Llevamos un mes que si pretendíamos olvidarnos de la Iglesia…no nos lo han puesto fácil. Casi ningún comentarista lo ha dejado pasar, así que es difícil decir nada original, sólo expresar el hartazgo y la impotencia de siempre. Todo comenzó con la niña de nueve años violada por su padrastro y cuyo necesario aborto generó una cadena de excomuniones, aúnque ninguna recayera en el violador que, por cierto, era contrario al aborto de su hijastra violada; mira qué bien, tenía opinión al respecto y todo. Después continuó con el milagro (científico, que no divino) de Andrés y su hermano: el primero salvado gracias a las células del cordón umbilical del segundo. Todo el mundo se emocionó con las imágenes de Andrés y de sus padres, menos la iglesia que declaró que esa curación se producía sobre el asesinato de no sé cuántos hermanos no nacidos.
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La misoginia de la iglesia
Reconozco que no puedo con ellos; que me quita el sueño el que una ideología que sostiene la más pura y evidente maldad, tenga un lugar de honor en el mundo; me corroe que en estos tiempos de lucha por la igualdad, se reivindique con naturalidad la homofobia y la pura misoginia. ¿O no es maldad que un arzobispo excomulgue a la madre y a los médicos que han ayudado a abortar a una niña de nueve años violada por su padrastro y embarazada de gemelos cuya gestación, además de otras consideraciones morales, de humanidad, de libertad etc, le podían costar la vida? Es maldad, desde luego, maldad interesada, claro, puesto que en la iglesia abundan los violadores de niños pero escasean los abortistas. Eso si que es barrer para casa. Y es misoginia de la más rancia. La iglesia odia, teme y desprecia a las mujeres desde su misma fundación casi.
Astenia primaveral
Esta semana ando un poco desganada, será astenia primaveral, y no encontraba tema sobre el que me apeteciera nada escribir. He leído los periódicos toda la semana tratando de interesarme con algo y no lo he conseguido. Normalmente escribo en estado de furia y aporreo literalmente las teclas del ordenador para desquitarme. Pero esta semana, nada de nada. Camps y sus trajes apenas me han motivado. Si acaso sólo me ha motivado un poco la declaración del sastre explicando que Camps mandaba traer una trabilla especial de Italia para que los pantalones le quedaran perfectos. No sé quién puede dudar de este hombre que, sólo con esta frase, demuestra la veracidad de todo lo que dice.
Cuando el otro día llegué a la oficina y comenté que había escuchado en la radio que Francisco Camps podía estar implicado en la trama de corrupción del PP, un compañero, que leía distraídamente el periódico dijo casi sin pensar: “Vaya, ya le han asegurado otra mayoría absoluta”. Después de pensarlo, creo que tiene razón. Es inútil tratar de desgastar a la derecha con acusaciones de corrupción económica porque, no nos engañemos, enriquecerse lo más posible es la base ideológica de la derecha, de sus votantes y de todos sus simpatizantes. Quizá no al precio que sea (al menos quizá no para todos) pero desde luego sí al precio de edificar unos cuantos pisos, o de contratar a unos primos o compañeros de colegio; eso ¿quién no lo haría? Las corrupciones económicas o el nepotismo pueden aun hacer mella en los votantes de la izquierda -aunque no nos engañemos, cada vez menos-.
El Papel de las víctimas
No puedo ni imaginar lo que significa que te maten a un hijo. Por eso es muy delicado, o al menos a mí me cuesta mucho hacerlo, criticar la iniciativa de los padres de Marta del Castillo, como antes del padre de Mari Luz, de Sandra Palo y de tantos padres y madres que, ante la muerte injusta y terrible de sus hijos, pretenden modificar las leyes para aumentar las penas. Su afán de buscar justicia es legítimo y puede, además, que ayude a calmar su dolor; es posible que su movilización pública les distraiga por un tiempo y les ayude a pasar esos momentos terribles y a no pensar en su pérdida. A ellos les comprendo. Pero que les comprendamos no quiere decir que estemos de acuerdo. No lo estoy.
Chávez y los medios
Nos enteramos de lo que pasa en el mundo a través de lo que nos dicen los medios de comunicación. Ya sabemos que no nos cuentan la verdad, sino algo aproximado. Y por eso compramos cada una/o distintos periódicos, o vemos distintos canales de televisión, según sea también nuestra propia verdad. Lo malo es cuando parece que hay unanimidad en algo y no hay fuente de información disidente de la verdad oficial; entonces estamos fritos. Exactamente eso es lo que pasa con Chávez, que no tiene muchos amigos por aquí.
Pobre Italia
Estoy razonablemente satisfecha con mi hijo. Me ha dado algún que otro disgusto y muchas satisfacciones, le quiero mucho y, lo mejor de todo, no se parece en nada a Albano. Es más, no es del mismo sexo que Albano, yo tampoco. En mi casa, ni mi hijo ni yo somos del mismo sexo que Albano, lo cual es una suerte. Me imagino el disgusto de tener un hijo como Albano, ¿qué hace una madre en un caso así? ¿Le quiere a pesar de todo? Supongo que sí, a los hijos se les quiere sean como sean aunque, como dice el cantante de los homosexuales, “como padre, me habría molestado seguramente tener un hijo o una hija que no pertenece a su sexo. Pero hace falta echar cuentas con la naturaleza, y la naturaleza, a veces, juega malas pasadas. Por ello, si uno -o una- se pregunta a fondo y quiere curarse de esta imperfección, hace bien».
Gays de derechas
Cuando Israel bombardeaba la franja de Gaza sin piedad y algunos nos manifestábamos con impotencia protestando por esa masacre, hubo algunos que se manifestaron a favor de la misma ante la embajada de Israel. Entre ellos había algunas banderas del arcoiris que portaban dos o tres miembros de un grupo gay de derechas llamado COLEGAS; este grupo no se pierde una para demostrar que se puede ser gay y de derechas. Días después los mismos aparecieron junto a Esperanza Aguirre en otro acto, convocado por la derecha, sobre Cuba.
Quizá me excomulguen
Dios no existe, porque si existiera ya habría dimitido. El Papa acaba de rehabilitar a un obispo que niega que existieran las cámaras de gas y que, además, sostiene que “sólo” murieron en ellas 300.000 judíos y no los seis millones que fueron gaseados en realidad. A este obispo, el Papa le ha levantado la excomunión. Y esto me ha hecho pensar. Ahora comprendo que la Iglesia se niegue a excomulgar a los curas pederastas, violadores de niños y niñas, que luego le cuestan una pasta en indemnizaciones.
No los excomulga porque así no tiene que levantarles luego la excomunión. Y es que son muchos. Tantos, que el Papa no daría abasto con tanta rehabilitación. Qué piedad cristiana, qué caridad, permitir que los curas pederastas, por ejemplo, esos que han sodomizado a niños sordos y pobres, vayan directos al cielo. Así es la iglesia, que perdona los pecados.
Lo siento por aquella niña nicaragüense que, violada con 9 años, fue excomulgada por abortar. Ella y toda su familia que la ayudó en el trance, y los médicos que la intervinieron también. A todas estas personas el Papa no les ha levantado la excomunión, supongo que es que hay casos en los que resulta imposible aplicar la caridad cristiana. En cuanto al violador de la niña, a ese no ha hecho falta rehabilitarle porque, por caridad, no fue nunca excomulagado.
Entonces llega Rouco y dice que libertad de expresión, según y cómo. Por ejemplo, la frase: “Probablemente dios no existe así que relájate y disfruta de la vida” debería estar prohibida porque es un insulto a los creyentes. Y es que es verdad, nos dejan decir cualquier cosa. Y no contento con esto también ha acusado al ministro de Sanidad de acoso y corrupción de menores por la campaña de los condones. Esto si que es grave. Si lo dice Rouco será verdad porque él tiene experiencia. No digo que en menores, que eso lo desconozco, pero si en corruptores, ya que encubrió a unos cuantos que “catequizaban” niños en su diócesis.
Sí, es posible que esta columna sea muy fuerte y por su culpa me excomulguen. ¡No caerá esa breva!
Publicado en: www.elplural.com
En contra del mundo entero
Lo siento, siento lo que voy a decir a continuación y lo siento si alguien se indigna, pero es que a mi, todo esto del lío que se ha montado con la nevada me parece una pequeña banalidad propia de una sociedad que no soporta la más mínima frustración. Y no lo digo desde lejos, sino que lo digo con causa. El día 2 de enero me encontraba en el aeropuerto de París tratando de regresar a Madrid. Ese día había caído una inmensa nevada, preludio de la que días después iba a caer en Madrid. Una vez en el aeropuerto los vuelos comenzaron a retrasarse e incluso a no poder despegar. Me imaginé entonces lo que me esperaba. Una noche (o más) en el aeropuerto, todos mis planes truncados, mi trabajo esperando; y luego la incomodidad, no tener dónde dormir…Me senté en el suelo, compré revistas y libros, bebidas y comida, y esperé. Incómoda, fastidiada, con frío…esperé hasta que mi vuelo salió.
