Un escándalo y un síntoma


Lo del diccionario biográfico exaltador del franquismo y pagado con dinero público (seis millones de euros nada menos) es un escándalo que no debería detenerse aquí. Es un escándalo y es también un síntoma. Una institución que recibe dinero público saca una obra financiada también con dinero público que en primer lugar es de un nulo rigor profesional y científico, que es un dislate histórico y que además contiene artículos de apología del fascismo, del golpe de estado franquista, del nacionalcatolicismo y que por último (y en línea con todo lo demás) desprecia las aportaciones de las mujeres, su presencia y participación en todos los ámbitos de nuestra historia. Todo esto no es una cuestión menor y el escándalo debería ser de tal magnitud que la Academia tuviera que rectificar o devolver el dinero que ha recibido. Además se debería forzar la dimisión de la persona encargada de dirigir el libro, de escoger a los autores, de dar el visto bueno a los artículos. Alguien tiene que hacerse responsable porque ha cobrado por este trabajo (y seguramente mucho) con dinero público.
 

No sólo porque, insisto, visto lo visto se han gastado seis millones de euros en un libro malo de narices, apolillado y antiguo ya de nacimiento, beato y machista, sino porque es obvio que el dinero público no puede gastarse en alegatos antidemocráticos que violan artículos constitucionales. Al ser un libro financiado por instituciones públicas de prestigio (?) se corre el riesgo de que pasados los años el libro pueda figurar en las bibliotecas más importantes, pasar como un buen libro de referencia y ser objeto de consulta, y por tanto de confusión,  por personas no especialistas en aquel periodo. Este libro nace con el objetivo declarado de falsear la historia, de esparcir mentiras e inexactitudes históricas durante mucho tiempo. Cuando se olvide el escándalo allí quedará un libro de consulta, nada menos que editado por la Academia de la Historia, donde dice que Negrín (Presidente de la España democrática)  fue un dictador pero que Franco no tanto.

Y es un síntoma, porque España es el único país democrático que no ha sido capaz de limpiar su memoria histórica, de hacer justicia y de dar satisfacción a las víctimas de la dictadura. No sólo no hemos avanzado, sino que vamos para atrás editando ahora un libro que garantiza que la mentira y la injusticia queden para la historia futura. El silencio avergonzado de los políticos del PSOE (ministro/a de Educación y Cultura) es el síntoma de hasta qué punto el PSOE está empequeñecido, encogido ante las batallas ideológicas y de valores; un encogimiento que ha lastrado toda su segunda legislatura y que tiene que ver con la derrota sufrida el 22 de mayo, de la que no parecen haber aprendido nada. La renuncia a dar la batalla ideológica por los principios y valores de izquierdas ha sido de tal magnitud que finalmente esta publicación parece el sello de una época marcada, sí, por la derrota. Por la derrota, inacabable al parecer, de la libertad y la democracia en la Guerra Civil y por la derrota ideológica de la izquierda en esta crisis. 70 años después de aquello las víctimas siguen en las cunetas, muchas calles aun conservan los nombres de los asesinos y golpistas ¿es mucho pedir que con nuestro dinero no se promocione aquello?

Publicado en El Plural

 

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