandes cantidades de comida, que en el conjunto del Estado pueden ser varias toneladas. Pero es fácil mirar para otro lado. Esta semana también leímos que la Comisión Europea ha aprovado una ayuda de varios millones de euros en comida para paliar el hambre en España.
    Sánchez Gordillo será lo que será y la gente se rasgará las vestiduras discutiendo si ha cometido robo o no, violencia o no… pero no he visto a nadie rasgarse las vestiduras por los motivos que nos han conducido a esta situación: por qué todos los días en España se tiran, se puede decir, toneladas de comida en la parte de atrás de supermercados y por qué la Comisión Europea aprueba una ayuda de varios millones en comida para paliar el hambre en España.
    Algo está fallando políticamente (y humanamente) y algo indica que vamos por muy mal camino.

  4. Beatriz, también te felicito por el artículo. Más oportuno imposible. Estoy completamente de acuerdo con tu tesis del retroceso (o ¿golpe de estado?) pre-constitucional.

  5. hay un eslogan que dice marinaleda no puede soporta huega de hambre por un trozo de pan. y ami me parece genial quie le roba a los ricos creo que tiene el perdon divino. creo que sanchez gordillo es el che-guevara del siglo 21 si huvieran 4 igual que el este pais tomaria otras riendas dejaria de ser sumiso y pasivo y haria una revolucion la revolucion de la clase trabajadora.
    otra cosa creo que lu ultimo que se pretendia era parecer una performance las per formance estan hechas para divertir aql personal y lo que sanchez gordillo pretende esque la sociedad se de cuenta en la situacion que estamos viviendo.
    madres que salen de los centros comerciales con dos carros de la compra con comida basicas para la alimentacion y se la declare la dronas para alimentar a sus hij@s por tan solo 220€ y nse le haga el juicio mediatico al señor rodrigo rato que robo no se cuantos miles de €-
    mi pregunta es:
    ¿metemos a los pobres en la carcel y alos ricos los dejamos sueltos? esto me recuerda un poco la epoca medievalal donde el populacho no era nada y los ricos lo eran todo.
    ¿donde esta la justicia para esas madres que son juzgadas para darles de comer a sus hijos?
    y por que ¿no se juzgan a esos que dejan el pais en ruina?
    solamente es un simple comentario….
    saludos beatriz
    desde korneya como los estopa….ole

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