Alegría, por fin


La noche electoral me dejó un sabor agridulce. Por una parte Podemos en la Comunidad de Madrid no cumplió los objetivos que nos habíamos propuesto de superar al PSOE. El bipartidismo aguantó mejor de lo esperado y el PP parecía resistir bien también. Después de más de dos décadas de gobiernos corruptos, insolidarios, destructores de vidas, el Partido Popular aun era la lista más votada en el Ayuntamiento de Madrid y también en la Comunidad. En aquella noche hicimos cuentas y comenzamos a vislumbrar la posibilidad de echarles del gobierno de algunas ciudades y comunidades, pero todo estaba por hacer y en aquel momento quizá pesaba más lo no conseguido que la esperanza de lo que estaba por venir. La magnitud de la victoria la hemos ido descubriendo poco a poco porque se ha ido mostrando lentamente. Poco a poco hemos comprendido lo que hemos hecho. Y cuando digo “hemos”, me refiero a nosotros y nosotras, a la gente corriente, a mis compañeros de lista electoral, a las personas que desde las Candidaturas de Unidad Popular han entrado en los Ayuntamientos y Parlamentos Autonómicos. Sólo días después de celebradas las elecciones fuimos capaces de entender lo que sgnifica que cientos de candidaturas formadas por vecinos y vecinas, por activistas de las mareas, de la PAH, por gente que lleva toda la vida en la calle poniendo sus cuerpos frente al poder, haya vencido sin dinero y con todo en contra,  a una maquinaria electoral que ha gastado millones de euros, que controla las televisiones y los grandes medios de comunicación, que ha tejido una inmensa red clientar por toda España, que miente lo que haya que mentir y que utiliza el miedo a su antojo.

Hemos vencido a un partido que se había apropiado de las instituciones y de la democracia hasta reducirlas a su mínima expresión, y lo hemos hecho sólo con trabajo, voluntad, inteligencia colectiva, con muchas ganas, con mucha gente. Hemos hecho posible lo que parecía imposible. Poco a poco, lo que en un principio parecía una victoria agridulce se ha ido convirtiendo en la más dulce de las victorias. Poco a poco, fue emergiendo la enormidad de la hazaña. El Partido Popular pierde una gran parte del poder que atesoraba en las instituciones; pierde la posibilidad de seguir haciendo negocios con lo que es común, pierde capacidad de control de la información, pierde recursos, pierde sus redes, muchos de sus corruptos quedan a la intemperie e irán cayendo en los próximos meses. Ese espacio que el PP desaloja, lo ocupamos la gente.

Y lo ocupamos simbólica y materialmente. Los alcaldes y alcaldesas se han fundido hoy con los vecinos, lo han celebrado en la calle y con la gente, como no podía ser de otra manera. Nunca fue tan evidente como hoy que estas elecciones las hemos ganado la gente corriente. Es nuestra victoria. Y de la misma manera que muchas candidaturas populares, como la de Ahora Madrid, nacieron tímidas pero terminaron siendo un clamor, así la conciencia de la victoria comenzó en voz baja y ha terminado esta mañana en una explosión de alegría incontenible. De Cadiz a Santiago, pasando por Madrid, por Barcelona, por miles de pueblos, hoy hemos dado un enorme paso adelante para recuperar la dignidad y la política, y con ellas nuestras vidas. Se acabó el autoritarismo, se acabó la vergüenza, la corrupción, la chulería infinita, la crueldad gratuita,  las mentiras; llega la decencia política y personal, llega la solidaridad, la empatía, la humanidad, la participación, la democracia.

No olvidemos que no son sólo las grandes ciudadades las que han expulsado a los corruptos, a los miserables. Esta tarde en Las Vistillas me he encntrado con mucha gente de toda la Comunidad de Madrid que lloraba de alegría porque también en sus pueblos se han librado de los caciques. La victoria es inmensa, la alegría es inmensa. Ha pasado algo muy grande de lo que quizá no éramos plenamente conscientes al principio. Hacía muchos años que nada en política se celebraba de esta manera.
Ahora conservemos la cabeza fría y el corazón caliente para ser capaces de hacer lo necesario para ganar en otoño las generales. Esa victoria es imprescindible para apuntalar esta otra. Eso será mañana porque hoy, esta noche, la alegría es enorme. Alegría, por fín. Ya nos tocaba.

2 comentarios

  1. Claro que sí, ya nos tocaba. Nos lo merecemos. ¡Podemos!

  2. Esperemos que la reflexión sobre lo sucedido nos sirva para lograr la victoria en noviembre. Donde ha existido unión se ha triunfado. Por separado no se ha superado al PSOE ni se ha obtenido victoria alguna. Es la hora de aportar todos y no la de exigir

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