De naufragio en naufragio


Ante lo que es un evidente y brutal retroceso civilizatorio la sensación que tengo es la de que estamos inermes, cansados, desanimados, vacíos. Seguro que existe una explicación sociológica al hecho de que la gente pareciera ser capaz de enfrentarse más al último PSOE que a este PP. Podemos aventurar razones y seguro que todas influyen en este desánimo, pero me parece a mí que es más difícil protestar contra quienes hacen lo que todo el mundo sabe que van a hacer; contra los que se comportan o gobiernan como se espera de ellos. Está, además, el cansancio, la sensación de inutilidad y está, creo que es importante, la pérdida completa de referentes ideológicos. La mayoría de la gente sabe si es de izquierdas o de derechas, pero mucha de ella lo sabe de una manera intuitiva. Cada vez más me encuentro a gente que dice que es de izquierdas pero que tiene discursos claramente neoliberales o de derecha moderada. Basan su adscripción ideológica en cuestiones tangenciales como ser creyentes o no, llevar vidas “de orden” o más desordenadas, ser de orientación sexual no mayoritaria etc.

El problema es que la socialdemocracia europea lleva treinta años utilizando todas sus herramientas, que han sido muchas, para desarmar/vaciar ideológicamente a la izquierda social; a los suyos. Ahora, cuando la derecha se prepara para dar un golpe definitivo a todas las conquistas sociales, cuando la propia democracia está casi  desaparecida, estamos inermes frente al discurso de la derecha porque se ha convertido en hegemónico, porque es único y porque incluso lo esgrimen personas que se supone que son de izquierdas.

Que la izquierda lleva años haciendo un discurso económico claramente de derechas es sabido. El ejemplo de los impuestos es paradigmático, han convencido a la gente de que los impuestos son siempre malos en cualquier caso, que lo ideal es bajarlos. Su esfuerzo ha ido dirigido en lugar de a enseñar para qué sirven los impuestos y por qué son importantes, a convencer de que la izquierda también puede bajarlos. Este discurso que es letal para hacer políticas redistributivas de izquierdas se sigue manteniendo aun ahora. Cuando el PP sube los impuestos porque es completamente imprescindible, incluso  IU protesta (ya sé que no es la subida que queremos, pero aun ésta es necesaria). Podían, en todo caso, haber aprovechado el momento para explicar qué reforma fiscal aplicarían ellos desde la izquierda pero no lo hacen. Ahí siguen, aferrados a la denuncia de los impuestos en general y al miserable cortoplacismo electoral que nos lleva al desastre. Sólo les falta prometer que cuando vuelvan a gobernar los volverán a bajar. La gente ahora no tolera ningún impuesto pero está dispuesta a tolerar los recortes que vengan con tal de que los impuestos no se toquen.

El concepto de “redistribución de la renta” o de “igualdad económica” ha desaparecido por supuesto de cualquier programa electoral, pero también de los discursos públicos; como mucho se habla de “igualdad de oportunidades”, que es al fin y al cabo, lo que dice la derecha. La igualdad de oportunidades sin una mínima igualdad económica es una falacia, no existe y esa diferencia, la propia de un discurso de izquierdas, ahora ya no se hace. Ahora es sólo “igualdad de oportunidades”, sin más. Podemos seguir: La izquierda mayoritaria comenzó las privatizaciones en la gestión de los hospitales, no nos rasguemos ahora las vestiduras porque otros acaben lo empezado. Defendió que la gestión privada era una buena solución y defendió la idea del estado pequeño. En las últimas décadas, la socialdemocracia ha contribuido a empequeñecer el papel del estado y a limitarlo a ser una especie de último recurso de caridad para los más pobres; en lugar de un gran edificio organizado para gestionar la igualdad y los recursos de todos y todas. Por no hablar de la cuestión del déficit público que ellos constitucionalizaron como el demonio y ahora, en el mismo camino, otros criminalizan. Entre todos han conseguido que el déficit público cuya existencia no tiene por qué ser necesariamente mala o lo peor, ahora lo sea.

La dejación no es sólo económica, es cultural también y es tan importante como la anterior.  La izquierda no ha sabido combatir el discurso de “más seguridad”, netamente de derechas. Teniendo en cuenta sólo las encuestas y sin hacer ningún tipo de pedagogía social han contribuido a un aumento completamente injusto y reaccionario de las leyes penales como única solución a una, por otra parte, inexistente inseguridad ciudadana. No se han opuesto o incluso se han sumado con entusiasmo al clima que existe ahora en el que cada vez que hay un crimen horrible la venganza es la que acapara el papel de la justicia y la familia el papel del estado. Ahora resulta muy difícil enfrentarse al casi unánime clamor social que se produce tras cada crimen. Como si las penas desproporcionadas fueran a acabar con todos los crímenes y todos los delitos. Decir esto me ha costado incluso amistades. El concepto progresista de que los delincuentes, incluso los peores, tienen ciertos derechos ha desaparecido; de que las leyes tienen que proteger la presunción de inocencia, los derechos de los detenidos o imputados, de que es la justicia la que juzga y no la masa enrabietada, que no se puede condenar sin pruebas firmes, de que hay que respetar el principio de legalidad, de no es posible una sociedad absolutamente segura…todo eso ha desaparecido.

Lo mismo ha ocurrido con la inmigración. En España, el PSOE ha aprobado duras leyes antiinmigración sin ninguna medida que pudiera, al menos, contrarrestar el racismo o la xenofobia que crecen imparables. Ha mantenido Centros de Internamiento (los tristemente famosos CIES) que son pequeños infiernos que violan los derechos humanos. No se han opuesto, al contrario, a las leyes racistas que han tomado algunos dirigentes europeos, han callado cobardes. Y han aprobado endurecimientos de penas que rozan lo anticonstitucional.  En estas circunstancias, en toda Europa lo normal es que la derecha arrolle, que M. Le Pen suba imparable en las encuestas o que muchos partidos fascistas europeos lleguen a los parlamentos nacionales. Por todas partes, también aquí, crece el apoyo a la cadena perpetua, a la pena de muerte y al endurecimiento radical de las penas a los menores.

En España y dentro de esa renuncia a la batalla cultural hay que incluir la renuncia a una verdadera reivindicación de la memoria histórica, la condena del franquismo, el resarcimiento de los luchadores demócratas. La respuesta no se ha hecho esperar: las calles españolas se llenan de nombres de fascistas y Fraga muere sin que nadie emita otra cosa que alabanzas. Tampoco se han dado pasos hacia la separación de la Iglesia y el Estado, fundamental en democracia; ni hacia una verdadera separación de poderes, inexistente en España.  Y mientras, dos candidatos ya más que quemados y sin ninguna diferencia ideológica, se pelean para dirigir los restos del naufragio hacia otro naufragio. Yo tenía la esperanza de que la derrota significase, aquí y en Europa, el comienzo de una cierta recuperación ideológica. Parece que todavía no.

5 comentarios

  1. La realidad es que claramente de izquierdas somos una minoría, y dentro de esa minoría cada uno es de su padre y de su madre. A mí me da tanto miedo un Estado raquítico como uno supervitaminado. El problema está en las personas: quien quiera el poder lo buscará allí donde esté, en un Estado férreo o en un mercado que lleve las riendas.

    Tenemos que estar presentes en todo momento, en las calles para protestar o si las cosas van a peor, incluso poner las barricadas. Pero, sobre todo, explicar la realidad con seriedad y credibilidad, sin demagogias ni flipaduras, y mostrar que hay soluciones, que no hace falta inventarlas, y tener paciencia para explicarlo una y otra vez, sin dejar de protestar.

    Y, por supuesto, modificar la ley electoral como sea; hay que insistir en ello, hasta que se lo encuentren en la sopa y se convierta en una tortura psicológica para quienes no tienen interés en cambiarla.

  2. Hacía tiempo que ya no identificaba a la izquierda con el PSOE, ahora ya no vamos a poder identificar a la derecha con el PP (por lo de las subidas de impuestos). Me temo que la diferencia entre un partido y otro solo está en las siglas, dado que estoy segura que en un universo paralelo en el que el PSOE hubiera ganado las últimas elecciones las medidas tomadas hubieran sido muy parecidas. Hasta me parece que los políticos de ambos partidos son intercambiables.
    Yo tengo la sensación de haber desperdiciado 7 años de gobierno de “izquierdas” con temas muy importantes todavía pendientes. En vez de consolidar el estado del bienestar (por aquí quedaba mucho por hacer), se han sentado las bases para desmantelarlo, entre otros temas que apuntas en el post.
    Tanto antes como después de las elecciones no vamos a donde queremos sino a donde nos dicen otros, (¿los mercados? ¿Europa? ¿EEUU?)

    1. Los mercados “mandan” pero europa (serán los países en mejor posición dentro de la Unión) o usa.. ui endeudados.. demasiado! y a quien se debe la pasta? pues a otros terceros, y a otros, particulares también, muchos intereses.. (no hay pan pa tanto chorizo es muy acertado)
      Porque la democracia…uff.. es como un elefante grande y pesado, los mercados y algunos particulares son ligeros como gamos, rápidos y veloces mueven la pasta en pocos segundos de aqui para allá..
      Y el gran fiasco de las inversiones en ladrillos, casas tan bonitas ellas… Se hacía una hipoteca.. ui… “una gran inversión”.. usada por familias!! No ya por banqueros sin alma (que no, que no la tienen.. no la busquen)

  3. Ante todo lo que comentas no sé si queda el revisar de vez en cuando las ideas. Porque con el tiempo si nos vamos acomodando es posible que olvidemos temas y luchas. Es fácil tender a pensar en nosotros mismos y no en los que están peor.
    Pensamos que se consiguen cosas, que las metas se alcanzan, y después se ve que no del todo que hay que seguir hablando.

    Creo que con el anterior gobierno se aprobaron una serie de leyes sociales importantes.

    En la economía fueron dando bandazos. En los tiempos que dieron a los trabajadores 400 euros al año, Solbes avisaba que no se despilfarrara el dinero, se fue del gobierno. Luego los 2500 euros por hijo.

    Y la inmigración, nadie es ilegal. Por qué es tan difícil entenderlo.

  4. Ahí les has dado en muchos puntos a mucha gente, así es, sin ir mas lejos cuando veo a chicas con velos, colegios que no pueden pagar los comedores y el colmo, los de derechas subiendo impuestos me temo que es lo de siempre, cuando la economía “va bien” se vota de una manera y cuando “va mal” se llama a la derecha a ver si lo”arregla” y que hace? puese quitar todo lo que pilla.. ” a ver si se recupera el enfermo”.. ala.. toma, no queirs caldo, toma tres tazas.
    El psoe es que llevaba ya tiempo en naufragio, así es, pero vamos, como está el país entero para haber votado al .. soso de Rajoy.. por no hablar de soraya..que se me antoja a mi el nuevo Fraga pero claro después de lo que has comentado aqui del “bueno” de Fraga ya me da pudor.
    Y cuando las chicas de aqui están(mos) fastidiadas no quiero ni pensar como estarán y están tantas chicas y mujeres que han venido aqui o les ha pillado aqui sin ningún otro sitio donde ir, y digo yo.. con tanto religioso junto en el poder.. ¿van a hacer algo por estas pobres chicas?
    Me temo que mucha gente haya pensado, oh.. serán estos de Derechas menos chorizos? ¿Es posible que alguien haya creído que éstos no se van a llevar la pasta?
    Y la pregunta del millón, en mi opinión: España tenía mucha pasta.. ¿donde ha volado? Porque ya pueden decir unos u otros que ayudan mas al pueblo y poner impuestos, y decir que poner impuestos es de Derechas o que es solamente coyuntural (añadiendo. claro por los desalmados del psoe.. ) que tirarse los trastos es lo que hacen todos los políticos.. Al lio.. Pues donde hay pasta? Ahora acusarán al psoe.. se la han llevado ellos.. nuestros gurtel, etc.. no son nada…
    Pues así es, ni las penas duras ni los que en vez de memorai tiene morriña de Franco van a conseguir arreglar nada (para hacer tortillas hay que romper huevos.. dirán) , ni por cierto los creyentes en religiones.. esos ya tienen bastante entre pensar en el pasado y su futuro en el más allá, así es, ¿es que nadie va a moverse en el mas acá? (y eso que dicen cosas bonitas como “mas escuelas y menos cárceles” (pero religiosas y pagando.. si, no?)
    Espero en nuevas alternativas a los dos grandes (grandes pero tocados con rémoras, discursos y políticas con demasiados padrinos dudosos, dejémoslo ahí.).
    Y ¿soluciones? Exportar más? (digame como alguien) Hacernos más turísticos todavía? (que parece ser la política de la Unión Europea, marginando muchos de nuestros productos, por ejemplo). aprendiendo todos inglés, .. y tal vez.. (seguramente) chino?
    Pues yo tengo una preguntita.. alguien sabe como trata el continente asiático (bastión de la nueva economía) a las mujeres?

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