La justicia en lucha, la educación en lucha, la dependencia en lucha, la sanidad en lucha, el transporte público, y también las personas que no pueden pagar sus hipotecas ni acceder a una vivienda. En todo caso: sanidad, educación, justicia, transporte, dependencia, vivienda, pensiones, trabajo… Todo. Y dentro de cada uno de estos sectores todo el mundo está contra las medidas del Partido Popular. El PP ha conseguido lo que parecía inimaginable, ponerse en contra a todo el personal sanitario, a todo el personal de Justicia: jueces, fiscales, secretarios judiciales, a las asociaciones conservadoras y progresistas; a toda la comunidad educativa: profesorado, padres y madres, conservadores y progresistas. Esto no es un gobierno democrático sino un régimen comandado por un gobierno deudor de otros poderes ocupado no en procurar el bienestar de una ciudadanía que les ha elegido, sino en llevar a cabo un estricto programa de medidas no propuestas nunca, no debatidas ni en la calle ni en el parlamento, no compartidas por la sociedad (ni siquiera por una mínima parte de ella) y no votadas. El objetivo no es luchar contra la crisis, sino cambiar el sistema; vender todo, repartírselo todo.
Autor: Beatriz Gimeno
Nací en Madrid y dedico lo más importante de mi tiempo al activismo feminista y social. Del 2015 al 2020 fui diputada en la Asamblea de Madrid y después Directora del Instituto de la Mujer. Sigo prefiriendo Facebook a cualquier otra red. Será la edad. Tuve la inmensa suerte de ser la presidenta de la FELGTB en el periodo en que se aprobó el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. He dado lo mejor de mí al activismo, pero el activismo me lo ha devuelto con creces.
Estudié algo muy práctico, filología bíblica, así que me mido bien con la Iglesia Católica en su propio terreno, cosa que me ocurre muy a menudo porque soy atea y milito en la causa del laicismo.
El tiempo que no milito en nada lo dedico a escribir. He publicado libros de relatos, novelas, ensayos y poemarios. He escrito en varios medios, hoy escribo en Infolibre. Además colaboro en la revista feminista www.pikaramagazine.com, así como en otros medios. Doy algunas clases de género, conferencias por aquí y por allá, cursos…Escribo libros y sueño con un mundo sin machismo y sin desigualdad social. Mi lema vital es uno de Samuel Beckett: “Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Inténtalo de nuevo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor” Hago lo que puedo y, total, para morir un día.
Carta de una lectora sobre la lactancia
Como sabéis que el asunto de la lactancia materna es importante para mí, publico aquí un comentario de una lectora que ha hecho incluso una tesina sobre el asunto; una tesina que espero leer pronto. Yo también estoy escribiendo sobre el tema.
Diaz Ferrán y los negocios
Las informaciones publicadas estos días insisten en que Gerardo Díaz Ferrán fracasó en los negocios, y que esa es la razón última de que se pasara “al otro lado de la ley” y finalmente acabara en los calabozos. Yo, en cambio, leyendo lo que estoy leyendo en estos días tengo otra manera de verlo. Más bien creo que Díaz Ferrán tuvo muchísimo éxito en sus negocios. Millones de euros en efectivo y en cuentas en Suiza, y “una cantidad ingente de casas, apartamentos, locales, terrenos rústicos y un yate”… no me parecen a mí las consecuencias de un fracaso. Creo más bien que hundir empresas y quedarse con el dinero correspondiente era, precisamente, el gran negocio de Díaz Ferrán y ahí ha tenido un éxito considerable. ¿Para qué invertir en mejorar la empresa o en mantenerla? ¿Para qué pagar a los trabajadores o a los acreedores? ¿Para qué pagar impuestos o proporcionar a los clientes el servicio que éstos han comprado? ¡Menudo gasto, cuando puedes, simplemente, quedártelo todo! Claro que no es fácil, claro que requiere una planificación rigurosa, un plan detallado, incluso puede que una inversión previa, pero los buenos sinvergüenzas lo consiguen; como dicen los neoliberales, el que se esfuerza, trabaja y tiene iniciativa, lo consigue. Díaz Ferrán es una muestra.
A ver qué hacemos
La frase “Quieren acabar con todo” resultó absolutamente profética. Nadie hubiera imaginado hasta que punto “todo” era todo, Quieren acabar con todo y con tanta rapidez que casi resulta imposible centrarse en un asunto. Destruyen la sanidad pública y universal y la convierten en un privilegio para ricos; poco a poco, la gente va dejando de verla como un derecho básico y, por tanto, no dependiente de lo que se aporte o se deje de aportar o de lo que se tenga: inmigrantes, parados…fuera; la sanidad pública es para pobres, vivirán menos, se curarán peor. Devalúan la educación pública en sus primeros ciclos de manera que pronto será de tan mala calidad que se habrá convertido en un reducto para aquellos a los que no se les deja aspirar a nada más que a la pobreza; la educación universitaria se encarece insoportablemente y no hay apenas becas. La gente es expulsada de sus casas y no pueden ni soñar en comprarse o alquilar una; se instaura una justicia para ricos de manera que sólo puedan acceder a ella los que tengan dinero. Así que la gente corriente no podrá ya denunciar a los poderosos, a las empresas, al estado. Al mismo tiempo, las escasas medidas paliativas que se aprueban se destinan únicamente para una entidad llamada “familia con niños”. Los ricos siempre muestran mucha preocupación por los niños, pero que más del 27% de ellos estén ya por debajo del umbral de la pobreza deben considerarlo daños colaterales inevitables.
Una noticia pequeña
En medio de la que está cayendo voy a detenerme hoy en una pequeña noticia que pasó desapercibida este miércoles. Ese día, una estudiante universitaria se hizo sus necesidades en clase al no disponer de personal de apoyo que la pudiera ayudar. Se fue a su casa llorando, no sabemos si volverá, si sus circunstancias no cambian será difícil. Hasta el curso pasado, las siete personas con gran discapacidad que estudian en la Universidad Complutense disponían de personal especializado que ahora les ha sido retirado por los recortes. ¿Igualdad?
No fue el feto quien mató a la madre
Que la vida de una mujer vale menos que la de un hombre es una realidad empírica, fácilmente comprobable en las cifras de feminicidio, de malos tratos, de infanticidios de niñas y en las de la diferencia de trato en cuanto a alimentación, atención médica, seguridad, inviolabilidad corporal etc., entre hombres y mujeres. Pero la vida de una mujer no sólo vale menos que la de un hombre, vale menos también que la de un feto, incluso que la de un feto inviable. Es tanto como decir que la vida de una mujer no vale nada.
Seguirán los desahucios
Ahora a por los estudiantes
Entre la vorágine de recortes en derechos laborales, económicos y sociales están pasando un poco desapercibidas, aunque no para los afectados y sus familias, la subida de las tasas universitarias en todas las universidades públicas que junto con la radical disminución de las becas están expulsando del campus a miles de estudiantes. Esta subida no es exclusiva de España sino que se está produciendo en todo el mundo. No tiene misterio: están privatizando la universidad. En poco tiempo estudiar en España ya no estará al alcance de muchas familias corrientes y menos aun si son varios los hijos que querrían hacerlo.
Violencia machista y edad de consentimiento
A raíz del asesinato machista de El Salobral ya se ha levantado ese clamor post-delito que clama por lo que no tiene clamar y calla por lo que debería estar clamando: esto es, la edad de consentimiento y la violencia de género. Sé que es un tema delicado pero, aún sabiendo que un post no admite muchos matices, yo no coincido con ese clamor, como me ocurre siempre que se pretende cambiar la ley después de un crimen. Nunca he sido partidaria de legislar en caliente. No estoy radicalmente en contra de que se eleve la edad legal de consentimiento (un año más o menos no va a marcar ninguna diferencia), pero tampoco estoy a favor, desconfío. Me parece que distrae del verdadero debate y que, además, tal como se desarrolla no queda sitio para abordar todas las aristas de la cuestión, que las tiene. Naturalmente que me parecen mal las relaciones abusivas. Creo que, efectivamente, a los 13 años no se tiene, por lo general, la madurez suficiente para tener una relación sexual con una persona mucho mayor. Pero esa madurez no está determinada en una edad concreta, hay quien la tiene a los 13, hay quien a los 16 no la tiene. No es posible hacer una raya a partir de la cual una persona está madura. Lo que hace que una relación sea abusiva no es sólo la edad como, desgraciadamente, estamos más que acostumbradas a ver.
Entrada completa. Píkara Magazine
Por nosotr@s: Huelga general
Este gobierno es una máquina de crear despidos, de crear dolor humano y de crear mentiras obscenas. Sube el paro, cada vez son más los hogares que no disponen de un sueldo, cada día sube el número de familias y personas desahuciadas y las respuestas de quienes nos gobiernan consiste en aprobar leyes que facilitan el despido y dificultar (y próximamente hacer desaparecer) el cobro de cualquier ayuda.
