La realidad no está donde nos la están contando. Todo lo que estamos viendo, lo que se dice en la mayoría de los medios, lo que hablan los políticos y los sindicatos, esas notas que bajan las agencias de calificación…todo eso no es más que una parte sesgada de la realidad. La realidad es que estamos inmersos en una gran farsa. Lo de Grecia es una farsa, lo demás también. Incluso lo dice así el último editorial de ‘Der Spiegel’, pero su “revelación” no va a pasar de ser un artículo en una revista. El interés de casi todos está en seguir repitiendo y manteniendo las mentiras sobre las que se levanta este sistema absurdo e injusto. Todo el mundo sabe que Grecia, haga lo que haga, no podrá devolver los préstamos y que las exigencias que se le están haciendo no son para que el país se recupere; de hecho con estas exigencias no puede recuperarse. Todas esas idas y venidas, negociaciones, pseudovotaciones, llamadas a la responsabilidad y a los sacrificios… no son más que disimulos de lo que es, en realidad, una batalla en la ofensiva neoliberal contra los derechos adquiridos por los trabajadores en los últimos 100 años. Lo que se pretende es volver al siglo XIX en salarios y derechos. Lo que se pretende es que los trabajadores europeos vuelvan a ser seres humanos baratos que sacrifiquen sus vidas a la codicia de unos pocos.
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