Reproduzco aquí un texto que me han publicado en el contexto de un debate en Público sobre «Intelectuales, medios y política»
No he sido capaz de recordar el nombre de un intelectual español de prestigio claro que esté vivo o que no sea muy mayor. Me refiero a un intelectual influyente, cuya obra sea respetada dentro y fuera de España, dentro y fuera de la Academia y por los medios de comunicación y cuya producción intelectual esté más allá de cualquier duda acerca de su calidad. Tuvimos esa clase de intelectuales, pero la gloria nos duró poco. Supongo que tiene que ver con nuestra historia. En la modernidad, España pasó de ser un país pobre e inculto, de dueños y campesinos en el siglo XIX, a encarar una lucha titánica por la cultura durante la República; lucha que, como sabemos, se perdió. Y la derrota de la inteligencia supuso exactamente eso. Aun así, hubo durante el franquismo intelectuales renombrados que crearon y pensaron, pero lo que entonces no había era país que les encumbrara a la categoría de grandes conformadores de la opinión pública.
