Pobre Italia


Estoy razonablemente satisfecha con mi hijo. Me ha dado algún que otro disgusto y muchas satisfacciones, le quiero mucho y, lo mejor de todo, no se parece en nada a Albano. Es más, no es del mismo sexo que Albano, yo tampoco. En mi casa, ni mi hijo ni yo somos del mismo sexo que Albano, lo cual es una suerte. Me imagino el disgusto de tener un hijo como Albano, ¿qué hace una madre en un caso así? ¿Le quiere a pesar de todo? Supongo que sí, a los hijos se les quiere sean como sean aunque, como dice el cantante de los homosexuales, “como padre, me habría molestado seguramente tener un hijo o una hija que no pertenece a su sexo. Pero hace falta echar cuentas con la naturaleza, y la naturaleza, a veces, juega malas pasadas. Por ello, si uno -o una- se pregunta a fondo y quiere curarse de esta imperfección, hace bien”.

A veces vamos de modernos y tolerantes y cuando la cosa se refiere a los hijos ya no lo somos tanto. Por eso pasé un rato pensando en esa frase de Albano y me pregunté a mí misma: ¿Me hubiera molestado tener un hijo que no perteneciera a su sexo? No lo sé porque no lo entiendo. ¿A qué sexo? ¿Al sexo de Albano? En ese caso creo que sí que me hubiera molestado; y me hubiera enfadado, claro que sí, aunque menos con él, pobrecito mío, que con la naturaleza que le hizo así. Las declaraciones de Albano nos han sorprendido a mucha gente. Como Albano estaba hasta ahora en el armario, la mayoría de la gente, los normales, no nos habíamos dado cuenta de lo que era el hombre. De repente, se toma un par de copas, se desmelena, da una patada al armario y se nos muestra tal cual es. Y, con la edad que tiene, es evidente que no tiene cura.

Ya sé, ya sé que todo esto es una tontería comparado con las cosas graves que pasan. Albano no me da pena, me hace gracia. Tampoco me da pena ese cantante mamarracho que canta algo de curar a los gays en el Festival de San Remo; por supuesto no me da pena, sino rabia, ese ministro que ha dicho que hay que tratar mal a los inmigrantes y no se sabe si lo dijo antes o después de que unos niñatos asesinos se dedicaran a quemar a uno. Y en fin, hay que ser machista, morboso y asqueroso para oponerse a que Eluana muera por fin en paz diciendo que podría quedarse embarzada. Si, ¿de la violación de un sanitario? En fin, Berlusconi y sus inconcebibles pseudobromas machistas, y su manera de gobernar usando las instituciones como su finca particular. Por fin la iglesia, de la que ya hemos dicho todo… Con todo esto quiero decir que lo de verdad me da pena es Italia. Italia da mucha pena y una no acaba de entender como ese país ha podido llegar a esto.

Pero la noticia es que todo lo que le pasa a Italia tiene cura. Tardará más o menos, pero se curará y Berlusconi, sus ministros, sus políticas, Albano y el mamarracho de San Remo, terminarán como Aznar, haciendo gracia. ¿Os acordáis cuando Aznar no nos hacía ni pizca de gracia? Pues ahí está la prueba. Llegará el día en que los normales, los italianos normales, puedan tomarse a toda esta gente a broma; y nosotros, los normales de aquí, bromearemos con ellos. O, al menos, eso espero.

Publicado en: El Plural

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