La dirección de la universidad Rey Juan Carlos aprobó hace un par de semanas suprimir el Grado de Igualdad de Género que venía ofreciendo. Se escudó para perpetrar este recorte en motivos económicos pero más bien parece ser que la universidad ha aprovechado que suprimía varias titulaciones, estas sí por motivos económicos, para acabar también con ésta. La coordinadora de esta titulación, única en España, asegura que este año se han matriculado 39 alumnos, lo que aseguraba su sostenibilidad y explica también que estos estudios nunca han gustado a la universidad y que siempre han sido incómodos, lo que tiene toda la pinta de ser cierto.
Autor: Beatriz Gimeno
Nací en Madrid y dedico lo más importante de mi tiempo al activismo feminista y social. Del 2015 al 2020 fui diputada en la Asamblea de Madrid y después Directora del Instituto de la Mujer. Sigo prefiriendo Facebook a cualquier otra red. Será la edad. Tuve la inmensa suerte de ser la presidenta de la FELGTB en el periodo en que se aprobó el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. He dado lo mejor de mí al activismo, pero el activismo me lo ha devuelto con creces.
Estudié algo muy práctico, filología bíblica, así que me mido bien con la Iglesia Católica en su propio terreno, cosa que me ocurre muy a menudo porque soy atea y milito en la causa del laicismo.
El tiempo que no milito en nada lo dedico a escribir. He publicado libros de relatos, novelas, ensayos y poemarios. He escrito en varios medios, hoy escribo en Infolibre. Además colaboro en la revista feminista www.pikaramagazine.com, así como en otros medios. Doy algunas clases de género, conferencias por aquí y por allá, cursos…Escribo libros y sueño con un mundo sin machismo y sin desigualdad social. Mi lema vital es uno de Samuel Beckett: “Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Inténtalo de nuevo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor” Hago lo que puedo y, total, para morir un día.
El eterno debate sobre la prostitución arrecia de nuevo y en las últimas semanas nos han llegado varias noticias: cooperativas, debates en televisión, clases de prostitución y, hace un par de semanas una resolución del parlamento europeo que me parece que va en la buena dirección.
Attac Sevilla:
http://www.ivoox.com/economia-para-ciudadania-t4-beatriz-audios-mp3_rf_2889276_1.HTML
Re-acciona. Radio Guadalquivir:
http://www.ivoox.com/re-acciona-21-febrero-2014-audios-mp3_rf_2855977_1.HTML
Entre Todos. A lo que hemos llegado
El programa Entre todos de TVE es un programa de entretenimiento. Es un programa que busca entretener (hacer disfrutar) a los espectadores con el sufrimiento ajeno, con vidas truncadas a causa de la injusticia, aunque esto, naturalmente, no sólo no se cuenta sino que se invisibiliza concienzudamente. Entre Todos es un programa político no de denuncia, sino de aprendizaje. Lo que hace Entre Todos es enseñar al espectador a mirar hacia donde quieren que miremos, que no es hacia donde deberíamos hacerlo. Para que el espectador o la espectadora alcance ese punto en el que puede disfrutar con lo que el programa propone en lugar de dolerse del sufrimiento ajeno, como parecería lo normal, tiene que ser enseñado, entrenado, acompañado en la tarea (política) de borrado de los sentimiento de verdadera empatía o de solidaridad. Y, sobre todo, tiene que “olvidar” que las desgracias que el programa muestra no son sino injusticias y que, como tales, tienen solución; una solución política, claro.
Que ardan todas las hogueras
Estoy en casa viendo las noticias y en las mismas sale un tal Renzi que es el futuro primer ministro italiano. Luego le escucho hablar y no puedo evitar acordarme de una película de Nani Moretti, Aprile. En ella hay una escena antológica en la que el protagonista, el mismo Nani Moretti, está viendo por televisión un debate político en el que participa Berlusconi y el entonces líder de la izquierda (es un decir) D’Alema. Moretti se desespera viendo cómo un mentiroso crónico, un demagogo y un populista, como Berlusconi, es capaz de hilar un discurso político sin que el por entonces líder de la izquierda sea capaz de oponerle otra cosa que banalidades y lugares comunes más o menos bienintencionados. Moretti grita a la televisión, se mesa los cabellos, se tapa los ojos e increpa a un D’Alema incapaz de oponer nada a la verborrea demagógica y embustera de Berlusconi: «¡Di algo» le grita Moretti. Pero D’Alema está paralizado porque no quiere decir nada que asuste a nadie.
Entre excomuniones y querellas
El obispo ha amenazado con excomulgarnos “ipso facto”. Teniendo en cuenta que en España hay unos 100.000 abortos al año y que en cada uno puede estar involucrado un mínimo de cinco personas, pero seguramente más…tenemos muchísima gente excomulgada ipso facto. No sé yo si esta amenaza ha frenado nunca a nadie teniendo en cuenta que no te dan un papel de excomulgado/a, y puedes seguir haciendo como que no.
Construyendo un discurso antimaternal
El otro día, en la penumbra de una reunión nocturna, hablando de esas cosas que no suelen mencionarse a plena luz del día, varias amigas terminamos hablando con franqueza absoluta de la maternidad. Y tras la charla, fuimos varias también las que acabamos coincidiendo en que al feminismo le queda mucho por decir acerca de la maternidad, aun cuando se pudiera pensar que ya lo ha dicho todo; al fin y al cabo, la maternidad es uno de sus temas de siempre.
Certeza de la corrupción
Aunque el paro es la primera preocupación de los españoles (y es normal, tiene que ver con poder comer) la corrupción se ha convertido en su principal certeza, muy por delante de cualquier otra fe compartida. El 95% de los españoles cree que la corrupción es generalizada. Y que el 95% lo crea significa que lo creen los hombres y las mujeres, las amas de casa y los parados, las adolescentes y los disc-jockeys, los médicos y los empresarios, las funcionarias y los albañiles. Creemos en la generalización de la corrupción mucho más que en dios, en la patria o en la familia, entes difusos o invisibles. La corrupción no se imagina, se ve, se palpa, la leemos en los periódicos bien como asuntos judiciales o bien cómo loterías que siempre tocan a los mismos; o bien en forma de mansiones que se compran o se edifican alcaldes de pueblo, ex políticos o empresarios que dejan de pagar los salarios a sus trabajadores. La corrupción la vemos –o la olemos- en cada recalificación, en cada presupuesto, en cada prejubilación fastuosa, en todas las pensiones millonarias; la corrupción la imaginamos en todos los consejos de administración, en el deporte y en la política, en las empresas y en las obras públicas y privadas.
El abuso sexual contra niños y niñas es un crimen mucho más extendido de lo que parece. Posiblemente nos quedaríamos pasmados si supiéramos cuántas mujeres de las que conocemos tienen recuerdos bloqueados o dolorosamente conscientes de un padre, un abuelo, un hermano o un amigo de la familia que la daba besos un poco más cerca de la boca de lo normal, de una mano que se posaba descuidadamente en el muslo y desde ahí subía mucho más de lo que ella encontraba normal, o de episodios directa, brutal y claramente sexuales. O quizá no se produciría ese pasmo que supongo; quizá se sepa y no importe, porque lo cierto es que el secreto ayuda a ignorarlo y a no convertirlo en una preocupación social, tampoco personal. Mientras siga siendo un secreto seguirá estando, naturalmente, muy extendido.
Cambiar Europa haciendo otra política
Ya sabemos dónde estamos: en un momento en el que se ha producido un cambio radical en las condiciones del contrato social simbólico que ciudadanía europea, élites económicas y poder político habían firmado después de la II Gran Guerra.
