Este artículo lo escribo, al contrario que la mayoría, en situación de alborozo. Desde que Irene Montero dijo lo de portavoza han pasado tres cosas con distinto nivel de importancia. En primer lugar todo el país se ha revuelto indignado por esta cuestión. Mientras, Rajoy aprovechaba para advertirnos de que nos vayamos haciendo un plan de pensiones privado porque se lo han gastado todo; y que eso de pensar que chicos y chicas de familias humildes puedan estudiar… que nos olvidemos para siempre (si es que alguien guardaba alguna esperanza de que volvieran los tiempos en que existía una razonable esperanza de poder estudiar aun sin tener mucho dinero).
Autor: Beatriz Gimeno
Nací en Madrid y dedico lo más importante de mi tiempo al activismo feminista y social. Del 2015 al 2020 fui diputada en la Asamblea de Madrid y después Directora del Instituto de la Mujer. Sigo prefiriendo Facebook a cualquier otra red. Será la edad. Tuve la inmensa suerte de ser la presidenta de la FELGTB en el periodo en que se aprobó el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. He dado lo mejor de mí al activismo, pero el activismo me lo ha devuelto con creces.
Estudié algo muy práctico, filología bíblica, así que me mido bien con la Iglesia Católica en su propio terreno, cosa que me ocurre muy a menudo porque soy atea y milito en la causa del laicismo.
El tiempo que no milito en nada lo dedico a escribir. He publicado libros de relatos, novelas, ensayos y poemarios. He escrito en varios medios, hoy escribo en Infolibre. Además colaboro en la revista feminista www.pikaramagazine.com, así como en otros medios. Doy algunas clases de género, conferencias por aquí y por allá, cursos…Escribo libros y sueño con un mundo sin machismo y sin desigualdad social. Mi lema vital es uno de Samuel Beckett: “Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Inténtalo de nuevo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor” Hago lo que puedo y, total, para morir un día.
El aprovechamiento por parte de la derecha de los peores crímenes para tratar de imponer un sistema securitario que pueda ser usado con facilidad para controlar y castigar a toda la población es conocido; que las reformas de corte neoliberal van siempre acompañadas de aumentos en las penas también. Así como que es evidente que esto cala en la mayoría de la población y que es muy difícil combatirlo.
Naturaleza y comportamiento maternal
Todo desastre tiene su foto, y la de los incendios de Galicia de este verano tuvo también la suya. Es la de un perro llevando en la boca algo que parece un animal carbonizado. En seguida la protagonista de la foto fue leída como una hembra, como una madre, que lleva en la boca a su cría de la que no puede separarse y levantó oleadas de simpatía. Pero poco después supimos que la perra era perro, que no era su cría y que el animal se dedicaba a recoger cadáveres quemados de animales para enterrarlos como hacen los perros con los huesos. De haberlo sabido… ¿hubiera resultado el perro tan simpático? Seguramente no, porque con lo que se estaba empatizando en realidad era con determinadas características que reconocemos como humanas y, además, maternales. Y es ahí donde esta cuestión entronca con una de mis preocupaciones actuales, ya que acabo de escribir un libro sobre la lactancia materna y la maternidad, y he tenido que trabajar mucho sobre la manera en que pensamos y construimos la relación entre la naturaleza y la maternidad.
Como han denunciado diversos organismos, entre ellos la Plataforma por la Libertad de Expresión, vivimos una situación, excepcional, por lo antidemocratica, en lo que se refiere a la situación de la libertad de expresión en España. Raperos en la cárcel, activistas pacíficos juzgados por enaltecimiento del terrorismo, gente en la Audiencia Nacional por un tuit o por hacer la parodia de una procesión y gente juzgada por determinadas opiniones políticas que el Ministerio del Interior califica de “odio”. La aprobación de la Ley Mordaza supuso consagrar una espiral represiva y sancionadora de la libertad de expresión que llevaba tiempo gestándose con sucesivas reformas del Código Penal que han ido, poco a poco, acotando y restringiendo este derecho.
Putas, putas
Ya soy mayorcita, la palabra puta no me asusta, no me da morbo, no me parece guay, ni sexy. He superado la etapa juvenil de espantar a los conservadores contando hazañas sexuales. No quiero hacerme la moderna, ni la guay, contando mis prácticas sexuales, que son muy raritas (uy, ya lo he dicho), porque creo que no viene al caso.
He leído muchos análisis estos días acerca de la constitución que necesitamos pero pocos de ellos explicitan que es necesaria una nueva constitución que parta de la consideración de las mujeres como sujetos políticos plenos. La Constitución actual fue redactada por 7 Padres que no tuvieron en cuenta que la ciudadanía está compuesta por hombres y mujeres y que, por si fuera poco, ni siquiera se molestaron en incorporar alguna de las aportaciones que el pujante Movimiento Feminista de entonces quiso hacer. Y parece que las cosas no han cambiado mucho cuando el Consejo Asesor que se ha formado en el Congreso de los Diputados para conmemorar el 40 aniversario de la Carta Magna, está formado por 30 hombres y 8 mujeres.
¿A quien estamos juzgando?
Una violación no es nunca sólo una violación por más que la víctima la viva lógicamente como única y absolutamente personal. Una violación, y el consiguiente juicio y tratamiento social son un reflejo de la historia de las relaciones entre hombres y mujeres y un reflejo social, simbólico, material, jurídico, mediático etc., de la posición de mujeres y hombres en una sociedad dada.
Seguir leyendo: CTXT
Os dejo por aquí un artículo que hemos escrito Isa Serra y yo misma con el objetivo de contribuir al debate sobre qué es y qué no es «feminizar la política». Sabemos que no está cerrado.
A por ellas oe
Si alguien cree que lo que está pasando en este país no tiene nada que ver con el machismo es que no comprende que, en época de retroceso de derechos, retroceden todos y no sólo unos cuantos. He hablado en otros artículos de que el neoliberalismo tiene una agenda oculta para las mujeres y la familia patriarcal. Es necesario que las mujeres vuelvan a hacerse cargo de todo ese trabajo que la retirada de lo público está dejando abandonado: el cuidado de niños y niñas, mayores y dependientes. No es el tema de este artículo pero desde los años ochenta hay una ofensiva que busca que las mujeres vuelvan a ocupar roles de género que estábamos combatiendo.
En defensa de la lengua
El País, transmutado en periódico de referencia de la derecha, publicó la semana pasada un artículo cuanto menos llamativo: “El peligro mortal de la gramática feminista”. Aunque “peligro mortal” aparecía entrecomillado, nada hacía sospechar el por qué de esas comillas porque todo el artículo venía a incidir en que, efectivamente, publicar un libro con lenguaje inclusivo es algo muy grave. “La Academia alerta de la pérdida de poder del idioma”, gravísimo. Pero yo más bien veo, a lo largo del artículo, que los que pierden poder son los guardianes de la ortodoxia de la lengua; y la ortodoxia de la lengua es patriarcal. Esa pérdida de poder les duele y a El País, refugio de académicos antifeministas, también.
Seguir leyendo: Público
