En las próximas semanas será debatido en la Asamblea Nacional francesaun proyecto de ley que busca sancionar con multas e incluso encarcelar a quienespaguen por la prestación de servicios sexuales. La iniciativa sigue el ejemplo de países como Suecia, que con el fin de abolir la prostitución sin criminalizar a quienes la ejercen han implementado medidas similares. El proyecto francés ha revivido la vieja polémica entre quienes abogan por la prohibición de la prostitución, quienes defienden su abolición sin castigar a las prostitutas –consideradas con frecuencia víctimas de explotación sexual – y quienes esgrimen que su reglamentación es la única alternativa para garantizar los derechos de quienes la ejercen, motivo por el cual defienden que sea reconocida legamente como un trabajo con los mismos derechos y garantías que cualquier otro.
Autor: Beatriz Gimeno
Nací en Madrid y dedico lo más importante de mi tiempo al activismo feminista y social. Del 2015 al 2020 fui diputada en la Asamblea de Madrid y después Directora del Instituto de la Mujer. Sigo prefiriendo Facebook a cualquier otra red. Será la edad. Tuve la inmensa suerte de ser la presidenta de la FELGTB en el periodo en que se aprobó el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. He dado lo mejor de mí al activismo, pero el activismo me lo ha devuelto con creces.
Estudié algo muy práctico, filología bíblica, así que me mido bien con la Iglesia Católica en su propio terreno, cosa que me ocurre muy a menudo porque soy atea y milito en la causa del laicismo.
El tiempo que no milito en nada lo dedico a escribir. He publicado libros de relatos, novelas, ensayos y poemarios. He escrito en varios medios, hoy escribo en Infolibre. Además colaboro en la revista feminista www.pikaramagazine.com, así como en otros medios. Doy algunas clases de género, conferencias por aquí y por allá, cursos…Escribo libros y sueño con un mundo sin machismo y sin desigualdad social. Mi lema vital es uno de Samuel Beckett: “Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Inténtalo de nuevo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor” Hago lo que puedo y, total, para morir un día.
La basura no está en la calle
Apoyo la huelga de los trabajadores y trabajadoras de limpieza de Madrid. Por supuesto que me asquea la suciedad, me repugna el mal olor y reconozco que cada mañana llego a la puerta de mi trabajo conteniendo las náuseas, que sólo se me pasan cuando traspaso la puerta. Y sin embargo no estoy deseando que la huelga acabe sin más, estoy deseando que acabe con una vitoria para los trabajadores; si la empresa no cede, entonces prefiero que la basura nos ahogue hasta que tengan que ceder. Cuanto más insoportable sea la situación, más posibilidades hay de que el conflicto se resuelva de manera más justa para los trabajadores. Las huelgas tienen que ser así, se hacen para eso, para obligar a la empresa a negociar y a ceder al menos en parte. Las pretensiones de la empresa son las de ganar más dinero a costa de bajar los salarios y recortar derechos; salarios que nunca se bajan, derechos que nunca se recortan –como bien sabemos- a las personas con salarios altos (que cada vez son más altos) sino a los que ganan menos. Cuando los trabajadores/as de cualquier sector hacen una huelga y la ganan ganamos todos y todas los que vivimos exclusivamente de nuestro trabajo; por tanto solidarizarnos con las huelgas debería ser lo normal.
El problema de los Mossos
Los catalanes y catalanas partidarios de la protesta, de salir a la calle y protestar, tienen un problema añadido al de la situación actual que tantos motivos nos da para salir a la calle: los Mossos. No es que haya ninguna policía en el mundo que no vaya a utilizarse para reprimir a los disidentes, ya lo sé, pero las hay que matan más y que matan menos. Parece ser una cosa de profesionalidad. Cuando me veo ante un tipo (o tipa) vestido de Mazinger y con una porra en las manos, (que seguramente es mucho más que una porra, es una porra eléctrica que te deja frito o bien una porra extensible que hace más daño); cuando estoy en esa situación, sólo pido que el que me da porrazos sea muy profesional y no me mate.
La iglesia, otra vuelta de tuerca
La Iglesia en España ha sido siempre uno de los principales aliados del poder económico y un poder económico en sí misma. Fue colaboradora necesaria de la dictadura pero antes de eso era parte imprescindible de un sistema de poder casi feudal. Aquí, la Iglesia ha puesto siempre todo su empeño en mantener la desigualdad social, el atraso endémico, la incultura, la falta de libertades, los privilegios de unos cuantos y la opresión de muchos y, sobre todo, muchas. Era una institución tan odiada por la clase trabajadora, por el campesinado, por la mayoría de los intelectuales que, en cuanto se prendió una chispa, la gente corrió a quemar iglesias.
Los gitanos no tienen cara de ángel
El racismo contra los gitanos está estallando ante nuestras narices sin que nadie mueva un dedo para evitarlo. El racismo es una manifestación más del fascismo y como tal debería ser enfrentado y contestado por la opinión pública y por las instituciones democráticas – o por lo que quede de ellas-. El racismo que ha señalado a los gitanos como el chivo expiatorio de sus delirios está instalado en todo el continente y lo mismo da que se trate de un gobierno supuestamente socialista o de un gobierno semiautoritario o nacional- católico. Ante este asunto lo mismo nos da el gobierno de Hollande que los gobiernos ultras de los países del este. Todos contra los perversos gitanos que van de un lado a otro; poco importa que se mueven huyendo de la persecución, la discriminación y la miseria; son culpables. En estas descubren a una niña rubia viviendo en una familia gitana a la que los medios enseguida llaman “cara de angel” y se arma la marimorena porque ya sabemos que los gitanos no son rubios, sus hijos no parecen ángeles ni mucho menos tienen aspecto nórdico; luego tiene que ser robada. Aunque la familia explica cómo y por qué han criado a esa niña, aunque aparecen videos en los que la niña corretea feliz, aunque los vecinos explican que siempre ha sido bien tratada y querida, los medios nos informan de que, en realidad, la niña ha sido comprada (¿con qué?) y que estaba destinada a sufrir los peores destinos, entre los que no se incluye ser pobre, discriminada o perseguida, no. Lo que le espera a esa niña criada por una familia gitana es ser carne de tráfico de órganos o de prostitución.
Después de que el feminismo lleve más de 40 años debatiendo, a veces agriamente, sobre la prostitución, creo que es el momento de hacer una revisión de las posiciones que mantenemos las feministas y del debate en sí mismo. Para empezar, porque la prostitución que cuestionaron las feministas de la Segunda Ola tiene hoy unos rasgos muy diferentes de aquella que era objeto de su crítica; en segundo lugar, porque la sociedad en la que la prostitución se inserta ha cambiado también radicalmente en estas cuatro décadas, especialmente en la consideración que hace de la sexualidad, que ha pasado de ser un tabú o un estigma a ser una permanente celebración de la que resulta difícil entresacar ningún rasgo negativo o siquiera político. Y, por último, porque las feministas que pensamos que regular la prostitución sería un paso atrás en la igualdad y en la situación de todas las mujeres deberíamos preocuparnos porque estamos perdiendo el debate social, especialmente entre sectores del feminismo más joven, el que debería ser la punta de lanza de una generación que considerara intolerable la actual normalización de la prostitución.
Por un puñado de votos
Por un puñado de votos un ministro socialista francés vende su alma y el alma laica (si es que quedaba algo digno de tal nombre) del socialismo francés. El alma, es decir, el conjunto de valores morales y éticos que diferencia(ban) a la derecha de la izquierda. Ya hace tiempo que la socialdemocracia europea rindió sus valores al mercado pero, aunque parezca mentira, aún puede caerse más bajo. Por un puñado de votos fascistas, xenófobos, racistas, Manuel Valls lleva tiempo empeñado en demostrar que su implacable persecución contra los gitanos es capaz de competir en crueldad e inhumanidad con cualquier política que pusiera en marcha la extrema derecha. Su objetivo suponemos que es la búsqueda de los votos del Frente Nacional. Pero si los votos del Frente Nacional se trasladan al PSF porque éste se comporta como aquel, ¿qué más nos da quién gobierne o cómo se llamen?
Y ahora volvemos al caciquismo
El 27 de julio pasado el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local (LRSAL) que ahora se presenta en el Congreso. En dicha ley y con la excusa del infame artículo 135 de la Constitución pactado por PP y PSOE, se da un paso más allá en el empobrecimiento material y social de la población. En esta ocasión el objetivo es vaciar de competencias al 95% de los ayuntamientos (todos los de menos de 20.000 habitantes) se supone que para ahorrar. El resultado final será la desaparición o privatización de todos los servicios que ahora se prestan desde los municipios y que dan servicio a más de siete millones de personas. Millones de euros que hasta ahora se invertían en políticas sociales, en sanidad, educación, igualdad, dependencia… se van a evaporar desde lo público seguramente al negocio privado de amiguetes. Pero además de desmantelar los servicios sociales municipales esta ley busca clausurar la instancia democrática más cercana a la ciudadanía, aquella en la que la democracia y el pluralismo tienen más sentido, donde los vecinos y vecinas tienen más capacidad de decisión acerca del bien común. Se trata no sólo de degradar los servicios públicos, sino también de degradar la política y la democracia, alejando aún más las decisiones políticas de quienes son objeto, y cada vez menos sujeto, de la mismas.
Aunque sea por molestar: ¡Gracias Femen!
Cuando las Femen saltaron en tetas en las tribunas del Congreso de los Diputados yo me puse de lo más contenta. Por una parte porque nada nos puede gustar más a estas alturas que desconcertar a esas señorías que viven en su mundo paralelo legislando acerca de nosotros y nosotras pero sin nosotros. Señorías del Partido Popular que viven ahí metidos tomando decisiones que nos van hundiendo en la pobreza, en la incultura y la desigualdad, pero sin que ellos lleguen nunca a oler esta mugre que se está amontonando fuera. Me puse contenta porque tuvieron que oírnos a las mujeres y porque tuve ocasión de contemplar sus caras. Unos tenían cara de asustados, otros de desconcertados, muchos de cabreo puro y duro cuando no de asco, y Wert tenía cara de…¡hay que ver la cara que se le puso a Wert!
Los timadores triunfantes
Hace un par de días estuve en Galicia y cuando paseaba por la calle de una de sus capitales escuché unos pitos y un barullo ante el que nadie se sorprendía. Después, ante cierta indiferencia general, presencié un desfile de personas la mayoría mayores y –no había más que verlas- trabajadoras, de las que se han dejado la vida en el trabajo. Los manifestantes eran gente de esa que hasta ahora no era habitual de las manifestaciones: señoras y señores mayores con aspecto de no meterse en política o, al menos, de no hacerlo de manera muy habitual. Pero allí estaban, denunciando con pitos que han sido víctimas del timo de la estampita versión bancos y Cajas: las preferentes. A estas personas los bancos les han robado sus ahorros. En total casi 30.000 millones de euros en preferentes y unos 16.000 en deuda subordinada. Y se lo han robado mediante una estafa perfectamente organizada por los dueños de estos bancos y cajas. Y además, a muchos de ellos no sólo no les van a devolver lo robado, sino que Europa ha puesto como una de sus condiciones inhumanas que no se lo devuelvan o que les devuelvan sólo una parte.
