Etiqueta: Izquierda
Palabrería de fin de año
Cualquier política injusta llega siempre acompañada de una cantidad ingente de palabrería destinada a ocultar la realidad. Por ejemplo, yo fui perfectamente consciente de ese momento clave en el que por la megafonía del metro de Madrid pasé de ser “pasajera” a ser “cliente”, de eso hace un par de años y era el metro de Esperanza Aguirre, pero este fin de semana en el AVE de marras me llamaron también “cliente” cuando lo cierto es que antes, en los trenes de siempre, yo era una pasajera confiada en que viajaba en un servicio público. También en la Sanidad Pública, gobierne quien gobierne, de “pacientes” hemos pasado a ser “clientes” e incluso nos mandan una factura falsa, quizá para que nos vayamos acostumbrando. Pero ahora que acabamos de dar la vuelta al año y ha sido el momento de hacer recuento del pasado y previsión del que viene, ha sido cuando la palabrería obscena de los políticos y de los medios de comunicación ha resultado más ofensiva.
Leer más: http://www.confluencias.es/blog/2011/01/11/palabreria-de-fin-de-ano/
Estoy harta
Cuando hablamos de derechos hablamos de nuestras vidas, de calidad de vida, de vivir o de sobrevivir. Y ya estoy cansada, más que harta. Cansada de vivir sabiendo que con un solo sueldo es casi imposible comprarse un piso si es que no quieres endeudarte más allá de lo razonable; de no saber si tendremos una pensión en la jubilación o será tan baja que en ningún caso dará para pagar un alquiler. Nos dicen: hay que pagarse un plan de pensiones pero nuestros sueldos bajan o suben la cuarta parte del IPC así que un plan de pensiones ¿con qué?. Además, nos ocultan que los planes de pensiones dependen del mercado y pueden quebrar y esfumarse, como ha pasado en otros países. Estoy más que harta de que se violen constantemente derechos de ciudadanía que son básicos: a una vida digna, a la igualdad, al trabajo, a una vivienda y no pase nada. Estoy harta de que se degrade nuestra calidad de vida. Estoy como todo el mundo, harta de los políticos…y encima se muere Labordeta.
La crisis y la izquierda
Quizá esta crisis sirva para algo. Quizá nos sirva a las personas de izquierdas para entender y ser capaces de enfrentar algunas cosas. Más allá de las revoluciones (im)posibles o de la certeza de que vivimos en sociedades gobernadas no por personas o partidos votados y elegidos, sino por actores económicos a los que nadie elige, (y tendremos que resolver eso), las personas de izquierdas podemos ahora dedicarnos a pensar en qué cosas son posibles y cuales no. Porque si finalmente resolviéramos que es completamente imposible hacer una política de izquierdas, tendremos que ser consecuentes y dejar de votar porque no hay izquierda posible.
La situación
Cuando el gobierno de Felipe González perdió las elecciones lo hizo en medio de incontables y muy graves casos de corrupción que le pasaron factura, Lo contrario hubiese sido una terrible anomalía democrática. El Partido Popular de ahora podría ganar las próximas elecciones generales estando inmerso en gravísimos casos de corrupción, lo cual demuestra la degradación en los estándares democráticos que la sociedad española ha sufrido en los últimos años en los que hemos asistido al espectáculo de ver cómo muchos cargos públicos, se forraban y robaban sin que el castigo judicial fuese ni rápido ni ejemplar. Especialmente en el caso de miembros del Partido Popular incluso les hemos visto seguir en sus puestos políticos para que puedan seguir forrándose, caso de Fabra y otros políticos valencianos. Si, en el peor de los casos son juzgados, a veces les caen dos o tres años de cárcel que no cumplen, casi igual que a los manteros aunque estos últimos sí que los cumplen. (A Matas le van a caer muchos más, pero es que lo que parece que ha robado Matas…). Si toda esta corrupción ha ocurrido estando en el gobierno central el PSOE, me puedo imaginar lo que ocurrirá cuando gobierne el PP. Jauja de la buena, barra libre.
Mercado de cuerpos
Sólo algunas feministas están dando la batalla o se han manifestado en contra de la regulación de los llamados vientres de alquiler que es la manera eufemística de referirnos a la compra/venta de un niño en cuanto nace. Pero sea del niño, del óvulo, o de cualquier otro órgano la cuestión va mucho más allá del caso concreto de los vientres de alquiler y es más compleja de lo que puede parecer a veces. Se trata de cómo nos posicionamos como sociedad respecto de la compra/venta de partes del cuerpo. Algunos economistas neoliberales defienden que el mercado es, en todo caso y para todas las cuestiones, el mejor regulador social y que nunca se equivoca, si hay demanda tiene que haber oferta y ambas partes se benefician de la transacción. Pero muchas personas nos oponemos a esa visión.
La refundación de IU
El otro día, cuando le comenté a un amigo que ya no volvería a votar a IU, me dijo: “Por lo menos te ahorrarás los disgustos de la noche electoral”. Pues sí, no hay mal que por bien no venga, aunque puede que al final lo eche incluso de menos. Las noches electorales en las que he llorado por los resultados de IU deben ser como las veces que he visto perder a mi Atleti del alma. IU también era mi partido político del alma. No sólo porque mi voto siempre ha sido para ellos desde que IU existe, sino por las veces que he compartido primero campañas, ilusiones, juergas, alegrías y después decepciones y tristeza pero también solidaridad, compañerismo, ilusión y trabajo político. Ya sé que la vida política no se acaba aquí, pero sí que se acaba algo importante para mí.
La realidad y la política
El sábado 12 se celebró en Madrid una manifestación sindical cuya principal reivindicación era que la crisis no la paguen los de siempre. También, en esta misma semana se han presentado en mi empresa las candidaturas para elegir delegados sindicales. Perdónenme que cuente algo personal, pero la concurrencia de esos dos sucesos me ha hecho pensar mucho. Utilizo el caso de mi empresa como ejemplo que conozco, pero con seguridad ocurre lo mismo en muchas otras. La empresa en la que trabajo es una empresa de servicios que da empleo a más de cien trabajadores. La mayoría de ellos son gente de clase media con estudios superiores. Durante seis años he sido delegada sindical de CC.OO junto con otros dos compañeros. Cuando me presenté por primera vez no había manera de confeccionar las listas, nadie quería presentarse. Creo que en toda la empresa, aparte de mí, hay otros dos trabajadores afiliados a un sindicato, no más. En estas elecciones, como todo el mundo está muy nervioso por culpa de la crisis y tiene miedo a los despidos sobran los voluntarios a delegado porque creen que así no se les puede despedir.
La invisibilidad de la izquierda
Decía Jaques Delors en una entrevista publicada el domingo que la izquierda ya no es ni siquiera dueña de su propio vocabulario. En un artículo publicado en este mismo medio Vicenç Navarro hablaba también de cómo los medios de comunicación permiten sin problemas la expresión de argumentos claramente de derechas o muy de derechas, mientras que no dan entrada a argumentos claramente de izquierdas, sino únicamente a aquellos más “moderados” o de centro.
Crisis económica y zapatazos
El día 1 de octubre de 2009, sobre las 11 de la mañana, una noticia sacudió los monitores de mi oficina: la recesión había concluido. Y allí nos quedamos todos/as, confusos, desorientados, sin saber muy bien qué hacer o qué pensar….”¿y entonces…?” acertó a balbucir un compañero, “¿ya?”, dijo otra.
