Me temo que la teme todo el mundo. Y si es cierto que sigo teniendo mis dudas respecto a la intervención armada en Libia, también tengo la borrosa sensación de que la izquierda, en la que creo y a la que espero, ha dejado pasar una buena oportunidad de ponerse al frente de la defensa de las revoluciones árabes, sin matices, y que ha dejado pasar también la oportunidad de demostrar que se ha librado de viejos lastres que son propios de otro mundo -no de este- y que ha llevado a mucha gente a la desafección, justo ahora, cuando la izquierda es más necesaria que nunca.
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Contra las diatribas de los 100 economistas «de derechas» de los que algunos medios se apresuran a publilcar todas sus ocurrencias, aquí va este «Manifiesto de los economistas franceses aterrados» que intentan demostrar hasta qué punto nos están mintiendo:
¿Hay alguien ahí?
El otro día Rafael Simancas escribía aquí mismo una columna titulada Van a por la democracia en la que explicaba claramente de qué manera los mercados pretenden hacerse con las instituciones democráticas, convirtiendo a los políticos en meros gestores de un sistema económico neoliberal. Pocos días antes le había leído otra columna en la que denunciaba el ataque que están sufriendo los servicios públicos, como la sanidad y la educación y de qué manera el mercado ha aprovechado la crisis provocada por ellos mismos para hacer lo que siempre quisieron hacer: acabar con los sindicatos, con el sector público, privatizarlo todo, volver al siglo XIX.
¿Votantes de izquierdas?
Leo en El País un artículo sobre la ética en la política http://bit.ly/ikzqjZ que da que pensar. Está claro que la ética ha desaparecido del mundo, supuestamente ejemplarizante, de la política. Y sí, es cierto que la derecha se ha librado antes que nadie de cualquier consideración ética en su hacer político porque la única moral que reconocen, la que busca el beneficio a casi cualquier precio, es algo que tiene que ver con su ADN. Pero también los demás partidos mantienen o apoyan a políticos corruptos o de actuaciones dudosas sin que los militantes exijan claramente una hoja de servicios impecable para acceder a los cargos públicos.
Menos mal que la derecha nos lo explica
Creo que ya podemos tener claro que lo próximo a por lo que vienen son los salarios. La visita de Merkel ha servido para que nos enteremos de los próximos pasos del PSOE: bajar los salarios, desmantelar la negociación colectiva y, en lo posible, poner límites legales al déficit. El sistema es el mismo que en otras ocasiones: sale algún alto cargo de segunda división diciendo lo que se pretende hacer, después el banco de España dice lo mismo, entonces se monta un pequeño escándalo, el gobierno niega con la boca pequeña que esa sea su intención y muy poco después el ministro de trabajo concede una entrevista en la que avisa de que eso que no se iba a hacer, es exactamente lo que conviene hacer. Así que van a por los salarios, por la negociación y el déficit público.
Desde 1995, con la llegada al Gobierno de la Comunidad de Madrid del Partido Popular, Madrid se ha convertido en un laboratorio del proyecto neoliberal. De manera sistemática, la derecha madrileña a aplicado un modelo de desarrollo insostenible de urbanización especulativa, transferencia de recursos públicos al sector privado a través del déficit presupuestario y la deuda pública, control de los medios de los medios de comunicación, contaminación medio ambiental y degradación paulatina de unos servicios públicos destinados a la privatización. Todo ello acompañado de un ataque contra la izquierda social de la Madrid, desde las denuncias a los “liberados” sindicales, los ataques contra los centros de mujeres y la persecución del movimiento ocupa. Ladrillos, tuneladoras, deuda y…opera, este ha sido el mecanismo que ha ido destruyendo las bases de la convivencia ciudadana en la Comunidad y en la ciudad de Madrid.
En los últimos tiempos algo se ha movido en el terreno de la vivienda. Dos sentencias han avalado que los deudores de una hipoteca ante un banco pueden saldar su deuda con la entrega del piso. Al mismo tiempo, en Euskadi una ley plantea garantizar la vivienda por ley, aunque sólo a las personas sin recursos. Algo se mueve, digo, pero no sabemos en qué dirección. La semana pasada la ministra Salgado pronunció una frase de esas que hacen época, de esas que marcan a un gobierno, una época…en fin. Soltó como quien no quiere la cosa una verdad como un puño: “No vamos a legislar a favor de que las deudas con los bancos se salden con la entrega del piso porque eso perjudicaría a las entidades financieras”. Y claro, cómo vamos a perjudicar a las entidades financieras. Si toda nuestra política, toda, está pensada para favorecer a las entidades financieras, ¡faltaría más! Por su parte el PP ya ha dicho que las intenciones del gobierno vasco de gravar los pisos vacíos son “confiscatorias” que es algo que sólo hace Chávez y poco más.
Qué alegría el pacto social
Qué alegría tienen todos los medios de comunicación por el pacto que han firmado empresarios, sindicatos y gobierno. Todos unidos, los que mandan, los que tienen el dinero, la sartén por el mango (los empresarios), los gestores y organizadores del cotarro (el gobierno) y los mandados (los sindicatos), claramente en retirada y en extinción. No me extraña que los empresarios, ricos, bancos…estén contentos porque lo que ha ocurrido es que por fin han conseguido un gran acuerdo para empobrecernos pacíficamente, nada de guerras, manifestaciones violentas, huelgas salvajes. Empobrecimiento pactado y firmado legalmente. Desde ayer todos seremos más pobres porque otros van a ser más ricos a costa de nuestro trabajo. Muy bien, qué alegría. Que conste que yo entiendo a los sindicatos, más o menos. Sus alternativas eran muy limitadas. Intentar suavizar el desastre o quedar condenados a la irrelevancia política, cosa que de todas formas va a ocurrir bastante pronto. Y ya tuvieron oportunidad de ver que esta es una ciudadanía mansa y adormecida, no les quedaban muchas opciones.
Leer el post entero: http://www.confluencias.es/blog/2011/01/28/alegria-por-el-pacto-social/
Acoso y derribo a la huelga
La sentencia de un juzgado de Madrid en la que se condena a Metro por una huelga ilegal es un paso más dentro del plan acoso y derribo al que se están viendo sometidos los derechos laborales y sociales en este país. Resulta que la legalidad sólo la tienen que cumplir los trabajadores, pero no los empresarios. Para empezar, la huelga se desató por el incumplimiento por parte de Metro, es decir, del gobierno de Esperanza Aguirre, del Convenio Colectivo firmado por ellos mismos y que se supone que debe cumplirse; al menos todavía, antes de que los convenios pierdan su fuerza vinculante, que está al caer.
Inés Sabanés, diputada de Izquierda Unida en la Asamblea de Madrid y miembro de Confluencias, ha dejado todos sus cargos en la dirección federal de la formación, incluyendo la presidencia de la Fundación Europa de los Ciudadanos. Sabanés fue diputada de Izquierda Unida en el Congreso de los Diputados y ha sido candidata de la formación a la Alcaldía y a la presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid. Actualmente es diputada de IU en la Asamblea de Madrid, cargo en el que seguirá hasta el fin de la legislatura.
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