Género indefinido


En los últimos meses se ha venido hablando de la posibilidad de reconocer legalmente un género o un sexo neutro (mejor sería decir indefinido). La cuestión ha surgido de la lucha que están llevando a cabo algunas personas que quieren ser reconocidas bajo esa tercera opción: no se reconocen ni como hombres ni como mujeres. A partir de ahí algunos/as activistas han comenzado a pedir que el sexo deje de figurar en los documentos oficiales de la misma manera que dejó de figurar el estado civil, la raza, o la ocupación. Hace al menos tres años yo era de esa opinión e impartí una conferencia en la Universidad Jaume I de Alicante que llevó por título Por la desaparición de la mención de sexo de los documentos oficiales. En este momento, en cambio, opino que se debe reconocer la posibilidad de no ser ni hombre ni mujer a quien lo solicite, así como la posibilidad de poner nombres que no definan el sexo, pero no estoy segura de que esta mención deba desaparecer de todos los documentos oficiales.

A favor de que desaparezca está que, en teoría, dicha mención no tiene ya aquí ninguna utilidad. A las personas se nos reconoce e identifica oficialmente por nuestras huellas dactilares o biológicas, no por una inspección visual que, además, podría estar equivocada. Hombres y mujeres podemos vestir parecido y tener en algunos casos un aspecto similar así que como rasgo de identificación personal, si es que esa es la intención, no sirve de nada. Una vez aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo, no hay ninguna ley que nos haga diferentes ni que exija que se sea hombre o mujer, tenemos los mismos derechos, las mismas obligaciones. En teoría, al estado debería darle igual si somos hombres o mujeres. Aunque todavía resulte difícil de entender para la mayoría de la gente, hay personas que no se sienten identificadas con ninguna de las dos únicas posibilidades que se nos presentan. No es nada nuevo y siempre han existido culturas que reconocen más de dos sexos y más de dos géneros y hay una tercera e incluso una cuarta posibilidad. Eso no ocurre aparentemente en la nuestra, pero lo cierto es que sí ocurre, aunque estas personas no sean visibles todavía. Como en el caso de los derechos de las personas LGTB reconocer que hay personas neutras o que no se sienten ni hombre ni mujer, es algo que no debería importar a nadie. Si esa posibilidad existiera se abriría un derecho sin recortar ni limitar ningún otro.

Sin embargo, ya no estoy muy segura de que la mención de sexo deba desaparecer de todos los documentos oficiales. Mientras se discrimine a uno de los dos sexos, a las mujeres, poder documentar esa discriminación para combatirla es fundamental. No porque se deje de escribir la M de “Mujer” en la partida de nacimiento iba a cambiar la actitud de la sociedad hacia las personas identificadas de una u otra manera según nuestros genitales y nuestra capacidad reproductiva, me temo. Desde la primera inspección visual al momento de nacer seguiría determinándose la adjudicación de una identidad determinada a ese bebé y, a partir de ahí, el trato, las expectativas familiares, personales, laborales, el mismo aspecto físico…seguirían siendo muy diferentes. No creo que el hecho de que el sexo no figure en el DNI fuese a cambiar el rol maternal, por ejemplo, ni la resistencia de las empresas a contratar o a promocionar a mujeres en edad de quedarse embarazadas; ni que esa “M” o “H” que ya no aparecerían en los documentos fuese a cambiar las relaciones entre los sexos, desde la infancia a la adultez. No lo creo. Y combatir la desigualdad sin saber exactamente cuántos hombres, cuántas mujeres viven, trabajan, en qué trabajan, cuánto ganan, qué nivel de estudios tienen,  etc. sería, supongo, más complicado.

Así que por ahora mi opinión es que dicha mención debe quitarse en el caso de las personas que lo solicitan porque no se identifican con ella. Y veremos qué pasa. Quizá se abran caminos de libertad insospechados.

Publicado en El Plural en abril 2010

3 comentarios

  1. no soy capaz de entender que utilidad tiene que se haga mención al sexo en los documentos, oficiales o no.

    1. Es cierto que lo ideal sería no hacer mención al sexo, pero si no se hiciera no podríamos hacer tampoco estadísticas acerca de la discriminación de las mujeres, por ejemplo. No sabríamos cuánto cobran menos las mujeres que los hombres, cuántas estudiantes hay y cuántas rectoras etc. La discriminación quedaría completamente invisibilizada. En EE.UU ante un intento de borrar la raza en los documentos oficiales, fueron los grupos organizados en torno a la misma los que se opusieron, por esa razón.

  2. Estimada Beatriz.
    Si usted aboga por la no retirada de la mención del sexo en los documentos solamente para tener constancia de la discriminación, ¿no se tendría que hacer mención en los documentos oficiales de todo aquello que pudiese ser motivo de discriminación como la religión, la orientación sexual, la identidad de género, la existencia o no de recursos materiales (aporofobia) y un largo etc.?
    Un cordial saludo

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