Es normal que Ciudadanos y Esperanza Aguirre se muestren partidarios de la regulación de la prostitución. Angela Merkel también lo es y contribuyó a la regulación de la misma en Alemania. Es normal, hablamos de una gran industria, la segunda mayor industria del mundo, mueve millones de euros y es un gran lobby con una enorme capacidad de presión social y política. Un lobby que paga a medios de comunicación y a expertos de todo tipo para conseguir una opinión pública favorable a sus intereses. Un lobby empresarial que, al igual que cualquier otro gran lobby, trabaja no para dotar de derechos a las personas más vulnerables, sino para aumentaEn los próximos años, quizá meses, vamos a ver cómo la derecha se preocupa cada vez más de la prostitución. Su propuesta será regularla y su excusa serán los derechos de las prostitutas. El Partido Popular ya la ha incluido en el PIB y próximamente vamos a escuchar hablar mucho de estos derechos, como hace ya Albert Rivera. No sé si engañarán a nadie, quizá sí, pero es llamativo que el mismo partido que se opone a que los inmigrantes irregulares tengan derecho a la sanidad quiera ahora dotar de derechos a las prostitutas, la inmensa mayoría migrantes, muchas irregulares. No hace falta explicar que decir “derechos” y “Esperanza Aguirre” en la misma frase hace que ésta explote, es una contradicción en sus términos.
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Prostitución y trata
Conferencia en la Universidad Miguel Hernández de Elche
3 de abril de 2014
El eterno debate sobre la prostitución arrecia de nuevo y en las últimas semanas nos han llegado varias noticias: cooperativas, debates en televisión, clases de prostitución y, hace un par de semanas una resolución del parlamento europeo que me parece que va en la buena dirección.
Ni putas ni sumisas
Ni putas ni sumisas es el título de un libro de la francesa-argelina Fadela Amara que se convirtió en un fenómeno social que dio lugar a un grupo feminista con el mismo nombre. Un nombre perfectamente adecuado; las mujeres siempre nos encontramos en esas, entre putas y sumisas. Y si hay quien cree que eso está superado que lea los periódicos de estas dos últimas semanas en las que nos hemos visto entre el libro Cásate y sé sumisa y el manifiesto francés No toques a mi puta, de los autodenominados 343 cabrones.
Límites de la regulación
En las próximas semanas será debatido en la Asamblea Nacional francesaun proyecto de ley que busca sancionar con multas e incluso encarcelar a quienespaguen por la prestación de servicios sexuales. La iniciativa sigue el ejemplo de países como Suecia, que con el fin de abolir la prostitución sin criminalizar a quienes la ejercen han implementado medidas similares. El proyecto francés ha revivido la vieja polémica entre quienes abogan por la prohibición de la prostitución, quienes defienden su abolición sin castigar a las prostitutas –consideradas con frecuencia víctimas de explotación sexual – y quienes esgrimen que su reglamentación es la única alternativa para garantizar los derechos de quienes la ejercen, motivo por el cual defienden que sea reconocida legamente como un trabajo con los mismos derechos y garantías que cualquier otro.
Después de que el feminismo lleve más de 40 años debatiendo, a veces agriamente, sobre la prostitución, creo que es el momento de hacer una revisión de las posiciones que mantenemos las feministas y del debate en sí mismo. Para empezar, porque la prostitución que cuestionaron las feministas de la Segunda Ola tiene hoy unos rasgos muy diferentes de aquella que era objeto de su crítica; en segundo lugar, porque la sociedad en la que la prostitución se inserta ha cambiado también radicalmente en estas cuatro décadas, especialmente en la consideración que hace de la sexualidad, que ha pasado de ser un tabú o un estigma a ser una permanente celebración de la que resulta difícil entresacar ningún rasgo negativo o siquiera político. Y, por último, porque las feministas que pensamos que regular la prostitución sería un paso atrás en la igualdad y en la situación de todas las mujeres deberíamos preocuparnos porque estamos perdiendo el debate social, especialmente entre sectores del feminismo más joven, el que debería ser la punta de lanza de una generación que considerara intolerable la actual normalización de la prostitución.
Prostitución y violencia de género
Hace unas semanas dos prostitutas fueron asesinadas en Bilbao. Nadie dudaría que estas dos mujeres han sido víctimas de un asesinato machista y, sin embargo, no se las contabilizará como víctimas de violencia de género, no se las considerará como tales y por tanto al asesino tampoco se le considerará autor de un delito castigado con una pena agravada. A partir de la aprobación de la ley integral contra la violencia de género se ha producido la perversión de considerar que sólo es violencia de género la que se produce en el ámbito familiar, y no toda. La realidad es que, según los datos de http://www.feminicidio.net, única organización que contabiliza como feminicidio los asesinatos de prostitutas, entre 2010 y 2012 fueron asesinadas 19 mujeres que se dedicaban a la prostitución, aunque podrían ser más dada la invisibilización que sufren estas personas.
España, Madrid – Hace un año que publiqué mi libro sobre la prostitución. Como he explicado en varias ocasiones, lo publiqué preocupada por lo que yo entendía necesidad de algún tipo de pacto de mínimos entre las llamadas abolicionistas y regulacionistas en aquellos asuntos en los que ambos sectores del feminismo pudieran tener en común: lucha contra la trata, o reconocimiento de derechos humanos a las mujeres que se dedican a la prostitución.
Beatriz Gimeno
´Las leyes de igualdad se están desmontando´
06.02.2013 | 10:29
La escritora Beatriz Gimeno presentará su nuevo libro mañana en Alicante. informaciónArticulista, escritora, feminista y sobre todo activista por la igualdad. Beatriz Gimeno fue fundadora de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, y ha escrito ya diez libros. El último, La prostitución, que presenta mañana en Alicante.
C. Martínez ¿Qué es más efectivo escribir o ser activista? Pues la verdad es que no lo he pensado nunca. Yo como activista tuve la inmensa suerte de ser presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales cuando se aprobó la ley de matrimonios del mismo sexo. Así que como efectividad puedes ver más el cambio en el activismo que escribiendo.
Una lectura queer de la prostitución
Es hora de que las feministas críticas con la institución prostitucional cambiemos completamente de paradigma argumentativo en relación con uno de los debates más antiguos, más enconados, más crispados y, quizá, más confusos que se vienen manteniendo dentro del feminismo. Nunca he podido entender cómo es posible que uno de los ejemplos más claros de mercantilización del ser humano pudiera ser defendido por personas que se dicen profundamente anticapitalistas, ni entiendo tampoco cómo es posible que uno de los negocios más lucrativos del mundo y más explotadores, uno de los que genera más dinero a las mafias, no sea ardorosamente atacado por personas que se dicen de izquierdas. También me cuesta entender cómo una institución creada por el patriarcado como uno de sus pilares, una institución que juega un papel fundamental en determinada construcción sexual y de los géneros, ha terminado siendo defendida por feministas. A estas alturas del debate ya sabemos que las posturas favorables a la prostitución son mayoritarias en los ambientes más radicales, de izquierdas, alternativos o queer. Las personas que las defienden, radicales en todo y con voluntad rupturista en la política, no sólo no se manifiestan en contra de la prostitución como institución, sino que suelen entenderla como inevitable (y de aquí parece derivarse que es aceptable): su acercamiento a ella es opuesto a su acercamiento a otras instituciones políticas que, a pesar de parecer también inevitables, son, en cambio, combatidas con convicción. Por el contrario, parecen estar furiosamente en contra de la prostitución las meapilas, las feministas aburridas, institucionales y conservadoras, la gente conservadora en general y nuestros padres y abuelos. Con estos adversarios, si una quiere ser moderna o políticamente radical, no parece quedar otra opción que estar a favor de la prostitución.
Entrada completa: SaraMago Fanzine
