Bárcenas


BÁR-CE-NAS, BAR-CE-NAS, dan ganas de que cada vez que aparezca alguien del PP a decir algo la gente le grite esas tres sílabas que tienen la virtud de hacer que, al escucharlas, los dirigentes del PP se escondan. Son sílabas mágicas. Al pronunciarlas en su cercanía, los políticos del PP se desvanecen igual que  los vampiros con la luz del día. Quién nos lo iba a decir. Toda la prepotencia, seguridad en sí mismos y chulería que muestran habitualmente Cospedal, Arenas, González Pons y demás, se queda en nada ante estas tres sílabas. Si seguimos así, es posible que su moreno impenitente devenga en palidez extrema,  producto de vivir siempre escondidos y a cubierto. A cubierto de una palabra: Bárcenas.

¿Qué esconde Bárcenas para conseguir que el PP se calle? Pues nos tenemos lo peor. Alguien capaz de conseguir no sólo que todos los dirigentes de un partido literalmente desaparezcan de la vida pública, sino capaz de hacerles decir cualquier cosa, tiene que tener cosas muy gordas guardadas. El espectáculo, visto desde fuera y desde cierta distancia, no deja de ser asombroso. Bárcenas les está chuleando, les está sometiendo a una humillación diaria; está consiguiendo que el partido que gobierna baile al ritmo que él les marca.

Bárcenas hace con ellos lo que quiere. Es casi un juego sádico. Obligar a Cospedal a balbucear aquello del finiquito aplazado, o a Floriano aquello de que no se puede despedir a un funcionario del PP… debió ser un placer para un sinvergüenza que ha robado millones de euros y que ahora, desde su sillón, o desde una pista de ski, se dedica a divertirse con ellos. Demandar a un partido al que se ha robado millones por maltrato laboral y que, como respuesta, sus dirigentes sigan sin atreverse a pronunciar su nombre… si fuera una película el sinvergüenza nos caería bien y nos parecería que tiene un par de narices. Es como si el ladrón que roba un banco denuncia a éste porque después de reventar la caja fuerte se encuentra con que ésta no estaba homologada.

Me imagino a Bárcenas partido de risa en su casa pensando en cómo puede ahora hacer bailar a Arenas, por ejemplo, que nunca le cayó bien; o pensando en tomarla de nuevo con Rajoy que le caía poco simpático y llama a su abogado y la semana que viene prepara otra demanda. Mientras en Génova se reúnen para ver a quién pueden demandar ellos y cómo pueden redactarse demandas y notas de prensa para que parezca que demandan a esequenosepuedenombrar, pero que no le demande en realidad no vaya a enfadarse aun más. El problema es bastante mayúsculo para el PP: ¿Cómo demandar a un ladrón que te ha robado un dinero que el partido no debería haber cobrado? ¿Cómo demandar a quien te chantajea con hacer público un delito que, presuntamente, has cometido? Pues no se puede, y de ahí que la estrategia sea la que ya pusieron en marcha otros antes que ellos (recordemos que Fabra y “El Pocero” ya demandaron a sendos alcaldes de IU por llamarles corruptos).

Que un sinvergüenza mayúsculo tenga la capacidad de vencer y humillar al partido que gobierna, que dirige nuestros destinos políticos, da cuenta de cómo está este país. Aquí los ladrones, los corruptos, los sinvergüenzas no se han escondido nunca; aquí han estado chulos y empoderados riéndose de los partidos que les dieron poder para enriquecerse, para robar, y que jamás les exigieron responsabilidad alguna por su comportamiento; al contrario, les protegieron y encubrieron en lo posible. Así que toda una casta de sinvergüenzas aprendió que es fácil reírse de la justicia (tardía, lenta y muy permisiva con la corrupción), y de la ciudadanía que, a su vez,  les reía las gracias y les elegía de nuevo. Si durante años hemos tenido a personajes como Fabra, y es sólo un ejemplo, blanqueando dinero a la vista de todos sin que nadie de su partido osara siquiera llamarle un poquito la atención, tenía que llegar otro que se sintiera tan fuerte e invulnerable que fuera capaz de hacer bailar a todo un partido al son que toca. No es sólo el PP el que está en manos de un sinvergüenza sino que en la medida en que ese partido gobierna, lo estamos todos y ya hemos dejado de reírnos. Lo que ahora hay que hacer, por pura salud democrática,  es perseguir a los cargos públicos del PP y, cada vez que saquen la cabeza de su agujero, gritarles: ¡Bárcenas, Bárcenas…! BÁR-CE-NAS hasta que llegue alguno que sea capaz de pronunciarlo y rompa el maleficio.

3 comentarios

  1. Como viene siendo habitual, ante la imposibilidad de comentar sus artículos, y los de casi todos, en elplural.com, le quiero hacer llegar mi felicitación a su blog por lo acertado de su exposición.
    En las actividades de este individuo subyace todo un entramado de connivencias y relaciones interesadas, de un alcance difícil de establecer, en los que ha precisado la colaboración de más actores para poder desarrollarlas a tan alto nivel y durante tanto tiempo.Él es, hasta ahora, la parte visible de este montón de basura, pero se percibe que el hedor proviene de la calle Génova y de más componentes del organigrama oculto de esta trama.

  2. Dan asco. Ahora Cospedal dice que quieren hacer un pacto con los ciudadanos porque “ellos” también son ciudadanos ¡Ah! ¿sí? ¿Son ellos los que sufren sus propios recortes? ¿Son ellos los que mueren esperando en las urgencias de los hospitales? ¿Son ellos los desahuciados? ¿Son ellos los que tienen que ver a sus hijos menores en la puñetera calle?

  3. bar-ce-nas bar-ce-nas bar-ce-nas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: