La reforma laboral: una experiencia subjetiva

Normalmente las personas que escriben acerca de economía o de política en los medios de comunicación  son personas que, a menudo, no padecen personalmente la degradación de las condiciones de trabajo en toda su intensidad. Eso no quita verdad a los análisis, pero es una característica de los mismos. Yo también escribo en los medios  pero mi medio de vida, mi único medio de vida,  es el salario que cobro por un trabajo que nada tiene que ver con mi trabajo intelectual o político. Soy una trabajadora corriente de una empresa pública y soy, además, desde hace muchos años delegada sindical. Y desde esta perspectiva quiero referirme a una cuestión que puede parecer secundaria ante asuntos que afectan a nuestra vida de manera tan determinante como el paro, la bajada de los salarios, la pérdida de derechos…pero que tiene que ver con todos ellos: el cambio que la reforma laboral del Partido Popular ha traído en las relaciones humanas entre empresarios y trabajadores/as, un cambio que no es una casualidad sino que es una consecuencia lógica y, al mismo tiempo, una condición previa, de la misma. El objetivo principal de la reforma laboral no es otro que el de desempoderar a los trabajadores y trabajadoras lo que implica, o incluso necesita, un desmpoderamiento también en lo personal, porque no es posible separar el cuerpo que trabaja del cuerpo que vive,  que respira, en el lugar de trabajo. Leer más “La reforma laboral: una experiencia subjetiva”

El decreto antideshaucios, el PP y la troika

El decreto andaluz antidesahucios es una medida modesta e insuficiente para la gravedad del problema al que se supone que se enfrenta, como denunció en su día la plataforma Stop-desahucios. Es una medida que en la mayoría de los casos sólo va a retrasar el problema, que no acoge a todas las familias que lo necesitan sino únicamente a aquellas que están en una situación ya desesperada, que fija un plazo temporal demasiado breve para garantizar la estabilidad vital necesaria en esta situación de paro masivo y que, además, no supone una mejora sobre lo más importante: la existencia de cientos de miles de familias atrapadas por deudas que no van a poder pagar, con vivienda o sin ella, ya que estamos en un contexto no sólo de paro, sino también de importantes rebajas salariales.

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Economía y religión

No hace falta saber de economía, de la que, por otra parte cada vez estoy más convencida de que hay poco que saber. Si en el pasado fue una ciencia, que no lo sé, ahora es más bien una doctrina, casi una teología que hay que creer y, además, obedecer. Y hay que obedecerla aunque sus mandamientos sean contraintuitivos o repugnen a la razón. La realidad nos muestra cada día, imperturbable, que la realidad económica es la que es a pesar de que sus sacerdotes (los financieros y los políticos) repiten el mantra aprendido tratando de que, a base de mucho repetirlo como ocurre con cualquier oración, el mal se calme por fin. Pero el mal no se calma. Leer más “Economía y religión”

Simplezas para recordar

Las personas de izquierdas nos empeñamos en argumentar mucho lo que pensamos; tenemos la infantil manía de creer que si demostramos que tenemos razón, que los argumentos que damos son ciertos, si presentamos datos incontestables, convenceremos a quienes nos escuchen. Esto no es exactamente así porque, entre otras cosas, la política, al menos la actual, no es un debate. Se puede debatir entre sectores del mismo espectro ideológico; se pude debatir cuando se tiene algo en común, cuando se comparte cierto imaginario ideológico, pero cuando no se comparte ni el vocabulario, ni el imaginario cultural, ni se maneja el mismo significado para los conceptos, ni se tiene una idea siquiera parecida del mundo…entonces no hay debate posible. Entre la izquierda y la derecha no puede haber debate: hay una guerra cultural y cuanto antes lo comprendamos mejor. Luchamos por imponer, democráticamente, visiones antitéticas del mundo. Leer más “Simplezas para recordar”