Vergüenza socialista


En medio de una batalla campal sin precedentes, con un hospital de campaña que albergó a más de 500 heridos, el parlamento griego “aprobó” las propuestas (más bien imposiciones) del FMI, el Banco Central Europeo y demás organismos destinados a conducir el capitalismo hacia lo que creen que será su victoria final: el desmantelamiento del estado del bienestar y de todos los servicios públicos. Es el ataque más brutal a las clases medias y trabajadoras, por parte de los poderosos desde la II Guerra Mundial. Se produce además aprovechando la ineficacia de la democracia representativa actual para controlar el poder económico. Se toman medidas no anunciadas, no votadas, no debatidas por nadie y que no cuentan con ningún apoyo popular. Los efectos de las medidas van a ser de tal calibre que Naciones Unidas ha advertido que pueden violar los derechos humanos. 

Pero con ser esto muy malo, con ser un robo que se nos hace, un expolio de nuestras vidas y de nuestro futuro (en Grecia está bajando la esperanza de vida, en España ya hay hambre) lo peor es que se hace sin que ningún político socialista, supuestamente de izquierdas,  haya ofrecido ninguna resistencia. La única resistencia que se ha opuesto a estas políticas, a este verdadero golpe de estado a la soberanía popular, ha sido la que hemos presentado la ciudadanía y a la que el poder, indistintamente de un partido o de otro, ha respondido con una violencia inusitada en el caso de Grecia, en Barcelona, y habrá que ver qué pasa en el futuro si la resistencia va creciendo.   

Los políticos llamados socialistas, de todos los partidos, de todos los países no sólo han callado sino que han sido los perfectos ejecutores de estas políticas neoliberales. La pregunta es inmediata: ¿Cuánto hace que dejaron de ser de izquierdas? ¿Cuánto hace que nos engañan? ¿Quién les pagaba antes? ¿Para quién trabajaban, desde hace cuánto? No pretendo, visto lo visto, que estos políticos, concejales, diputados, presidentes de instituciones, de comunidades, de lo que sea, se echen a la calle a pelearse con la policía;  no pretendo que acampen con los indignados (seguramente serían expulsados), ni que hagan huelgas de hambre.

 Pretendo que alguien que se llama socialista o socialdemócrata y que tenga  responsabilidad política tenga la dignidad de decir públicamente, bien alto, algo que suene crítico con lo que está pasando y que diga que sí hay alternativas y que esto es un robo; pretendo que alguno de entre las mujeres y los hombres que se llaman socialistas y que trabajan en la política se levante en su escaño y diga algo, pretendo que algún hombre o mujer  supuestamente socialista, vote que no, que alguien tenga la dignidad de dimitir y explicar que la izquierda está perdiendo la batalla; que lo digan públicamente, porque eso sería importante. Tengo entendido que en Grecia han dimitido dos diputados socialistas (visto lo visto son unos héroes). Todos los demás de entre los mal llamados socialistas han aprobado sin rechistar empobrecer a los griegos y destruir sus expectativas de vida; y además, lo peor, sin decir nada. Esa es la vergüenza, que no hay un solo político socialista resistente, disidente, crítico. Entre la clase política socialdemócrata no hay más que silencio, no hay otra cosa que complicidad con las imposiciones del capitalismo depredador que estamos sufriendo. Con razón los Indignados desprecian a los políticos, también a los que se llaman de izquierdas; la mayoría no merecen otra cosa: vergüenza e indignidad.

3 comentarios

  1. […] Vergüenza socialista beatrizgimeno.es/2011/07/04/verguenza-socialista/  por elchivocabra hace 2 segundos […]

  2. Nunca he votado al PSOE, ni me he identificado con ellos ni con la imagen que proyectan; pero no puedo aceptar que el PSOE y el PP son lo mismo. Es bueno hacer crítica y autocrítica, pero hay que tratar de no caer en la simplicidad, la realidad es extraordinariamente compleja y no hay soluciones sencillas. La democracia representativa tiene sus defectos y limitaciones; pero no cometamos el error de oscilar 180º para colocarnos en la democracia directa, pues, efectivamente, sería lo opuesto a la democracia, sería el campo propicio para los grupos de poder, que con retórica populista se extenderían como una enfermedad infecciosa. Reformémosla, ampliémosla; pero con inteligencia, sabiendo en que mundo vivimos, y que no hay buenos y malos, sino intereses encontrados; hagámoslos converger, ¿es suficiente utopía?, ¿seríamos capaces de ello?

    No es lo mismo, a la hora de juzgar, tener como tope tu ideología y tus ambiciones, que estar en el gobierno y que la realidad te imponga los límites. Ningún país, en el seno de la unión europea, solo, puede hacer una verdadera política de izquierdas, en estos momentos de crisis, sin que ello suponga quedarse fuera del euro y probablemente fuera de la unión, además de quedar en bancarrota.

    La verdadera política de izquierdas hay que hacerla en Europa, ése es el campo de batalla, a donde hay que llevar las reclamaciones y la lucha.

  3. Un tema demasiado amplio, para abordarlo en estos foros, cuando a cualquiera de nosotros nos llevaría paginas enteras dedicar, analizar, reflexionar y hacer autocrita a gente como a mi, que he pertencido con carnet de socilialista hasta ayer(ayer=junio de este año). Y no me duelen prendas, porque estoy tan dolido, tan dolido de la falacia de los poderes, suministrada desde las conyunturas politicas, que es un ataque visceral hacia los ciudadanos, trabajadores, hacia las esperanzas de una vida social.
    Socialismo.
    Y se le queda a uno cara de palurdo, cuando todo lo que ha leido uno, estudidado, convencido, apoyado, y creido, se me vuelve en contra.
    No voy ahondar mucho en este tema, porque a veces me repugna tener que pensar que la mal llamada crisis creada a los trabajadores, la tengan que pagar la clase trabajadora. ¡Que horror! Lo diré mil veces, con la anuencia de unos sindicatos a los trabajadores se les ha rebajado el sueldo. Rebajado el sueldo a la gente trabajadora, (por consiguiente los curas siguen cobrando), quitando prestaciones economicas a los entornos mas defavorecidos de la sociedad. Esto lo ha hecho el socialismo. este socialismo. Los Bancos siguen con sus beneficios pingües, los empresarios mal contratando a los ciudadananos, los sindicatos viviendo de las lismona amparada del regimen politico.
    Podría llenar páginas sobre el tema, sobre las agrupaciones y miembros socialistas, sobre los conturbenios, manipulaciones, sobre los saraos de las votaciones, sobre las broncas que se montan en los partidos, sobre el espionaje, sobre los intereses, sosbre la forma de montar primarias…o de montarlas…
    Por todo ello, he dejado de ser del Partido del Psoe.

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