Ahora que se acaba el año y es momento de hacer recuento me gustaría dar las gracias a quienes en este año han luchado contra el rodillo implacable e injusto del Partido Popular por la dignidad y los derechos de todos. Dar las gracias a los profesionales sanitarios que han luchado ejemplarmente por el derecho a la salud de todos los madrileños y que han arriesgado mucho para defender la calidad de un sistema sanitario que era un ejemplo antes de que el Partido Popular lo desmantelase para regalarlo a sus amigos y familiares. Doy las gracias también a los maestros, profesores y profesoras de la escuela pública por defender también el derecho a la educación de los chicos y chicas que tienen menos y por esforzarse cada día en ofrecerles una oportunidad de futuro que este gobierno quiere arrebatarles; por creer en el derecho a la educación y defenderlo contra quienes quieren que los que no tienen recursos no se eduquen. Quiero dar las gracias a los trabajadores y trabajadoras de las cadenas autonómicas de televisión porque, no sólo ahora sino mucho tiempo antes de la amenaza de despido, han venido denunciando y exigiendo una televisión pública al servicio de la ciudadanía y no del Partido Popular.
¿De parte de quién están?
En Grecia se están dando todas las condiciones que hemos leído en los libros de historia sobre el ascenso del nazismo en los años 30. Una población extenuada, empobrecida, que día a día vive cada reunión parlamentaria o de gobierno sabiendo que de sus instituciones democráticas sólo pueden salir medidas dirigidas directamente contra ella. Una población que vive la situación con la sensación de estar siendo sometida a una terrible injusticia, a un robo sistemático; que ve a sus gobernantes como lo que son: tecnócratas bien pagados al servicio de sus jefes y que hacen su trabajo de manera fría, indiferentes al sufrimiento de las personas sobre las que recaen las medidas que aprueban. Unos gobernantes que exhiben un desprecio absoluto por cualquier valor ético y que no tienen pudor alguno en traicionar promesas, en votar lo contrario de lo que decían, en pactar con los supuestos enemigos porque, en realidad, no eran enemigos, sólo escenificaban falsas diferencias. La mayoría de diputados y diputadas del parlamento griego (excepto Syriza y los comunistas) todos los que permiten que salgan adelante las votaciones que permiten seguir apretando más y más no hacen otra cosa que garantizarse un buen sueldo en medio de la miseria.
Porno para mamás y porno sin más
Cuando me pidieron que escribiera sobre ‘Cincuenta sombras de Grey’, en principio me pareció bien porque es de lo que hablan todas mis compañeras de oficina desde el verano, así que se lo pedí prestado a una de ellas. Me vino con tres tomos, miles de páginas, un poco más breve que ‘En busca del tiempo perdido’, pero poco. La verdad es que leer leer sólo he aguantado la mitad del primer tomo, después ha sido un ojear por encima y listo. Se trata de una cursilada imposible de tragar, mal escrita e insoportablemente sexista. Una novelita rosa remozada de sexo explícito para la era postporno.
Entrada completa: Píkara Magazine
La sanidad no se vende
La justicia en lucha, la educación en lucha, la dependencia en lucha, la sanidad en lucha, el transporte público, y también las personas que no pueden pagar sus hipotecas ni acceder a una vivienda. En todo caso: sanidad, educación, justicia, transporte, dependencia, vivienda, pensiones, trabajo… Todo. Y dentro de cada uno de estos sectores todo el mundo está contra las medidas del Partido Popular. El PP ha conseguido lo que parecía inimaginable, ponerse en contra a todo el personal sanitario, a todo el personal de Justicia: jueces, fiscales, secretarios judiciales, a las asociaciones conservadoras y progresistas; a toda la comunidad educativa: profesorado, padres y madres, conservadores y progresistas. Esto no es un gobierno democrático sino un régimen comandado por un gobierno deudor de otros poderes ocupado no en procurar el bienestar de una ciudadanía que les ha elegido, sino en llevar a cabo un estricto programa de medidas no propuestas nunca, no debatidas ni en la calle ni en el parlamento, no compartidas por la sociedad (ni siquiera por una mínima parte de ella) y no votadas. El objetivo no es luchar contra la crisis, sino cambiar el sistema; vender todo, repartírselo todo.
Carta de una lectora sobre la lactancia
Como sabéis que el asunto de la lactancia materna es importante para mí, publico aquí un comentario de una lectora que ha hecho incluso una tesina sobre el asunto; una tesina que espero leer pronto. Yo también estoy escribiendo sobre el tema.
Diaz Ferrán y los negocios
Las informaciones publicadas estos días insisten en que Gerardo Díaz Ferrán fracasó en los negocios, y que esa es la razón última de que se pasara “al otro lado de la ley” y finalmente acabara en los calabozos. Yo, en cambio, leyendo lo que estoy leyendo en estos días tengo otra manera de verlo. Más bien creo que Díaz Ferrán tuvo muchísimo éxito en sus negocios. Millones de euros en efectivo y en cuentas en Suiza, y “una cantidad ingente de casas, apartamentos, locales, terrenos rústicos y un yate”… no me parecen a mí las consecuencias de un fracaso. Creo más bien que hundir empresas y quedarse con el dinero correspondiente era, precisamente, el gran negocio de Díaz Ferrán y ahí ha tenido un éxito considerable. ¿Para qué invertir en mejorar la empresa o en mantenerla? ¿Para qué pagar a los trabajadores o a los acreedores? ¿Para qué pagar impuestos o proporcionar a los clientes el servicio que éstos han comprado? ¡Menudo gasto, cuando puedes, simplemente, quedártelo todo! Claro que no es fácil, claro que requiere una planificación rigurosa, un plan detallado, incluso puede que una inversión previa, pero los buenos sinvergüenzas lo consiguen; como dicen los neoliberales, el que se esfuerza, trabaja y tiene iniciativa, lo consigue. Díaz Ferrán es una muestra.
A ver qué hacemos
La frase “Quieren acabar con todo” resultó absolutamente profética. Nadie hubiera imaginado hasta que punto “todo” era todo, Quieren acabar con todo y con tanta rapidez que casi resulta imposible centrarse en un asunto. Destruyen la sanidad pública y universal y la convierten en un privilegio para ricos; poco a poco, la gente va dejando de verla como un derecho básico y, por tanto, no dependiente de lo que se aporte o se deje de aportar o de lo que se tenga: inmigrantes, parados…fuera; la sanidad pública es para pobres, vivirán menos, se curarán peor. Devalúan la educación pública en sus primeros ciclos de manera que pronto será de tan mala calidad que se habrá convertido en un reducto para aquellos a los que no se les deja aspirar a nada más que a la pobreza; la educación universitaria se encarece insoportablemente y no hay apenas becas. La gente es expulsada de sus casas y no pueden ni soñar en comprarse o alquilar una; se instaura una justicia para ricos de manera que sólo puedan acceder a ella los que tengan dinero. Así que la gente corriente no podrá ya denunciar a los poderosos, a las empresas, al estado. Al mismo tiempo, las escasas medidas paliativas que se aprueban se destinan únicamente para una entidad llamada “familia con niños”. Los ricos siempre muestran mucha preocupación por los niños, pero que más del 27% de ellos estén ya por debajo del umbral de la pobreza deben considerarlo daños colaterales inevitables.
Una noticia pequeña
En medio de la que está cayendo voy a detenerme hoy en una pequeña noticia que pasó desapercibida este miércoles. Ese día, una estudiante universitaria se hizo sus necesidades en clase al no disponer de personal de apoyo que la pudiera ayudar. Se fue a su casa llorando, no sabemos si volverá, si sus circunstancias no cambian será difícil. Hasta el curso pasado, las siete personas con gran discapacidad que estudian en la Universidad Complutense disponían de personal especializado que ahora les ha sido retirado por los recortes. ¿Igualdad?
No fue el feto quien mató a la madre
Que la vida de una mujer vale menos que la de un hombre es una realidad empírica, fácilmente comprobable en las cifras de feminicidio, de malos tratos, de infanticidios de niñas y en las de la diferencia de trato en cuanto a alimentación, atención médica, seguridad, inviolabilidad corporal etc., entre hombres y mujeres. Pero la vida de una mujer no sólo vale menos que la de un hombre, vale menos también que la de un feto, incluso que la de un feto inviable. Es tanto como decir que la vida de una mujer no vale nada.
