El otro día me pasaron este vídeo que me pareció interesante y que puede hacernos reflexionar algunas cosas; y eso a pesar de las limitaciones que tiene un experimento de este tipo…
Categoría: Artículos
El rey y…¿qué república?
Cada año que pasa salen más manifestantes a la calle el 14 de abril; cada año hay más artículos sobre la República alrededor de ese día, el tema aparece más y más en las tertulias y las redes eran tricolores este año más que nunca. Es evidente que las cosas se mueven en ese sentido y yo me he ido moviendo también. Hasta hace relativamente poco tiempo la reivindicación de la República no era importante para mí. Como para mucha gente la II República es un importante referente afectivo y ético, un momento fundacional que siempre se añora. Sin embargo creo que cuando hablamos de la II República estamos añorando más el triunfo de las clases populares en las elecciones y el cambio que eso pudo suponer (el cambio que se intentó), la pérdida de la Guerra Civil y la victoria del fascismo, que una determinada forma de estado. A veces parece que olvidamos que el capitalismo, que el neoliberalismo más feroz, es (también) republicano. Reivindicar la república sin más, sin explicitar qué tipo de república queremos no tiene mucho sentido. Es más, si llegara el momento en que la monarquía fuese insostenible, el mismo régimen prepararía la transición mediante un referéndum bien controlado que abriera un proceso tan bien controlado como ésta falsa democracia en la que apenas podemos decidir nada de lo importante.
El gobierno odia a las ONG
Al Gobierno no le gustan las ONG y las ha convertido en otro de sus objetivos a batir. Eso es lo que trasluce en el borrador de la nueva Ley de Subvenciones que prepara. En lo que se conoce del borrador, ya sabemos que, si la ley entra en vigor, las ONG tendrán que cofinanciar obligatoriamente sus proyectos con entidades privadas, así como adelantar el dinero de las subvenciones, lo que muy pocas están en disposición de hacer si no es… exacto, pidiendo créditos, esa zanahoria perversa del capitalismo.
Mujeres y violencia
Al leer este título, la mayoría de la gente habrá pensado en la violencia que sufren las mujeres, que es mucha. Sin embargo, yo quiero referirme a la violencia que éstas ejercen o, más bien, a la que podrían ejercer en su propia defensa, una violencia casi inexistente, tanto la organizada, en grupos, como la ejercida de manera individual. La pregunta que siempre me hago es: ¿Por qué las mujeres no ejercen casi nunca violencia contra un sistema patriarcal que es tan violento contra ellas?
Es la democracia «estupidos»
En la gira que el expresidente Zapatero está haciendo por los diferentes medios de comunicación para promocionar su libro (y quizá reivindicar su gestión), libre como está del encorsetamiento institucional, dice cosas interesantes. Una de las que más me ha llamado la atención es su reconocimiento explícito (aunque supongo que inconsciente) de que, aquí y ahora, en esta UE, la democracia ni está ni se la espera; y eso, al parecer, al expresidente no le genera mayor problema, asume que es lo normal. Es posible que hayamos llegado al punto en el que no todos entendemos por democracia lo mismo. Casi todo el mundo entiende por democracia la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas (democratización, distribución del poder). Pero la democracia implica también democratización o redistribución de la riqueza y este es el aspecto que se pretende invisibilizar o sacar del ámbito democrático.
¿Y si fuera mañana?
Habrá muchos días importantes en este proceso de resistencia y lucha que tenemos abierto; ya ha habido muchos días. Hemos estado en concentraciones, en manifestaciones, hemos intentado parar desahucios, hemos salido a la calle con la bata blanca y la camiseta verde o morada, o negra, o roja. Hemos acudido a la mani de paseo, con los niños o nos ha hecho correr la policía; hemos ido con amigas o con los padres; hacía frío y llovía o nos hemos muerto de calor subiendo por el Paseo del Prado en pleno julio. Ha habido muchos domingos en los que a la manifestación le seguía el aperitivo, la comida y el cine; ha habido días tristes, de esos que estaba nublado y en los que parecíamos sombras. Pero también ha habido otros días felices que nos costará olvidar. Cada persona tiene sus días señalados en su propio calendario activista- emocional. Yo tengo varios.
El eterno debate sobre la prostitución arrecia de nuevo y en las últimas semanas nos han llegado varias noticias: cooperativas, debates en televisión, clases de prostitución y, hace un par de semanas una resolución del parlamento europeo que me parece que va en la buena dirección.
Que ardan todas las hogueras
Estoy en casa viendo las noticias y en las mismas sale un tal Renzi que es el futuro primer ministro italiano. Luego le escucho hablar y no puedo evitar acordarme de una película de Nani Moretti, Aprile. En ella hay una escena antológica en la que el protagonista, el mismo Nani Moretti, está viendo por televisión un debate político en el que participa Berlusconi y el entonces líder de la izquierda (es un decir) D’Alema. Moretti se desespera viendo cómo un mentiroso crónico, un demagogo y un populista, como Berlusconi, es capaz de hilar un discurso político sin que el por entonces líder de la izquierda sea capaz de oponerle otra cosa que banalidades y lugares comunes más o menos bienintencionados. Moretti grita a la televisión, se mesa los cabellos, se tapa los ojos e increpa a un D’Alema incapaz de oponer nada a la verborrea demagógica y embustera de Berlusconi: «¡Di algo» le grita Moretti. Pero D’Alema está paralizado porque no quiere decir nada que asuste a nadie.
Construyendo un discurso antimaternal
El otro día, en la penumbra de una reunión nocturna, hablando de esas cosas que no suelen mencionarse a plena luz del día, varias amigas terminamos hablando con franqueza absoluta de la maternidad. Y tras la charla, fuimos varias también las que acabamos coincidiendo en que al feminismo le queda mucho por decir acerca de la maternidad, aun cuando se pudiera pensar que ya lo ha dicho todo; al fin y al cabo, la maternidad es uno de sus temas de siempre.
El abuso sexual contra niños y niñas es un crimen mucho más extendido de lo que parece. Posiblemente nos quedaríamos pasmados si supiéramos cuántas mujeres de las que conocemos tienen recuerdos bloqueados o dolorosamente conscientes de un padre, un abuelo, un hermano o un amigo de la familia que la daba besos un poco más cerca de la boca de lo normal, de una mano que se posaba descuidadamente en el muslo y desde ahí subía mucho más de lo que ella encontraba normal, o de episodios directa, brutal y claramente sexuales. O quizá no se produciría ese pasmo que supongo; quizá se sepa y no importe, porque lo cierto es que el secreto ayuda a ignorarlo y a no convertirlo en una preocupación social, tampoco personal. Mientras siga siendo un secreto seguirá estando, naturalmente, muy extendido.
