Esta semana he escuchado casi por primera vez a Tomás Gómez hablando de algo: de la crisis del PP y sus líos con Cajamadrid. Lástima que muchos no estemos muy contentos con el papel del PSOE (y de IU) en este asunto, así que sus opiniones no nos resultan muy creíbles. También he leído que en IU ya ha comenzado el ruido de sables y que Inés Sabanés lo tiene crudo. Así que tengo la impresión de que las cosas no mejoran en Madrid y que lo peor aun puede estar por venir.
Amores desgenerados
Lima 22 de octubre de 2009. Centro cultural de España
Mi ponencia no es exactamente una ponencia. Tampoco es la presentación de mi libro, ya lo presenté ayer, y si voy a hablar de él es porque era demasiado tentador tener esta novela recién publicada y no hablar de ella en un coloquio que se llama “amores desgenerados”: Mi novela se ajusta perfectamente al tema de estas jornadas. La pega es que no me gusta hablar de mis novelas en términos de tesis, como si fueran ensayos. No lo es, es una novela y como en todas mis novelas, en realidad, el tema es secundario y me importa mucho más la forma. Pero como digo era en este caso demasiado tentador.
Derecho al aborto
La marcha contra el aborto de Madrid me coge en Lima, en un acto a favor del aborto ante el Congreso peruano, precisamente. Cosas del mundo global. Y aquí, como allá, la misma sensación terrible de injusticia primero, pero también de tomadura de pelo política. En Madrid unos supuestos preocupados por la vida de los no nacidos, se manifiestan en contra de la reforma de una ley que lleva años funcionando sin que la derecha moviera ni una coma. La reforma que pretende el psoe en ningún caso va a hacer más fácil abortar, sino al contrario. En Perú las mujeres se manifiestan a favor del aborto cuando peligra la vida de la madre y en caso de violación.
Corrupción y democracia
Lo tengamos presente o no la democracia se basa en un pacto. La ciudadanía pone el poder en manos de unas personas por medio de los votos. Se les sitúa en puestos de gobierno, se les entrega el poder y se supone que ellos cumplirán su parte del pacto: respetarán las instituciones y a los poderes del Estado que funcionan como controles para que nadie asuma más poder del que le corresponde. Pero… ¿qué pasa si estas personas no respetan la ley ni las instituciones y nadie se lo demanda porque no puede? ¿Qué pasa si comienzan a saltarse todas las barreras legales, si compran jueces, legisladores, abogados…si se saltan las leyes, si hacen aprobar otras que son contrarias a la constitución, por ejemplo, pero no pasa nada porque ya todos, incluidos los jueces o juezas del Tribunal Constitucional, son de los suyos, empleados a sus servicio? ¿Qué pasa si compran todas las televisiones e impide que exista ningún tipo de información crítica?
Crisis económica y zapatazos
El día 1 de octubre de 2009, sobre las 11 de la mañana, una noticia sacudió los monitores de mi oficina: la recesión había concluido. Y allí nos quedamos todos/as, confusos, desorientados, sin saber muy bien qué hacer o qué pensar….”¿y entonces…?” acertó a balbucir un compañero, “¿ya?”, dijo otra.
Beatriz Gimeno
La regularización de la prostitución como un trabajo más o la lucha por la abolición se ha convertido en los últimos años en un asunto que ha dividido en dos mitades irreconciliables al movimiento feminista, no tanto al resto de la sociedad, que suele asumir la opinión de los medios de comunicación mayoritarios o de los políticos que los representan. El debate dentro del movimiento feminista ha alcanzado niveles de tal virulencia que es imposible llegar no ya a un acuerdo, sino siquiera a escuchar los argumentos de la otra parte. Leer más.
Ruth Mestre
Los 8 de marzo se han convertido en una jornada reivindicativa por los derechos de las mujeres, y en especial, de las mujeres trabajadoras. Acepté encantada la invitación de ofrecer unas pocas reflexiones a propósito de esta fecha. La relación de las mujeres y “el trabajo” y los derechos y la ciudadanía, es una relación compleja y también refleja una historia de exclusión. Por eso es importante seguir reflexionando y seguir reivindicando por los derechos de las trabajadoras que somos todas. El trabajo parece ser el elemento más importante de inclusión y definición en las sociedades capitalistas actuales: si no tienes trabajo, no vales nada. Y en parte esto es lo que nos ha pasado a las mujeres mucho tiempo, que como lo que hacemos no se reconoce como trabajo, no valemos nada. Leer más.
Armario y feminismo
Aunque no comprendo que una lesbiana pueda no ser feminista –entre otras cosas porque si no se garantizan los derechos de las mujeres ni siquiera habría lesbianas- cada vez entiendo mejor a esas lesbianas que dicen que no son mujeres (desde Monique Wittig hasta muchas amigas mías).
El feminismo de la segunda ola, el institucional, ese que está compuesto por mujeres que hoy andarán en torno a las 50, está lleno de lesbofobia. Y eso aun cuando muchas de esas mujeres son lesbianas. Son lesbianas muchas activistas feministas de esa época, muchas de ellas con cargos institucionales, son lesbianas muchas mujeres que ostentan cargos representativos y que se declaran feministas, son lesbianas muchas profesoras de universidad que tratan temas de género, pero evitan todo lo que tenga que ver con la orientación sexual.
Pocas de ellas han dado el paso de salir de ese armario de cristal en el que creen que se esconden pero en el que todas las conocemos porque aquí nos conocemos todas. La igualdad no consiste sólo en disfrutar de las mismas leyes, la igualdad es también igualdad simbólica, igualdad en la legitimación y de eso andamos aun escasas las lesbianas.
Por eso existe aun la desigualdad, por eso es todavía posible que se discrimine a una mujer por ser lesbiana y por eso es verdad que muchas mujeres no pueden permitirse el lujo de salir del armario, porque el precio sería muy alto. Y precisamente por eso las que pueden hacerlo porque no sufrirían graves perjuicios tienen el imperativo ético de hacerlo; un imperativo que las obliga especialmente si son feministas.
Pero no lo hacen. No lo hacen porque piensan que tienen más que perder que que ganar si salen del armario. Y es cierto que algo perderán: perderán “respetabilidad”, una respetabilidad que se ha utilizado desde siempre para oprimir a las mujeres. Obviamente que todavía existe cierto perjuicio al declararse lesbiana, en cualquier ámbito. De no ser así, si diera lo mismo serlo que no serlo, no existiría la discriminación.
Pero en muchas ocasiones esa respetabilidad es lo único que muchas mujeres tienen que perder; una respetabilidad otorgada, además, por la parte más conservadora y homófoba de la sociedad. En una situación en la que muchas mujeres son asesinadas en el mundo, despedidas de sus trabajos, violadas, apaleadas o encarceladas por ser lesbianas, poder salir del armario y no hacerlo es un lujo que no podemos permitirnos. Y menos que nadie las que nos consideramos feministas, porque se supone que el feminismo es un ideal de igualdad y de justicia.
Así que muchas lesbianas feministas estamos más que hartas de encontrarnos con esas feministas que son lesbianas armarizadas. Por eso, si ellas no son lesbianas, nosotras no somos mujeres.
Es cierto que la mayoría de las jóvenes ya no son así y que no se plantean siquiera salir del armario porque nunca han estado dentro. Pero también es cierto que la mayoría de estas jóvenes lesbianas se sienten infinitamente lejanas del feminismo institucional y estos días he comprobado que les da igual el aborto, el permiso de maternidad (y no digamos ya el de paternidad), la prostitución o cualquier debate en el que esté empañado ahora el feminismo. Yo no comparto esa actitud pero, la verdad, la entiendo
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France Telecom y los suicidios
El lunes se suicidó otro trabajador de la empresa France Telecom, el número 24. No han podido aguantar el ser convertidos en objetos que se pueden mover de un lado a otro como si no tuvieran vida. A ellos se les cosifica al límite, mientras que se rota a los superiores para que no se humanicen y acaben empatizando con los trabajadores de manera que después no sean lo suficientemente duros y no sean capaces de poner los objetivos empresariales por encima de todo. El capitalismo deshumaniza a los trabajadores y los convierte en objetos que sólo existen en función de las necesidades de la empresa; se les puede despedir de un día para otro, se les puede cambiar de trabajo, de ciudad, de horario, sin tener en cuenta sus vidas porque para el capitalismo lo ideal es que los trabajadores no tengan otra vida que aquella que la empresa necesita.
Vejez y orientación sexual
I-Introducción: la vejez inexistente
Dentro de 50 años seremos 2000 millones de personas mayores en todo el
planeta y más o menos 200 millones de ellos serán gays o lesbianas. El 22% de los habitantes del planeta tendrá entonces más de 65 años.
Hay pocos temas que hayan suscitado en los últimos años una bibliografía tan amplia como el de la vejez. Basta echar un vistazo a cualquier biblioteca o centro de documentación especializado en temas sociales o demográficos para comprobar que los informes, estudios o libros sobre las personas mayores de 65 años ocupan una parte importantísima de las investigaciones en los últimos años. Sin embargo, de manera inversamente proporcional a esta ingente cantidad de estudios, la presencia real y la influencia de las personas mayores en la cultura actual es prácticamente inexistente. Y su importancia política, cultural o social disminuye rápidamente. La vejez no es considerada socialmente como lo que verdaderamente es: un éxito; uno de los hechos más positivos de los últimos tiempos ya que, en realidad, se ha conseguido democratizar la esperanza de vida y que cualquier español al nacer tenga ante sí una esperanza de vida semejante independientemente del medio social en el que nazcai[2]. Y sin embargo, en lugar celebrar ese éxito que nos
iguala, y aunque cada vez se vive más tiempo, parece que las personas
mayores molestan y que nada está preparado para ellos. Es el de los viejos un tema que interesa a los investigadores y a los políticos (que nunca se olviden de hacer «guiños” electorales a los votantes de esa edad), pero no al resto de los ciudadanos, o a la cultura, que ha instaurado una especie de «amnesia» social que nos hace pensar que nunca vamos a llegar a viejos.
Lectura íntegra: informe-mayores-lgtb
La activista que lograra, como presidenta de la Federación Española de Lesbianas, Gays y Transexuales, que se aprobara en su país el matrimonio entre personas del mismo sexo y la ley de identidad de género, se encuentra en México.
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