El debate y nosotras


Me gustó que en el debate entre tres candidatos a la presidencia y una no candidata, hubiera un apartado específico en el que Ana Pastor pregunto a los candidatos y a la no candidata por la violencia de género. Eso hubiera sido impensable hace poco tiempo y demuestra que hemos logrado introducir el tema en la agenda política. Creo que eso es un éxito del feminismo. En la medida en que este tema se convierte en tema de estado, cada vez será menos vulnerable a los neomachistas que lo niegan; más difícil ignorarlo. Las respuestas de Pablo Iglesias y de Pedro Sánchez estuvieron bien; se lo saben y espero también que se lo crean.

Insoportable Albert Rivera a quien, la siempre incisiva en otras cuestiones, Ana Pastor, podría haberle recordado que su partido sigue llamando “violencia doméstica” a la violencia de género y que sigue diciendo por ahí que los hombres también son víctimas de esta violencia. Si eso es lo que cree, en todo caso, no se atrevió a defenderlo e hizo “como si”. Como si creyera que la violencia machista es eso, machista; como si creyera que la violencia de género es la que sufren las mujeres y que es un problema muy grave. Pero como no se lo cree, decidió no decir nada y, para no desentonar, se subió a lo que decían los otros. “Yo lo que digan mis compañeros (que de eso no se nada ni me interesa)”, vino a decir.

Respecto a la Vicepresidenta, sentí lo mismo que cuando la escuché en aquella otra rueda de prensa antológica en la que presentó una inane ley supuestamente antidesahucios (no impidió ni uno sólo) y lo hizo al borde de las lágrimas al pensar en toda esa pobre gente que se queda sin casa por culpa de las políticas de su partido. Porque ella, aunque capaz de aplicar políticas criminales con una mano, es capaz, al mismo tiempo de llorar por sus ojos. Ayer igual. Mientras aplican recortes del 90% en algunas partidas relativas a la prevención de la violencia machista, mientras recortan derechos, protección, justicia; mientras se niegan a educar en igualdad y ponen medallas a las vírgenes…la vice es capaz de mirar a la cámara y con ojos llorosos regañar a las adolescentes porque permiten que sus novios les controlen el móvil. Nada de regañarles a ellos, no, que eso a lo mejor le quita un par de votos. Nada de decirles a los agresores que se vayan preparando que les va a caer encima el peso de la ley y la presión social, eso no. Impresionaba verla, con los ojos llenos de lágrimas y el aliento entrecortado. Yo misma me sentí regañada por la vicepresidenta de los recortes, no sé por qué. Cuando la vicepresidenta mira a la cámara y se pone intensa, cuando hace como que llora por los pobres de la tierra dan ganas de vomitar. Se me puso un estómago muy malo.

Por lo demás, poca cosa en lo que se refiere a las mujeres. Nada cuando se hablaba de empleo o de desempleo. Nada cuando se hablaba de pensiones y, sorprendentemente, tampoco nada cuando se habló de… ¡natalidad! Los candidatos y la no candidata consiguieron hablar de natalidad sin mencionar que las que se embarazan y paren son las mujeres exclusivamente. Nada de medidas para que sea posible tener hijos y seguir teniendo la carrera profesional y laboral que las mujeres desean tener y por la que no tienen hijos, precisamente. Nada de lo que han hecho en los países europeos que gozan de tasas mucho más altas de natalidad que las nuestras. Nada de servicios públicos de calidad en escuelas infantiles, mayores y dependencia, nada de permisos iguales por maternidad/paternidad, nada de igualdad en los salarios y en el acceso al empleo.

Sí, mucho de eso está en el programa de mi partido; y en Podemos y en el PSOE hay feministas luchando por conseguir el poder necesario para hacer políticas feministas. El PSOE presumió de llevar más cabezas de lista y Podemos presumió de llevar más mujeres en las listas. Creo que es muy importante llevar a más mujeres de cabeza de lista, pero creo que de poco sirve eso si el poder de las mujeres para hacer políticas feministas no se legitima o si no se tiene dentro del partido poder de veto para impedir políticas antifeministas. Por eso, aunque esté en los programas hay que explicitarlo, porque los candidatos hablan también para nosotras y nosotras somos la mitad de la ciudadanía, la mitad de quienes escuchan el debate, la mitad de quienes se preocupan por la política; y porque, además, estamos sufriendo las políticas de recortes en mayor medida que los hombres. Para mí, el resumen del debate en lo que se refiere a nosotras es que vamos despacio, pero que vamos; que la violencia machista se ha convertido en tema de estado y que eso es un éxito del feminismo, que Ciudadanos y el PP son tóxicos para las mujeres y que hay que seguir hasta que entiendan que sin nosotras no hay democracia.

 

Publicado: Publicoscopia

3 comentarios

  1. Completamente de acuerdo, Bea. Un abrazo, compañera.

    1. Gracias como siempre Olga

  2. Lo de Podemos y el número de mujeres en sus listas, es uno de sus puntos negros. Podemos ahí falla mucho mucho.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: