Debido al silencio de los medios de comunicación (excepto ELPLURAL.COM y Público) resulta difícil enterarse de que en el estado norteamericano de Wisconsin los funcionarios han asaltado nada menos que el Capitolio del estado y que permanecen allí desde hace dos semanas mientras manifestaciones de 100.000 personas recorren las calles en protesta por los recortes que el gobernador ultraderechista del estado pretenden imponer a los funcionarios en materia de negociación colectiva. Es imposible no pararse a reflexionar en lo que significa que no se nos informe puntualmente o que no se dé importancia nada menos que a la toma de un parlamento; y en EE.UU nada menos.
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Por una política ética
Varios economistas altermundistas sostienen en sus últimos trabajos que cuando la triada maldita del neoliberalismo de los 80, Thatcher, Reagan y Juan Pablo II, se dispusieron a acometer cambios económicos radicales en el mundo para expandir lo más posible los beneficios empresariales a costa de debilitar los derechos económicos y sociales conseguidos y de desregular hasta el límite los mercados, lo hicieron impulsando también un cambio de valores que era imprescindible para que sus políticas fueran aceptadas por las clases trabajadoras. Para ello propiciaron un cambio cultural que fomentaba la aceptación de nuevos valores sociales, del individualismo, la fragmentación social y la banalización de las relaciones sociales, todo con el fin de provocar una profunda desmovilización política.
También el agua
A propósito de la película También la lluvia de Itziar Bollaín, la Plataforma contra la privatización del Canal de Isabel II organizó un acto para seguir manifestando su rechazo a esta anunciada privatización, otra más, que se nos viene encima y que es de las más graves que vamos a padecer los sufridos madrileños. En contra de lo que afirman los privatizadores, no se ha podido demostrar que la privatización haga funcionar mejor ningún servicio, a la larga no baja tampoco el precio, sino que acaba subiéndolo, desciende la calidad del mismo y, sobre todo, el derecho de las personas a su uso igualitaria y equitativamente.
¿Hay alguien ahí?
El otro día Rafael Simancas escribía aquí mismo una columna titulada Van a por la democracia en la que explicaba claramente de qué manera los mercados pretenden hacerse con las instituciones democráticas, convirtiendo a los políticos en meros gestores de un sistema económico neoliberal. Pocos días antes le había leído otra columna en la que denunciaba el ataque que están sufriendo los servicios públicos, como la sanidad y la educación y de qué manera el mercado ha aprovechado la crisis provocada por ellos mismos para hacer lo que siempre quisieron hacer: acabar con los sindicatos, con el sector público, privatizarlo todo, volver al siglo XIX.
¿Votantes de izquierdas?
Leo en El País un artículo sobre la ética en la política http://bit.ly/ikzqjZ que da que pensar. Está claro que la ética ha desaparecido del mundo, supuestamente ejemplarizante, de la política. Y sí, es cierto que la derecha se ha librado antes que nadie de cualquier consideración ética en su hacer político porque la única moral que reconocen, la que busca el beneficio a casi cualquier precio, es algo que tiene que ver con su ADN. Pero también los demás partidos mantienen o apoyan a políticos corruptos o de actuaciones dudosas sin que los militantes exijan claramente una hoja de servicios impecable para acceder a los cargos públicos.
Podríamos empezar por los coches
La situación de contaminación que hemos vivido en algunas ciudades en los últimos días es un claro ejemplo de la necesidad de cambiar no sólo los discursos políticos (y a los políticos) sino mentalidades y formas de vida. Por mucho que se demuestre que la mortalidad aumenta un 5% o que los niños y los ancianos están en peligro, por mucho que sea imposible hacer deporte al aire libre y uno no pare de toser, nadie se inmuta excepto los ecologistas. Los partidos que gobiernan lo niegan todo, con la seguridad de que la gente prefiere no hacer caso de lo que pasa, y la oposición tampoco dice mucho o lo dice con la boca pequeña. Lo que ocurre es que nadie se atreve todavía a hablar claramente de restringir el uso del coche particular: de desalentar sus ventas y su utilización, e incluso de prohibirlo en algunas circunstancias y en determinados espacios.
Menos mal que la derecha nos lo explica
Creo que ya podemos tener claro que lo próximo a por lo que vienen son los salarios. La visita de Merkel ha servido para que nos enteremos de los próximos pasos del PSOE: bajar los salarios, desmantelar la negociación colectiva y, en lo posible, poner límites legales al déficit. El sistema es el mismo que en otras ocasiones: sale algún alto cargo de segunda división diciendo lo que se pretende hacer, después el banco de España dice lo mismo, entonces se monta un pequeño escándalo, el gobierno niega con la boca pequeña que esa sea su intención y muy poco después el ministro de trabajo concede una entrevista en la que avisa de que eso que no se iba a hacer, es exactamente lo que conviene hacer. Así que van a por los salarios, por la negociación y el déficit público.
Desde 1995, con la llegada al Gobierno de la Comunidad de Madrid del Partido Popular, Madrid se ha convertido en un laboratorio del proyecto neoliberal. De manera sistemática, la derecha madrileña a aplicado un modelo de desarrollo insostenible de urbanización especulativa, transferencia de recursos públicos al sector privado a través del déficit presupuestario y la deuda pública, control de los medios de los medios de comunicación, contaminación medio ambiental y degradación paulatina de unos servicios públicos destinados a la privatización. Todo ello acompañado de un ataque contra la izquierda social de la Madrid, desde las denuncias a los “liberados” sindicales, los ataques contra los centros de mujeres y la persecución del movimiento ocupa. Ladrillos, tuneladoras, deuda y…opera, este ha sido el mecanismo que ha ido destruyendo las bases de la convivencia ciudadana en la Comunidad y en la ciudad de Madrid.
En los últimos tiempos algo se ha movido en el terreno de la vivienda. Dos sentencias han avalado que los deudores de una hipoteca ante un banco pueden saldar su deuda con la entrega del piso. Al mismo tiempo, en Euskadi una ley plantea garantizar la vivienda por ley, aunque sólo a las personas sin recursos. Algo se mueve, digo, pero no sabemos en qué dirección. La semana pasada la ministra Salgado pronunció una frase de esas que hacen época, de esas que marcan a un gobierno, una época…en fin. Soltó como quien no quiere la cosa una verdad como un puño: “No vamos a legislar a favor de que las deudas con los bancos se salden con la entrega del piso porque eso perjudicaría a las entidades financieras”. Y claro, cómo vamos a perjudicar a las entidades financieras. Si toda nuestra política, toda, está pensada para favorecer a las entidades financieras, ¡faltaría más! Por su parte el PP ya ha dicho que las intenciones del gobierno vasco de gravar los pisos vacíos son “confiscatorias” que es algo que sólo hace Chávez y poco más.
Revolución y democracia
El otro día me llegó una carta que, seguramente, no publicará ningún medio de comunicación ni llegará a ser conocida. Es una carta que cuatro asociaciones ciudadanas (Confluencias, No Nos Resignamos, trasversales y Coordinadora Verde de Madrid) han enviado a todos los grupos parlamentarios. En su misiva estas asociaciones piden a los partidos políticos que dado que se está produciendo una modificación sustancial de nuestro sistema de jubilación, uno de los pilares esenciales para el bienestar social, y dado también que tanto el presidente Zapatero como la ministra Salgado han repetido hasta la saciedad que dicha modificación no se hace a pedido de los mercados ni debido a la coyuntura, sino que según afirman, se trata de una reforma que mira a largo plazo, solicitan entonces a los partidos que retrasen dicha reforma hasta las elecciones del 2012.
