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Von der Leyen somos todas

En el cuento de la criada hay una escena que a mí me impresionó particularmente. No es la típica escena escabrosa que abunda en la serie, sino una que pasó mucho más desapercibida pero que conectaba con algo que he pensado muchas veces. En realidad no es una escena concreta, sino una serie de ellas, un cierto desarrollo de la trama. Cuando las mujeres comienzan a perder de manera escandalosa sus derechos el marido de la protagonista, se supone que un compañero, un hombre igualitario, le dice algo así como…”no montes un escándalo por eso…no te preocupes porque te quiten el trabajo (o la tarjeta de crédito o la libertad de estar en la calle), no merece la pena, vente a casa, vive con mi dinero y ya vamos viendo. ¿Qué más da a nombre de quién esté la cuenta bancaria?”