Inmóvil para que no me duela, detenida,
Autor: Beatriz Gimeno
Nací en Madrid y dedico lo más importante de mi tiempo al activismo feminista y social. Del 2015 al 2020 fui diputada en la Asamblea de Madrid y después Directora del Instituto de la Mujer. Sigo prefiriendo Facebook a cualquier otra red. Será la edad. Tuve la inmensa suerte de ser la presidenta de la FELGTB en el periodo en que se aprobó el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. He dado lo mejor de mí al activismo, pero el activismo me lo ha devuelto con creces.
Estudié algo muy práctico, filología bíblica, así que me mido bien con la Iglesia Católica en su propio terreno, cosa que me ocurre muy a menudo porque soy atea y milito en la causa del laicismo.
El tiempo que no milito en nada lo dedico a escribir. He publicado libros de relatos, novelas, ensayos y poemarios. He escrito en varios medios, hoy escribo en Infolibre. Además colaboro en la revista feminista www.pikaramagazine.com, así como en otros medios. Doy algunas clases de género, conferencias por aquí y por allá, cursos…Escribo libros y sueño con un mundo sin machismo y sin desigualdad social. Mi lema vital es uno de Samuel Beckett: “Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Inténtalo de nuevo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor” Hago lo que puedo y, total, para morir un día.
Primera parte del artículo publicado en Diagonal.
Articulo publicado en Diagonal en Febrero 2011
Lee la segunda parte: 34diagonal141
El armario como coartada
Monique Wittig afirmó, de manera provocativa, que las lesbianas no tenían vagina. Muchas lesbianas afirmaron que no eran mujeres, aún ahora muchas lesbianas sentimos que no tenemos sitio en esa categoría política: “mujer”. De manera creciente, tengo la sensación de que “mujer” y “lesbiana” se excluyen, se alejan. Teniendo siempre presente que si no se garantizan los derechos de las mujeres las lesbianas no podemos siquiera existir, muchas hemos llegado también a la conclusión de que los derechos de las mujeres no garantizan la posibilidad de existencia de las lesbianas y, más aún, que muchas mujeres que se llaman a sí mismas feministas colaboran en el mantenimiento de esa exclusión. La exclusión se produce mediante una estructura social represiva e injusta que conocemos como el armario.
El plan perverso de la iglesia
Supongo que todo el mundo habrá leído la noticia del 1 de enero (la fecha es importante) en la cual se explicaba como el Obispo de Córdoba ha explicado que según el cardenal Ennio Antonelli, ministro de la Familia del Papa, la UNESCO tiene un plan para volver a la mitad de la población homosexual. Y no sólo tiene ya la UNESCO decidido el número de gente a la que va a volver homosexual mediante el adoctrinamiento en la ideología demoníaca del género, sino que el ministro se ha molestado en calcular el año en que dicho plan estará concluido: 2030. He leído la homilía y no he encontrado ninguna alusión a la razón por la que la UNESCO querría convertir a la homosexualidad a tal cantidad de gente, pero se deja entrever que no hay razón alguna, sino que todo se debe a un plan del demonio cuyo único objetivo, como sabemos, es hacer el mal por el mal.
La Ley Integral contra la Violencia de Género
España se ha convertido en los últimos 10 años en un ejemplo mundial de sociedad concienciada y en lucha contra la violencia de género y por los derechos de las personas lgtb [1]. No sólo por la cantidad de leyes e iniciativas de todo rango que se han ido aprobando en este sentido desde hace ya tiempo [2] sino también, o quizá como consecuencia de lo anterior, porque muchas de estas normas son producto de una intensa movilización de la sociedad civil. Basta mirar las cifras de aceptación con que contaba la ley de matrimonio homosexual en el momento de su aprobación [3] o la repulsa que se produce cada vez que hay un asesinato o una agresión machista. El rechazo social que la violencia machista suscita es, en la sociedad española, casi unánime y tanto la derecha como la izquierda compiten en demostrar que son más eficientes en la lucha contra la misma. Asimismo, los medios de comunicación se han convertido también en un arma imprescindible que no deja pasar un sólo caso de violencia sin denunciarlo. La sociedad civil organizada (sindicatos, asociaciones, ONG’s…) está en su conjunto sensibilizada y se manifiesta activamente dispuesta a luchar por erradicar la violencia contra las mujeres. España se ha convertido en muchos sentidos en un laboratorio perfecto para estudiar la puesta en marcha o la eficacia de las medidas que se han ido tomando, algunas verdaderamente novedosas, en lo que se refiere a la violencia de género.
Beatriz Gimeno, colaboradora-columnista de El Ciudadano ha publicado “Deseo, placer” (editorial InÉditor, A Coruña, 2009), su segunda novela, una narración psicológica que ahonda en un deseo culturalmente negado: el deseo de una mujer por penetrar a un hombre.
Grabación en vídeo de la conferencia realizada en el Centro Cultural de España el 4 de setiembre del 2006, organizada por el Instituto Encuentros y Promsex.
Yo también estoy en contra del AVE
Cuando antes de la crisis trataba de explicar este país a los amigos de fuera, les decía que era un país “alicatado hasta el techo”, vamos, un país de nuevos ricos. Eso es lo que éramos y, aunque lo estamos pagando caro, me parece que en esas seguimos. Mis amigos extranjeros no podían entender cómo era posible que sólo con cruzar la frontera el paisaje se llenara de coches último modelo y de marcas carísimas, cuando lo cierto es que viajas por Francia o cualquier otro país europeo y abundan los coches de hace diez años que la gente cuida y usa sin mayores problemas. También me cuesta entender la razón de tanto cambio de los pavimentos urbanos que aquí renovamos permanentemente, poniendo cada poco un suelo más caro que el anterior, mientras que en las ciudades europeas ves como las baldosas de las calles llevan colocadas y sin removerse cientos de años, dando además a las ciudades una pátina de belleza allí donde nosotros lo llenamos todo de un granito carísimo y hortera. Aquí todo es nuevo y brillante.
