Es inevitable hablar del velo. Hablamos ahora, pero hablaremos mucho más en el futuro porque este es un asunto que no ha hecho sino empezar. Lo primero que vemos es que í va a ser un asunto que los partidos de la derecha aprovecharán, como en el resto de Europa, para exhibir toda su islamofobia, pero vemos también que la izquierda, también como en el resto de Europa, no tiene clara su postura, por lo que me temo que cuando el debate llegue de verdad, nos cogerá sin una postura clara. Ciertamente que el debate es muy complejo pero, en mi opinión, hay algunas cosas que deberíamos tener claras, al menos las feministas.
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La iglesia y el sexo
La mayoría de la gente está convencida de que la prevalencia de la pederastia entre los curas se debe a la obligatoriedad del celibato. Yo estoy convencida de que no, o al menos no del todo. En realidad los curas son célibes, pero a la vista está que muchos no son castos. Esa idea de que la sexualidad masculina es como una bomba hidráulica, algo que se llena de un fluido mágico que tiene que salir por algún sitio o explota, causando males muy grandes, es uno de los mitos más antiguos del patriarcado y sirve para justificar casi cualquier comportamiento sexual masculino, desde la necesidad de la prostitución hasta las violaciones. Por supuesto que no es más que un mito y hay muchas personas, hombres y mujeres, castos por necesidad o por elección, que están tan tranquilos sin acosar, abusar o violar a niños. Y también hay muchos hombres casados o con pareja que son pederastas o violadores
En Europa, la iglesia se muere sola
Algunos preferiríamos haber acabado con la iglesia a base de racionalidad y cultura porque pensamos que la(s) Iglesia(s) no son sino supersticiones, y que la fe en un dios trascendente no es más que la consecuencia del miedo humano a la muerte y la incapacidad de cuidar de nosotros mismos. Somos muchos y muchas los ateos que pensamos que las iglesias no son más que un cuento de niños, un cuento que se nos cuenta para que podamos dormir tranquilos; pero también para que nos conformemos con la vida que nos ha tocado en suerte, para que no intentemos cambiar el orden de las cosas.
Y sabemos que ese cuento se ha transformado en pesadilla demasiadas veces; que la iglesia católica -la que nos toca- ha sido un instrumento de poder en manos de los poderosos, que ha alentado guerras, que ha torturado, matado y exterminado a los pobres y a los diferentes; que ha combatido cualquier avance científico y que se ha equivocado siempre: recordemos que negó que la Tierra girase alrededor del sol, que la sangre corriese por las venas, que el hombre sea producto de la evolución… por citar algunas de sus “certezas divinas” más sonadas.
Recordemos que en su guerra contra el conocimiento científico ha quemado en la hoguera y ha torturado a los científicos, a los libre pensadores y a las mujeres; recordemos que ha manchado, literalmente, a las mujeres, a las que nos negó el alma hasta que no pudo más y a las que sigue negando los mismos derechos y oportunidades que a los hombres.
Pero ahora, la iglesia en Europa y EE.UU, la misma que niega a los demás la posibilidad de relaciones sexuales igualitarias y placenteras, está atrapada por el hecho de que una gran parte de sus sacerdotes son violadores de niños.
En EE.UU la iglesia católica está arruinada por los pleitos puestos por las víctimas de los abusos sexuales. El fundador de una de las sectas más peligrosas del mundo “Los legionarios de Cristo”, ahora resulta que mientras condenaba al infierno a los demás por cualquier cosa, se dedicaba a la grata tarea de embarazar a sus amantes. Ahora se le reconocen varios hijos. Así que los apóstoles de la castidad se han pasado décadas violando niños en sus colegios y parroquias.
En irlanda, se acaba de publicar el informe oficial que demuestra que, durante décadas, la iglesia se dedicó a meter a los niños pobres en sus instituciones para violarles mejor. Y que la jerarquía, conocedora del hecho, no hizo nada para evitarlo. En irlanda, el país hasta ahora más católico de Europa, la iglesia está tocada de muerte pero las noticias de los abusos se repiten por toda Europa y EE.UU.
No ha hecho falta expulsarlos ni desacreditarlos ni dejarlos metafóricamente desnudos ante la gente, se han suicidado ellos solos. El cardenal de Madrid Rouco Varela ha reconocido el otro día públicamente que la media de edad de los sacerdotes en España es de 63 años y que las iglesias están vacías. En dos años, más de la mitad de los sacerdotes se habrán jubilado y no hay repuesto. Así que podemos decir que finalmente la iglesia no ha salido indemne de sus crímenes y delitos. Quizá no les hayamos echado, no ha hecho falta, se han extinguido solos.
Publicado en: www.elciudadano.cl
Derecho al aborto
El derecho al aborto me parece el derecho más importante de las mujeres en tanto que es la piedra sobre la que pivotan todos los demás derechos. Es, nada menos, que el derecho a ser dueñas de nosotras mismas, de nuestros cuerpos, de nuestra capacidad reproductiva, de nuestra sexualidad. No es exagerado decir que el derecho al propio cuerpo es la base de nuestra ciudadanía, la capacidad de decidir sobre nosotras mismas, sin que el estado, la iglesia, los hombres, puedan interferir en lo que queremos hacer con nuestras vidas.
Mayor, la Iglesia y, de nuevo, el aborto
La semana de la iglesia
Llevamos un mes que si pretendíamos olvidarnos de la Iglesia…no nos lo han puesto fácil. Casi ningún comentarista lo ha dejado pasar, así que es difícil decir nada original, sólo expresar el hartazgo y la impotencia de siempre. Todo comenzó con la niña de nueve años violada por su padrastro y cuyo necesario aborto generó una cadena de excomuniones, aúnque ninguna recayera en el violador que, por cierto, era contrario al aborto de su hijastra violada; mira qué bien, tenía opinión al respecto y todo. Después continuó con el milagro (científico, que no divino) de Andrés y su hermano: el primero salvado gracias a las células del cordón umbilical del segundo. Todo el mundo se emocionó con las imágenes de Andrés y de sus padres, menos la iglesia que declaró que esa curación se producía sobre el asesinato de no sé cuántos hermanos no nacidos.
La misoginia de la iglesia
Reconozco que no puedo con ellos; que me quita el sueño el que una ideología que sostiene la más pura y evidente maldad, tenga un lugar de honor en el mundo; me corroe que en estos tiempos de lucha por la igualdad, se reivindique con naturalidad la homofobia y la pura misoginia. ¿O no es maldad que un arzobispo excomulgue a la madre y a los médicos que han ayudado a abortar a una niña de nueve años violada por su padrastro y embarazada de gemelos cuya gestación, además de otras consideraciones morales, de humanidad, de libertad etc, le podían costar la vida? Es maldad, desde luego, maldad interesada, claro, puesto que en la iglesia abundan los violadores de niños pero escasean los abortistas. Eso si que es barrer para casa. Y es misoginia de la más rancia. La iglesia odia, teme y desprecia a las mujeres desde su misma fundación casi.
Quizá me excomulguen
Dios no existe, porque si existiera ya habría dimitido. El Papa acaba de rehabilitar a un obispo que niega que existieran las cámaras de gas y que, además, sostiene que “sólo” murieron en ellas 300.000 judíos y no los seis millones que fueron gaseados en realidad. A este obispo, el Papa le ha levantado la excomunión. Y esto me ha hecho pensar. Ahora comprendo que la Iglesia se niegue a excomulgar a los curas pederastas, violadores de niños y niñas, que luego le cuestan una pasta en indemnizaciones.
No los excomulga porque así no tiene que levantarles luego la excomunión. Y es que son muchos. Tantos, que el Papa no daría abasto con tanta rehabilitación. Qué piedad cristiana, qué caridad, permitir que los curas pederastas, por ejemplo, esos que han sodomizado a niños sordos y pobres, vayan directos al cielo. Así es la iglesia, que perdona los pecados.
Lo siento por aquella niña nicaragüense que, violada con 9 años, fue excomulgada por abortar. Ella y toda su familia que la ayudó en el trance, y los médicos que la intervinieron también. A todas estas personas el Papa no les ha levantado la excomunión, supongo que es que hay casos en los que resulta imposible aplicar la caridad cristiana. En cuanto al violador de la niña, a ese no ha hecho falta rehabilitarle porque, por caridad, no fue nunca excomulagado.
Entonces llega Rouco y dice que libertad de expresión, según y cómo. Por ejemplo, la frase: “Probablemente dios no existe así que relájate y disfruta de la vida” debería estar prohibida porque es un insulto a los creyentes. Y es que es verdad, nos dejan decir cualquier cosa. Y no contento con esto también ha acusado al ministro de Sanidad de acoso y corrupción de menores por la campaña de los condones. Esto si que es grave. Si lo dice Rouco será verdad porque él tiene experiencia. No digo que en menores, que eso lo desconozco, pero si en corruptores, ya que encubrió a unos cuantos que “catequizaban” niños en su diócesis.
Sí, es posible que esta columna sea muy fuerte y por su culpa me excomulguen. ¡No caerá esa breva!
Publicado en: www.elplural.com
La familia bien, gracias
El domingo pasado por la mañana Madrid estaba colapsado por culpa de una misa. Ese mismo día mi familia y yo quisimos ir a la embajada israelí para protestar por la masacre contra decenas de familias en Gaza, pero no pudimos llegar a nuestro destino por culpa de la misa, así que nos volvimos a casa. Pregunté que por qué se celebraba una misa en medio de Madrid y me dijeron que era por las familias. Me pareció entender que el lema era: “La familia bien, gracias”. Algo así como agradecer lo bien que están las familias de aquí comparadas con las de muchos otros sitios, entre éstos, las de Palestina.
La iglesia católica es la iglesia del odio
El Vaticano ha declarado que no va a apoyar la propuesta francesa para despenalizar, tan solo despenalizar, la homosexualidad en el mundo. La propuesta francesa no persigue extender ningún tipo de legislación favorable a las parejas homosexuales, ni tampoco proclama que gays y lesbianas tengan que ser protegidos de la discriminación con determinadas políticas. Únicamente pide que no se condene legalmente a muerte, que no se encarcele a gays y lesbianas por serlo. El Vaticano dice que no, que no apoya esa propuesta porque “crearía nuevas discriminaciones”. Es posible. Si la propuesta saliera adelante, es muy posible que el apaleador de maricas en Latinoamérica o el policía violador de lesbianas en Sudán se sientan un poquito discriminados.
