Como sí lo entendemos, todxs a la calle


No van a convencernos de que renunciemos a nuestras vidas, porque de eso se trata en realidad; de vivir o de sobrevivir. La mayor parte de la historia de la humanidad se ha caracterizado porque la gran masa de la población se limitaba a luchar por sobrevivir y sólo los ricos vivían vidas merecedoras de ese nombre. Desde la II Guerra Mundial y especialmente gracias a la política desarrollada por los partidos y gobiernos socialdemócratas, luego asumida por todos los gobiernos, los estados fueron desarrollando programas universales de derechos laborales y sociales que se resumen en uno fundamental: el derecho a una vida digna sea cual sea el estatus familiar, social o económico.  La ciudadanía del tercio rico del mundo pudo por primera vez llevar vidas dignas de ese nombre. Cuando parecía que la lucha era por extender estos derechos al resto del mundo, ha ocurrido lo contrario.

Desde los años 80, con la caída del comunismo, el enemigo imaginario del capitalismo, el que obligaba a este a ofrecer al menos lo mínimo que aquel ofrecía a sus ciudadanos, ya no hubo ningún tipo de freno para que los ricos decidieran hacerse más ricos a costa de los trabajadores, de la gente corriente. Con la inestimable ayuda de los partidos socialdemócratas, llenos ya de técnicos neoliberales vacíos de ideología; con la imposición paulatina a toda la sociedad de valores culturales y sociales neoliberales de insolidaridad, egoísmo, individualismo a ultranza; confundiendo derecho a la propiedad con libertad etc. comenzó la quiebra de los sistemas igualitarios y mínimamente solidarios construidos en Europa en los últimos 50 años y con tanto esfuerzo.

Por medio de complicadas y fraudulentas operaciones financieras que no tienen otro objetivo que acumular dinero a corto plazo, los ricos, los poderosos, (que tienen nombre y apellido) ayudados por políticos amorales, iniciaron la conquista de estos estados más o menos igualitarios, más o menos garantizadores de ciertos derechos, para hacerse con todo el pastel. Y en esas estamos. La excusa que se nos da es que no hay alternativa y se dan complicadas explicaciones que la mayoría de la gente no entiende, como si la organización de la económica fuese pura magia y no una decisión humana como otra cualquiera. ¿Cómo no va a haber alternativa? En democracia se supone que somos la ciudadanía la que decide cómo se organiza la economía, cómo se distribuye el dinero, así de simple. Yo no soy economista pero muchos economistas de izquierdas han explicado por activa y por pasiva cómo organizar la economía de otra manera.

A mi no me amilana no entender nada o casi nada de economía, entiendo de política. Hay otras maneras de hacerlo y consisten básicamente en hacer que los ricos paguen más, mucho más, en proporción al dinero que tienen y que han ganado gracias al trabajo de otros en unos casos y que han heredado en muchos otros casos. La crisis no la hemos provocado los trabajadores, sino los especuladores así que lo justo es que la paguen ellos. ¿Cómo es posible que se nos diga que tienen que rebajarnos las pensiones porque los ricos han especulado sin tino, sin freno y sin conciencia? Pues eso es lo que nos están diciendo, unos u otros, los políticos de derechas y los supuestamente de izquierdas.  De ahí que la indignación les alcance a todos por igual. Se trata de distribuir el dinero de otra manera, de una manera más justa y sólo cuando empiecen a decir eso la izquierda volverá a ser izquierda y a contar con el apoyo de la gente. Todos los demás discursos electoralistas sobran en este momento.

Al final volvemos al principio, nos quieren devolver a la mera superviviencia mientras ellos se largan a poner miles de millones de euros, con los que pagar la crisis, en los paraísos fiscales. ¿Cómo es posible soportar a Botín, un defraudador, un delincuente, un miserable, explicando que de la crisis se sale con trabajo? Y todo ante la inacción de los gobiernos que supuestamente tenían que protegernos y que tienen que gobernar para la mayoría. Es muy fácil de entender en realidad. Lo entendemos y no lo aceptamos.  Desde luego que hay alternativa, pero tenemos que construirla. Mañana empezamos, 19 de junio todxs a la calle.

2 comentarios

  1. Fantástico, Beatriz. Lo comparto.

  2. Efectivamente. TOD@S A LA CALLE
    No perdamos ni el norte ni la esperanza

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