Violeta Molina me hizo esta entrevista para Efeminista
Entrevista de Efeminista
Nací en Madrid y dedico lo más importante de mi tiempo al activismo feminista y social. Del 2015 al 2020 fui diputada en la Asamblea de Madrid y después Directora del Instituto de la Mujer. Sigo prefiriendo Facebook a cualquier otra red. Será la edad. Tuve la inmensa suerte de ser la presidenta de la FELGTB en el periodo en que se aprobó el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. He dado lo mejor de mí al activismo, pero el activismo me lo ha devuelto con creces.
Estudié algo muy práctico, filología bíblica, así que me mido bien con la Iglesia Católica en su propio terreno, cosa que me ocurre muy a menudo porque soy atea y milito en la causa del laicismo.
El tiempo que no milito en nada lo dedico a escribir. He publicado libros de relatos, novelas, ensayos y poemarios. He escrito en varios medios, hoy escribo en Infolibre. Además colaboro en la revista feminista www.pikaramagazine.com, así como en otros medios. Doy algunas clases de género, conferencias por aquí y por allá, cursos…Escribo libros y sueño con un mundo sin machismo y sin desigualdad social. Mi lema vital es uno de Samuel Beckett: “Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Inténtalo de nuevo. Fracasa otra vez. Fracasa mejor” Hago lo que puedo y, total, para morir un día.
Violeta Molina me hizo esta entrevista para Efeminista
Entrevista de Efeminista
La Ley del Matrimonio Igualitario cumple 20 años desde su aprobación en el Congreso de los Diputados, el 30 de junio de 2005. Con ella, España se convirtió en el tercer país del mundo en legalizar las uniones entre personas del mismo género, después de Países Bajos y Bélgica.
Tras dos décadas, la activista y expresidenta de FELGTBI+, Beatriz Gimeno, explica que el objetivo no fue exclusivamente la relación legal entre personas del mismo sexo, sino la obtención de la igualdad ante una norma que en su origen era discriminatoria.
Hace 20 años España se convirtió en el tercer país del mundo en legalizar las uniones entre homosexuales, después de Países Bajos y Bélgica
Con motivo del aniversario de los 20 años de matrimonio, cuelgo aquí el reportaje que nos hicieron con motivo del 15 aniversario.
https://www.youtube.com/watch?v=n_1LLiCb2M4
La eterna pregunta que nos hemos hecho todos alguna vez, ¿cómo fue posible Auschwitch?, ya tiene respuesta: Gaza. No digo que Gaza sea Auschwitz, pero sí creo que lo explica. El Holocausto judío fue posible porque primero se llegó a grados inimaginables de deshumanización de una parte de la población, de un grupo social, y después se aplicaron políticas fascistas, es decir políticas de exterminio y crueldad, en medio de la inacción de las democracias. A veces, como justificación, se ha dicho que no se sabía lo que pasaba en Auschwitz y es cierto que no existían las posibilidades informativas que hay ahora, pero también lo es que era imposible ignorar que los vecinos judíos estaban desapareciendo, que estaban siendo expulsados de las universidades, de sus trabajos, que tenían que llevar una estrella de David en el pecho; era imposible ignorar el antisemitismo social e institucional, era imposible ignorar la crueldad social. Así que sí, se sabía, aunque no con la precisión con la que ahora estamos contemplando cómo un pueblo entero ha sido encerrado en una prisión a cielo abierto para después bombardearlo, quemarlo, finalmente privarle de comida y agua, exterminarlo. Es un genocidio en prime time.
Esta semana pasada varias mujeres con voz pública iniciaron una campaña en la que denunciaban los mensajes de odio que reciben por las redes y exponían públicamente a los agresores. En las mismas fechas también se hizo público que una jueza ha admitido la denuncia de Silvia Bronchalo, madre de Daniel Sancho, contra su ex y padre del condenado por asesinato, Rodolfo Sancho, por vejaciones y maltrato psicológico, al tiempo que salía a la luz alguno de los mensajes que Rodolfo envió a Silvia y por los que esta le ha denunciado. Y volví a sentir curiosidad y simpatía por esa mujer que ha sabido conservar la dignidad a lo largo de un proceso terrible.
Unos días después de la elección de Trump y con la llegada de Elon Musk a la Casa Blanca hubo una desbandada de Twitter hacia Bluesky, fundamentalmente. El contador de esta red social sumaba muchos nuevos usuarios por minutos. Muchas instituciones, periodistas, medios de comunicación, universidades… abandonaban la red de Musk y se pasaban a la mariposa azul de Bluesky. Se sucedían los debates en las propias redes, o incluso en persona, sobre si debía abandonarse o no Twitter. Hoy, con las aguas más calmadas, el contador de la red azul va mucho más despacio y parece que Twitter sigue siendo inevitable para muchos.
Entre mi último artículo y este han ocurrido dos cuestiones relacionadas con el feminismo que van más allá de lo que aparentan, que definen una época o… el final de la misma. Y no me resisto a comentarlas.
Al parecer, necesitamos 800.000 millones de euros, que han aparecido con una rapidez pasmosa, para defendernos.
Y desde luego tengo la sensación de que necesito que me defiendan, sí, cada vez más. Lo que ocurre es que para ello no necesitamos 800.000 millones, sino una voluntad política que me parece que no está bien encaminada.
Una de las cosas más sorprendentes de este tiempo no es lo que Trump dice o hace, sino la facilidad y la rapidez con la que estamos descubriendo que se puede derrumbar lo que parecía más sólido; la fragilidad de la democracia, la potencia destructiva de las fuerzas reaccionarias.