Cuando acaba el franquismo en el año 75 lesbiana es una palabra que en España apenas existía. La existencia del franquismo condiciona de manera muy evidente la organización de las lesbianas. El hecho de que durante los años 60 y 70 viviéramos en España bajo un régimen totalitario hizo que nos perdiéramos los años de máxima intensidad del feminismo y algunos de sus más importantes debates, que aquí no se han llegado a dar o, al menos no con la misma intensidad que en otros lugares.
En 1997 el Movimiento LGTB sabiendo ya que no conseguiríamos nada del gobierno derechista de Aznar decide pasar de la reivindicación de una ley de parejas de hecho a una ley de reivindicación del matrimonio. Es una estrategia de desbordamiento. Posteriormente nos hemos dado cuenta de que es una buena estrategia por muchas razones pero, entre otras, porque lo menos que puede pasar es que consigas lo que querías antes de pensar que la igualdad total era posible.
Me toca explicar sucintamente el avance legislativo más importante conseguido en España respecto a los derechos de las personas homosexuales: la mal llamada ley de matrimonio homosexual. Ese el su nombre popular pero en realidad es un mal nombre, no existe una ley de matrimonio para homosexuales, y mucho menos una ley de parejas, cómo he visto también escrito en algún otro sitio. El nombre auténtico de la ley es el de “Ley de modificación del Código Civil en materia de matrimonio” y lo que hace es, simplemente, modificar el C.C en el sentido de que el matrimonio ya existente se abre a las parejas del mismo sexo de manera que, en España, no hay ninguna distinción legal, absolutamente ninguna, entre los ciudadanos y ciudadanas gays y lesbianas y heterosexuales. Las mismas leyes, las mismas instituciones, el mismo tratamiento por parte del estado.
Esta ponencia es parte de un capítulo que forma parte de mi libro “Historia y análisis político del lesbianismo: la liberación de una generación» Tanto el libro como esta ponencia son una aproximación a un tema que es central en las tesis de la llamada teoría feminista lesbiana: la posibilidad que las mujeres tienen, todas las mujeres, de optar por un estilo de vida y una sexualidad lesbiana. Defendiendo un construccionismo radical de la sexualidad, tal como defendía el feminismo en los años 60 y 70 reflexiono sobre esta posibilidad, defiendo que es algo que está al alcance de cualquier mujer, que es una opción que puede resultar liberadora y reflexiono también sobre las causas que han hecho que dicha posibilidad haya desaparecido del panorama interpretativo de la realidad que hace en la actualidad el feminismo.
Como a perros
Reducir las urgencias porque se usan poco es como bloquear las puertas de emergencia de un edificio porque no van a usarse, o no construir escaleras de incendios porque no es probable que haya un incendio. Lo mejor que le pueden pasar a las urgencias es que se usen poco, lo menos posible, y jamás pueden estar sujetas a un criterio de rentabilidad económica porque sirven para salvar vidas que se supone que no tienen precio (Suposición que ha quedado antigua. Las vidas tienen precio: las de los pobres no valen nada). Por otra parte, cerrar las urgencias por la noche es completamente ridículo: las urgencias no tienen hora; es más, puestos a cerrar sería más normal cerrarlas por la mañana, cuando por lo menos hay luz para conducir y más gente que puede ayudar. Y por último, cerrar las urgencias y dejar desasistida a una parte de la población es profundamente injusto, desigual e inequitativo. La población rural tiene el mismo derecho que la población urbana a disponer de un médico de urgencia en caso de necesitarlo.
Política y no negocio
La política se ha convertido en casi la única manera que tiene una persona normal, no nacida en una familia rica, de hacerse rica o de tener acceso a bienes que serían inalcanzables desde el origen social de la mayor parte de los políticos. Hacer política se ha convertido en una de las pocas maneras de escalar socialmente al alcance de personas normales, provenientes de familias normales y con estudios, carreras, currículums e inteligencias normales. Es así de claro. A pesar de toda la palabrería neoliberal sobre la meritocracia lo cierto es que nadie se hace rico estudiando, ni opositando ni trabajando mucho. Es más, haciendo bien cualquiera de esas cosas puedes estar en el paro o ganar lo justo para vivir. La verdad que suelen ocultar debajo de una inmunda palabrería que la riqueza se transmite, que los privilegios pasan de padres a hijos, que los ricos provienen de familias ricas. Pero ahora, desde hace unas décadas, la política se ha convertido es una vía abierta para entrar en el mundo de las élites financieras, empresariales, económicas. No debería ser así, claro, pero es así y nadie le ha puesto coto.
La familia, como cualquier otra cosa, será lo que nos esforcemos en que sea. La familia es la encargada de transmitir valores heteronormativos y patriarcales, claro, pero también es la que puede ofrecer un refugio seguro frente a una sociedad heteropatriarcal que puede acosarnos desde todos los ángulos posibles. La familia puede ser un lugar violento y lleno de odio, pero también puede ofrecernos amor incondicional, solidaridad a prueba de bombas y apoyo en los peores momentos.
El patetismo de la Iglesia Católica
No tengo especial simpatía por ninguna iglesia y mucho menos por la Iglesia católica que, por ser la que me toca más de cerca, es la que sufro. A pesar de eso, todas las personas que hemos estudiado una carrera de letras sabemos que durante muchos siglos la iglesia fue el reducto del saber humano en occidente y de gran parte del arte también. Especialmente reseñable es que la contribución de las mujeres al pensamiento occidental, desde Hildegarda de Bingen a Teresa de Jesús o a Sor Juana Inés de la Cruz, se ha hecho durante muchos siglos desde conventos y monasterios europeos. En todo caso, gran parte del pensamiento occidental proviene de hombres y mujeres de la Iglesia Católica.
El partido Popular parece que ha decidido excluir la inseminación artificial de las lesbianas del catálogo de prestaciones gratuitas que se ofrecen en los hospitales públicos. Una medida congruente con la ideologización que está sufriendo la sanidad, como todos los derechos básicos, en donde se dificulta el aborto y también la inseminación de mujeres solteras. Así que la ideología matrimonial heterosexual que ha recibido un duro golpe por parte del Constitucional, puede ahora negarse a colaborar en que mujeres solas y lesbianas tengan el hijo o la hija que desean.
Entrada completa: Mirales
Vengo a explicar lo que ha ocurrido en España con el matrimonio entre personas del mismo sexo, que el resto del mundo ha visto como asombroso y que no lo es tanto si se contextualiza y se tiene una visión global del asunto que es lo que voy a tratar de explicar. En muchas ocasiones la gente no especista no tiene la oportunidad de tener una visión al detalle o siquiera global de cómo se ha desarrollado este proceso de manera que finalmente hayamos podido vivir el cambio legal que hemos vivido.
