Leo que el Tribunal Constitucional chileno ha decidido que las relaciones lésbicas son legales desde los 14 años, mientras que las de los gays lo son sólo a partir de los 18. Y leo también, con estupor, que algunos grupos lgtb de Chile dicen que esa sentencia es agridulce. Como activista comprometida con los derechos lgtb en cualquier país, como lesbiana política y feminista, yo no considero que dicha sentencia sea agridulce, sino agria sin más. Además, muy agria.
Autor: Beatriz Gimeno
Nací en Madrid y dedico lo más importante de mi tiempo al activismo feminista y social. Hoy, sin embargo, soy un cargo público. Estoy en Podemos desde el principio y he ocupado diversos cargos en el partido. He sido Consejera Ciudadana Autonómica y Estatal. Del 2015 al 2020 fui diputada en la Asamblea de Madrid y ahora soy Directora del Instituto de la Mujer. Sigo prefiriendo Facebook a cualquier otra red. Será la edad.
Tuve la inmensa suerte de ser la presidenta de la FELGTB en el periodo en que se aprobó el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. He dado lo mejor de mí al activismo, pero el activismo me lo ha devuelto con creces.
Estudié algo muy práctico, filología bíblica, así que me mido bien con la Iglesia Católica en su propio terreno, cosa que me ocurre muy a menudo porque soy atea y milito en la causa del laicismo.
El tiempo que no milito en nada lo dedico a escribir. He publicado libros de relatos, novelas, ensayos y poemarios. Colaboro habitualmente con diarios como www.eldiario.es o www.publico.es entre otros. Además colaboro en la revista feminista www.pikaramagazine.com, así como en otros medios. Doy algunas clases de género, conferencias por aquí y por allá, cursos…El útimo que he publicado ha resultado polémico pero, sin embargo es el que más satisfacciones me ha dado. Este es “Lactancia materna: Política e Identidad” en la editorial Cátedra.
Fumar o no
Reconozco que me han sorprendido algunas reacciones ante la llamada Ley antitabaco, la verdad. En primer lugar porque no es una ley antitabaco (cómo podría serlo si el tabaco se vende libremente). Es una ley que prohíbe fumar en determinados espacios públicos cerrados y compartidos. Por supuesto que era de esperar que los tontos dijeran tonterías porque las dicen a menudo y no dejan pasar ocasión. Ya es curioso (o no) que el inefable alcalde de Valladolid haya coincidido en la misma tontería con otro inefable, Pérez Reverte. Ambos han comparado el que se prohíba fumar en lugares cerrados para no fastidiar a los que no fuman con la persecución sufrida por los judíos a manos de los nazis. Mira qué oportunidad de oro ha dejado pasar el embajador de Israel para protestar contra lo que es la grosera, estúpida y terrible equiparación de un holocausto humano con una nadería.
Palabrería de fin de año
Cualquier política injusta llega siempre acompañada de una cantidad ingente de palabrería destinada a ocultar la realidad. Por ejemplo, yo fui perfectamente consciente de ese momento clave en el que por la megafonía del metro de Madrid pasé de ser “pasajera” a ser “cliente”, de eso hace un par de años y era el metro de Esperanza Aguirre, pero este fin de semana en el AVE de marras me llamaron también “cliente” cuando lo cierto es que antes, en los trenes de siempre, yo era una pasajera confiada en que viajaba en un servicio público. También en la Sanidad Pública, gobierne quien gobierne, de “pacientes” hemos pasado a ser “clientes” e incluso nos mandan una factura falsa, quizá para que nos vayamos acostumbrando. Pero ahora que acabamos de dar la vuelta al año y ha sido el momento de hacer recuento del pasado y previsión del que viene, ha sido cuando la palabrería obscena de los políticos y de los medios de comunicación ha resultado más ofensiva.
Leer más: http://www.confluencias.es/blog/2011/01/11/palabreria-de-fin-de-ano/
Inmóvil para que no me duela, detenida,
Primera parte del artículo publicado en Diagonal.
Articulo publicado en Diagonal en Febrero 2011
Lee la segunda parte: 34diagonal141
El armario como coartada
Monique Wittig afirmó, de manera provocativa, que las lesbianas no tenían vagina. Muchas lesbianas afirmaron que no eran mujeres, aún ahora muchas lesbianas sentimos que no tenemos sitio en esa categoría política: “mujer”. De manera creciente, tengo la sensación de que “mujer” y “lesbiana” se excluyen, se alejan. Teniendo siempre presente que si no se garantizan los derechos de las mujeres las lesbianas no podemos siquiera existir, muchas hemos llegado también a la conclusión de que los derechos de las mujeres no garantizan la posibilidad de existencia de las lesbianas y, más aún, que muchas mujeres que se llaman a sí mismas feministas colaboran en el mantenimiento de esa exclusión. La exclusión se produce mediante una estructura social represiva e injusta que conocemos como el armario.
El plan perverso de la iglesia
Supongo que todo el mundo habrá leído la noticia del 1 de enero (la fecha es importante) en la cual se explicaba como el Obispo de Córdoba ha explicado que según el cardenal Ennio Antonelli, ministro de la Familia del Papa, la UNESCO tiene un plan para volver a la mitad de la población homosexual. Y no sólo tiene ya la UNESCO decidido el número de gente a la que va a volver homosexual mediante el adoctrinamiento en la ideología demoníaca del género, sino que el ministro se ha molestado en calcular el año en que dicho plan estará concluido: 2030. He leído la homilía y no he encontrado ninguna alusión a la razón por la que la UNESCO querría convertir a la homosexualidad a tal cantidad de gente, pero se deja entrever que no hay razón alguna, sino que todo se debe a un plan del demonio cuyo único objetivo, como sabemos, es hacer el mal por el mal.
La Ley Integral contra la Violencia de Género
España se ha convertido en los últimos 10 años en un ejemplo mundial de sociedad concienciada y en lucha contra la violencia de género y por los derechos de las personas lgtb [1]. No sólo por la cantidad de leyes e iniciativas de todo rango que se han ido aprobando en este sentido desde hace ya tiempo [2] sino también, o quizá como consecuencia de lo anterior, porque muchas de estas normas son producto de una intensa movilización de la sociedad civil. Basta mirar las cifras de aceptación con que contaba la ley de matrimonio homosexual en el momento de su aprobación [3] o la repulsa que se produce cada vez que hay un asesinato o una agresión machista. El rechazo social que la violencia machista suscita es, en la sociedad española, casi unánime y tanto la derecha como la izquierda compiten en demostrar que son más eficientes en la lucha contra la misma. Asimismo, los medios de comunicación se han convertido también en un arma imprescindible que no deja pasar un sólo caso de violencia sin denunciarlo. La sociedad civil organizada (sindicatos, asociaciones, ONG’s…) está en su conjunto sensibilizada y se manifiesta activamente dispuesta a luchar por erradicar la violencia contra las mujeres. España se ha convertido en muchos sentidos en un laboratorio perfecto para estudiar la puesta en marcha o la eficacia de las medidas que se han ido tomando, algunas verdaderamente novedosas, en lo que se refiere a la violencia de género.
Beatriz Gimeno, colaboradora-columnista de El Ciudadano ha publicado “Deseo, placer” (editorial InÉditor, A Coruña, 2009), su segunda novela, una narración psicológica que ahonda en un deseo culturalmente negado: el deseo de una mujer por penetrar a un hombre.
