Me alegro de que este medio haya explicado cómo es Jesús Neira. La verdad es que yo no me atrevía a hacerlo. Y no hablo ahora de sus ideas políticas que por lo que nos hemos enterado, son cuanto menos curiosas. Hablo, precisamente de aquello por lo que más se le valora socialmente, su supuesta defensa de las mujeres. En realidad, Neira es un machista de los de antes. Eso no quiere decir que yo le niegue cierto valor personal, pero el valor no es suficiente para ocupar un cargo público.
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La crisis vista a través de un reality
El jueves pasado, mientras esperaba que llegara mi serie favorita de televisión, Anatomía de Grey y andaba zapeando, me encontré con un programa que me dejó durante un rato en estado de shock. Tal era mi fascinación que me tuvo enganchada un buen rato y me perdí media hora de la serie; no obstante mereció la pena.
La política, los votantes y los corruptos
abra lo ha dicho clarito, clarito. “A los votantes no les importa si Camps o Fabra son culpables”. No ha dicho “los votantes creen que somos inocentes y por eso nos votan”, no. De hecho, los votantes sospechan que son culpables y, a pesar de eso, les votan. Y todos aquellos que jamás votarían a un corrupto se sorprenden. Yo creo que es normal. Una sociedad democrática no es nunca completamente inocente de lo que son ni de lo que hacen los que gobiernan. Los políticos (o los empresarios) no vienen del más allá, sino del más acá, de la misma sociedad que sus votantes, que sus accionistas, que sus trabajadores. Hay muchas elecciones, municipales, autonómicas, generales, europeas, y hay formas de control, de protesta social para librarse de los que roban, mienten, se lucran injustamente, especulan…¿
Mayor, la Iglesia y, de nuevo, el aborto
La dignidad de unos y otros
No lo estaba buscando pero por casualidad ayer vi el video en el que el abogado guatemalteco Rodrigo Rosemberg vaticina su propia muerte, de la que culpa al presidente de su país. Lo que llama la atención del vídeo, lo que clava la mirada en éste, es la dignidad y el enorme valor con el que ese hombre encara su final; un final anunciado y que de alguna manera, él mismo podría haber evitado: marchándose del país o callándose. No creo que nadie hubiera reprochado a este abogado tratar de escapar a su propia muerte e intentar evitar convertirse en una cifra más de otro crimen cometido por sicarios y que tiene como base la estructura podrida del estado guatemalteco.
Esta no es la ley de aborto que queremos
La política es el arte de la simulación. No sabemos si cuando Rubalcaba le dice a Rajoy que no se ha leído el proyecto de ley de aborto lo dice en un sentido literal, pero es posible, porque lo cierto es que con esta ley el aborto será más restrictivo que antes. Y nadie parece llamar la atención sobre esto porque lo que se está discutiendo no es sobre el derecho en sí, sino otra cosa. La ley es una pantalla de humo que reparte medallas de progresismo. Y todos están confabulados en este juego al parecer, incluidos los medios de comunicación. La ley que ha pergeñado el PSOE es una enorme mentira que no nos gusta nada a las mujeres que venimos luchando por una ley de aborto desde hace años. Es una ley pacata, corta, miedosa…que no es para nada como nos anunció la vicepresidenta “de las más vanguardistas de Europa”. Primera mentira.
Me desconcierta tener una opinión en la que discrepo profundamente de gente que respeto mucho y más aun me desconcierta comprobar que el Partido Popular parece estar de acuerdo conmigo en este tema. Eso me preocupa muchísimo más y, seguramente no es cierto, sino producto de algún arrebato electoral por su parte, que ya se les pasará. Por mi parte, por muchas vueltas que le doy al asunto sigo pensando lo mismo: veamos. Llevamos mucho tiempo escuchando que hay una especie de guerra entre ciertas entidades, instituciones, e incluso gobiernos, particulares… que parece que quieren defender los derechos de autor, ya sea en la música, en la literatura, en internet… Normalmente la manera en que se supone que se defiende a los autores es cobrando un canon a los usuarios por acceder a su obra: el canon digital, por fotocopias, por descargas de la red… ahora incluso se plantea cobrar una cantidad por préstamo de libro en las bibliotecas públicas. Como escritora tengo una opinión muy definida en este sentido aunque me temo que sea políticamente incorrectísima.
Los testículos de Fernando Lugo
El Presidente de Paraguay, Fernando Lugo, ha sido saludado como la esperanza de la izquierda en un país empobrecido por la corrupción política, la injusticia y las sucesivas dictaduras militares. Lugo fue obispo de una de las regiones más pobres de Paraguay antes de ser presidente. Ahora se ha sabido que mientras era obispo tuvo, que se sepa y por ahora, dos hijos con dos mujeres diferentes. Las dos mujeres tenían menos de 20 años en el momento de quedarse embarazadas, él sobrepasaba los 50. Siendo él, se supone, un hombre de izquierdas y preocupado por las injusticias sociales, no parece que le preocupara, sin embargo, que la Iglesia, la asociación en la que él ocupaba un alto cargo, siguiera prohibiendo el preservativo, condenando y dificultando el uso de cualquier método anticonceptivo (y el aborto por supuesto) que pudiera librar a las niñas y jóvenes de países muy pobres de ser más pobres todavía.
¿Qué hacemos en Afganistán?
Soledad Gallego Diaz lo escribió en su artículo de hace un par de semanas en El País, pero también los foros feministas están revueltos, y con mucha razón. El motivo es la “Nueva Ley sobre la familia afgana” que al parecer, ha firmado ya el presidente de aquel país, Hamid Arzai. Esta ley convierte en esclavas a las mujeres chiies y demuestra de paso lo poco, o nada, que les importa a nuestros democráticos países la suerte de las mujeres. Hay que recordar aquí las importantes sanciones que la comunidad internacional adoptó contra la Sudáfrica del apartheid, a la que llegaron a expulsar de la ONU por discriminar legalmente a su población negra. Está claro que las mujeres no hemos alcanzado ese estatus en el que nuestra libertad y nuestros derechos puedan utilizarse como motivo de sanción. Como excusa desde luego que sí, las mujeres -recuerden- fueron “las armas de destrucción masiva” (es decir, la mentira) utilizada para invadir Afganistán.
La cumbre de las esposas y otras tonterías
Una de las cosas más espantosas –aunque más insustanciales- de la cumbre del G-20 ha sido el que los medios de comunicación se consideraban en el deber de informarnos cada día del absurdo programa cultural-asistencial de esas mujeres llamadas “primeras damas” y que no parecen tener nada mejor que hacer que someterse a agotadoras sesiones de no se sabe qué: que si una visita a un hospital para niños cancerosos, un té con ancianas, una visita a un museo o dos y todo esto con cientos de fotógrafos detrás, cambiándose de vestido varias veces al día y sonriendo sin parar.
