Categorías
Artículos

Ellos y nosotros

Los ataques a los parados son una constante desde el comienzo de la ofensiva destinada a acabar con el estado del medio-bienestar, una constante imprescindible para la imposición de este régimen neoliberal. Se pretende, por una parte, demonizar a los pobres, hacerles culpables de su situación de manera que sea más fácil justificar un nivel creciente y sin precedentes de desigualdad social. Se pretende que la gente se acostumbre a convivir con normalidad con un número escandaloso de parados y de pobres sin que eso se considere una anomalía social, sin que la situación de estas personas genere rabia o solidaridad. Se pretende afianzar la sensación de que hay un “ellos” y un “nosotros”, los que no estamos parados, los que no somos pobres.

Categorías
Artículos

Los timadores triunfantes

Hace un par de días estuve en Galicia y cuando paseaba por la calle de una de sus capitales escuché unos pitos y un barullo ante el que nadie se sorprendía. Después, ante cierta indiferencia general, presencié un desfile de personas la mayoría mayores y –no había más que verlas- trabajadoras, de las que se han dejado la vida en el trabajo. Los manifestantes eran gente de esa que hasta ahora no era habitual de las manifestaciones: señoras y señores mayores con aspecto de no meterse en política o, al menos, de no hacerlo de manera muy habitual. Pero allí estaban, denunciando con pitos que han sido víctimas del timo de la estampita versión bancos y Cajas: las preferentes. A estas personas los bancos les han robado sus ahorros. En total casi 30.000 millones de euros en preferentes y unos 16.000 en deuda subordinada. Y se lo han robado mediante una estafa perfectamente organizada por los dueños de estos bancos y cajas. Y además, a muchos de ellos no sólo no les van a devolver lo robado, sino que Europa ha puesto como una de sus condiciones inhumanas que no se lo devuelvan o que les devuelvan sólo una parte.

Categorías
Posts

Ha llegado la recuperación, pero no la nuestra

Según nos anuncian ha llegado la recuperación. El mes pasado encontraron trabajo 31 personas (mi hijo entre ellas) y todos nos alegramos, yo pensé que era como si a mi hijo le hubiera tocado la lotería. Recuperación es una palabra que suena a gloria a quienes hemos sido robados, esquilmados, expoliados. ¡Qué alegría! La crisis ha terminado, vamos a recuperar lo perdido. Todos los desahuciados van a recuperar sus casas y con ello sus vidas. Vamos a recuperar, es muy importante, nuestra condición de ciudadanos y ciudadanas libres en un país democrático y por ello, ahora, con esta recuperación, vamos a dar marcha atrás en ese Código Penal que se parece mucho a los códigos medievales donde robar una barra de pan puede llevarte a la cárcel pero robar en impuestos miles de millones, no. Un código penal hecho para asustar e impedir protestas y rebeliones. Espero que recuperemos también nuestra capacidad de recurrir a la justicia sin tener que pagar por ello. Ya no nos multarán por acudir a manifestaciones o por convocarlas, ni por apoyar en las redes una convocatoria pacífica, vamos a recuperar los derechos civiles y las libertades, qué bien.

Categorías
Artículos

La caridad televisada de la derecha

A la derecha la solidaridad y la organización popular le produce urticaria; a pocas cosas le tiene tanto miedo como a que la gente piense, imagine, se organice, conquiste espacios comunes y de solidaridad. Toda su estructura económica, política y social se basa en fomentar el individualismo y la competencia de todos contra todos. Para paliar la mala conciencia o para “luchar” (es un decir) contra las situaciones más terribles fomentan la caridad que tratan de hacer pasar como aquello a lo que la gente debe aspirar si quiere mejorar su situación. El  neoliberalismo pretende que la gente se olvide de que tiene derechos. La ofensiva ideológica camina en este sentido, no se tiene derecho a nada, cada uno que se arregle como pueda y, con suerte, que espere que le caiga una limosna.

Categorías
Artículos

No es la economía, es el capitalismo

El otro día, en la cafetería de mi empresa, la gente comentaba indignada los últimos despidos y la  manera en que han bajado nuestros salarios y nuestros derechos laborales y sociales. Se despide a personas que ganan 700 euros al tiempo que se contrata a varios  “super ejecutivos” a razón de 10000 euros al mes, por ejemplo. En fin, nada que no sepamos todos a estas alturas. Las quejas se prolongaron hasta que yo pronuncie, sin intención,  la siguiente frase: “bueno, así es como funciona el capitalismo”. Fue como si hubiera hablado de poner una bomba en una estación de metro. A mí alrededor se produjo un silencio, hubo risitas y gente que me llamó “radical”. Algunas personas, de las que un momento antes protestaban, manifestaron su desacuerdo; según ellos, una cosa es quejarse de cómo estamos ahora por culpa de unos mangantes, y otra muy distinta meternos en radicalismos. Yo no había dicho qué es lo que hay que hacer con el capitalismo, si hay que acabar con él, reformarlo, conformarse o procurar enriquecerse. Sólo manifesté que “esto”  tiene un nombre que es el que yo había pronunciado. Pero para la mayoría de la gente “esto”, el capitalismo (simplificando mucho ya que hay muchos tipos de organización capitalista) es como el oxígeno, vivimos en él pero no lo percibimos. Así, el capitalismo no es percibido como un sistema concreto, sino como la realidad, la única posible. No se nombra porque no es necesario, se puede reformar, se puede ajustar aquí o allá, pero no hay alternativa, lo es todo. Naturalmente que esa invisibilidad es, quizá, su mayor éxito.

Categorías
Posts

Que venga el desorden

Los datos de la EPA son los números de una pandemia con millones de víctimas pero cuyo virus sólo afecta a la gente corriente, no a los ricos. O la Virgen del Rocío es partidaria de los ricos, o no existe, como sabe mucha gente, o no sirve para crear empleo, como sabemos casi todos menos Fátima Báñez; pero la reforma laboral perpetrada por este gobierno tampoco sirve para eso, como también sabíamos casi todos incluidos ellos mismos, los que la hicieron.  El objetivo de la reforma no era crear empleo, como bien dijo la ministra, para lo que sí sirve es para destruirlo y abaratarlo. Hicieron una reforma a medida de los empresarios para poder despedir barato y han hundido el país y su gente, literalmente, en la miseria y la desesperanza. Y por si fuera poco Rajoy nos ha impuesto al frente de la cuestión más sensible y dramática de las que nos afectan a uno de los ministros/ministras más ineptas  de la democracia, a una persona incapaz de hilar una explicación política coherente de las cuestiones que afectan a su ministerio.

Categorías
Posts

Los pobres y la culpa

Criminalizar a los pobres por ser pobres y por supuestamente amenazar el modo de vida de aquellos que son sólo un poco menos pobres que ellos es una vieja estratagema del poder para enfrentar a unos pobres con otros, para encontrar un chivo expiatorio a las miserias de muchos, para bloquear la solidaridad básica que la mayoría de las personas sentiría por otras personas en situaciones desesperadas o producto de la injusticia, para que el miedo y la ignorancia sustituyan a los requerimientos de justicia, en definitiva.

Categorías
Posts

Esto es capitalismo y somos clase trabajadora

Durante años nos hicieron creer que todos éramos clase media. Es cierto que vivíamos mucho mejor que nuestros padres y no digamos que nuestros abuelos, es cierto que vivíamos instalados en cierta prosperidad (aunque jamás alcanzo a todos), pero el aumento del consumo funcionó como un cebo que hizo creer a prácticamente todo el mundo que tenían control sobre sus vidas, característica de la clase media. Casi parecía no existir la clase trabajadora. Convencer a la gente de que pertenece a la deseada clase media tiene el objetivo de enmascarar sus verdaderos intereses para que así puedan apoyar políticas que, en realidad, les perjudican; al perder la conciencia del lugar social al que se pertenece se reduce o se hace desaparecer el antagonismo de clase y así, los trabajadores más acomodados, en lugar de sentirse explotados por los poderosos se sienten amenazados por los que aun son más pobres que ellos. Se trata de enmascarar en lo posible las diferencias sociales, la desigualdad, sus causas y consecuencias. Si uno no sabe dónde está mal puede entender nada.

Categorías
Posts

No están equivocados, existe un plan

Se puede decir de formas complicadas pero también se puede decir de manera simple: si los partidos que ganan las elecciones hacen todo lo que dijeron que no harían para ganarlas, ¿qué legitimidad tienen después para aplicar sus mentiras? El programa electoral del PP era una mentira de arriba abajo y, como tal mentira, completamente intencionada. Los futuros gobernantes sí que sabían lo que iban a hacer en cuanto ganaran, como se le escapó al portavoz del PP en la Comisión de Sanidad del Senado Jesús Aguirre o al propio Rajoy (“haré lo que tenga que hacer aunque haya dicho lo contrario”). El hecho de que tuvieran que mentir indica que sabían de sobra que de decir la verdad puede que no hubieran ganado las elecciones, es decir, que se reconoce que la mayoría de la gente, si tuviéramos alguna capacidad de elegir, elegiríamos otra cosa distinta a ésta que se nos está imponiendo. Se nos hurta así la posibilidad real de elegir qué tipo de política queremos.

Categorías
Posts

Pequeña historia

Se recorta en las vidas de las personas para “apaciguar” a los mercados, se nos dice. Puede que nos traguemos la frase sin entenderla. No se sabe qué significa “apaciguar” (¿tienen algún final los supuestos nervios de los mercados?), no se sabe tampoco por qué están tan nerviosos, ni desde cuándo están así, ni quienes son…ni entendemos, sobre todo, por qué no podemos la ciudadanía exigir que se haga otra política. Todo esto ya lo habrán dicho los analistas estos días. En la mayoría de los análisis no se conseguirá que se vean las vidas que se pierden, que se truncan, que empeoran radicalmente; la infelicidad que sobreviene, la injusticia radical que estos presupuestos, que estas cuentas suponen. Los análisis no van a tener en cuenta las vidas que puede costar, por ejemplo, acabar con las políticas de prevención del VIH, o lo que significa que ya no haya dinero para la dependencia, lo que significa que se haya recortado brutalmente en becas…y que en cambio la Iglesia, el ejército, la monarquía, en fin, esas grandes instituciones encargadas por otra parte de que todo esto parezca natural y defendible ahí estén, como siempre, sacándonos la sangre.