Reevangelizando España y parte del extranjero

La verdad es que la manifestación prolaicismo y aconfesionalidad a la que asistí el miércoles pasado me hizo plenamente consciente de algo que me resistía a creer. El PP ha ganado y no nos lo han dicho, o sí, pero no nos lo habíamos querido creer. Quizá no es que el PP haya ganado en las urnas, parece que todavía no, pero desde luego ya han ocupado todos los espacios habidos y por haber: los económicos, los ideológicos, los culturales, los de las libertades, el orden público…Vamos, que ya sólo queda la puntilla de las urnas. Yo estuve en la manifestación del miércoles, no hace falta que me la cuenten. Leer más “Reevangelizando España y parte del extranjero”

Algo pasa con el Papa

A mediados de la semana del Papa, quizá ya agotada de indignación, (que la indignación cansa) me he parado a respirar y me he dado  cuenta de que todo lo que está pasando es tan desproporcionado, tan enloquecido, que ni siquiera los que estamos protestando alcanzamos a darnos cuenta.  Todo podía haber sido más o menos normal: el Papa que viene y nos fastidia a los que estamos por una laicidad real. Se le recibe normal, como a un jefe de un estado que no lo es pero bueno, así es la política;  hace unas misas, vale, Rouco dice insensateces, las juventudes papistas lloran al ver a su ídolo en directo, cantan sus canciones y ya.  El hombre se va, la vida sigue. Leer más “Algo pasa con el Papa”

Confesionalidad penal

Mucha gente insiste en que las estudiantes de la Complutense no debieron entrar en la capilla a leer un texto ni desnudarse de cintura para arriba como hacemos muchísimas mujeres en cualquier playa sin darse cuenta de que a estas alturas eso importa muy poco. Entrar en la capilla de la universidad,  leer un texto, quitarse la camiseta y marcharse pacíficamente es lo mismo que irrumpir, por ejemplo, en una función teatral subirse al escenario y hacer lo mismo. Dependerá entonces del motivo por el que se hace que consideremos el acto como de mala educación, como algo digno de una multa, que hay que abrirles un expediente o que lo consideremos como legítimo. Nadie en su sano juicio puede defender que dicho acto merezca que vaya la policía a tu casa y te saque para llevarte a comisaría y mucho menos que por algo así te puedan condenar a hasta dos años de cárcel. Leer más “Confesionalidad penal”