Urdangarín, los ricos y la rapiña


Iñaki Urdangarín, el yerno del rey, es inocente, pero podría ocurrir que al final fuese un delincuente. El juez podría exonerarle, o quizá imputarle hasta cinco delitos: malversación de caudales públicos -como cooperador necesario- fraude a la administración, tráfico de influencias, cohecho y falsedad documental. De ser así, el Duque de Palma se enfrentaría a penas que superan los 15 años de prisión. Se supone que la entidad que Urdangarín preside se ha apropiado de más de cinco millones de euros mediante facturas falsas y artificios contables. Estas cuestiones llevaban tiempo dando vueltas por los medios, aunque no como ahora; de hecho ya se dijo en su momento que los que se le venía encima era la causa de la “huida” de la familia Urdangarín-Borbón a Washington. En el mes de octubre pasado, por primera vez en la historia, la encuesta del CIS daba a la monarquía un suspenso en la valoración y confianza de los ciudadanos. A lo mejor algo tenía que ver este suceso.

En ese momento en que la ciudadanía ya no puede más de corrupción, de robos, de despilfarro de todo tipo, de sospechas de corrupción, de gente que se hace millonaria de manera dudosa de un día para otro, de banqueros que evaden impuestos, de bancarios que se hacen de oro otorgándose a sí mismos pensiones multimillonarias… En un momento en el que parece que asistimos al reparto por parte de los ricos de nuestros despojos… la verdad es que una institución totalmente anacrónica y antidemocrática, como lo es la monarquía sólo puede subsistir si está fuera de toda sospecha. Y ya no lo está.

Ya era sospechoso que un señor que se dedicaba al balonmano pasara a ser, de la noche a la mañana, consejero de grandes empresas, y se hiciera millonario de un día para otro. Y aunque no se tratara de un delito, hubiera debido de cuidarse de que no pareciera que estaba haciendo valer sus contactos reales, cosa que ya era objeto de comentarios. Pero lo que ahora sale a la luz es muy distinto y aunque es inocente hasta que se pruebe lo contrario, parece que el juez tiene importantes indicios.

¿Es imaginable que el yerno del rey vaya a la cárcel? ¿Podemos imaginar a la hija del rey, Infanta de España yendo a visitar a su marido a la cárcel? No parece imaginable. O  bien consiguen que la cosa no vaya a mayores (al fin y al cabo, a Garzón se le han preparado trampas peores) o si la cosa se pone verdaderamente difícil quizá se decida que la infanta tiene que divorciarse. Cayo Lara dice que el rey le eche a su yerno una reprimenda pero lo cierto es que Urdangarín, si es culpable, no necesita una reprimenda, sino ser tratado como cualquier ciudadano y en su caso, ir a la cárcel.

La cuestión es desalentadora. Según las informaciones que leemos, Urdangarín y su otro socio pudieron organizar un “entramado societario” para desviar los fondos públicos y privados que recibían del Instituto Nóos. Cobraban precios desproporcionados y después desviaban ese dinero a las cuentas del duque y del socio. Y por si fuera poco, Urdangarín y su mujer, la Infanta Cristina tienen a medias una inmobiliaria que está relacionada con una promotora controlada por el príncipe saudí Alwaleed Bin Talal, que está imputado en España por abusos sexuales contra una modelo madrileña de 20 años, presuntamente cometidos en Ibiza en el verano de 2008.  Todo muy alentador.

En Holanda y en Gran Bretaña está pasando lo mismo con la monarquía, que se mete en asuntos, como poco, turbios. La pregunta que a mí me surge espontáneamente es la siguiente: Esta gente… ¿No tienen bastante? ¿No les basta con una vida lujosa, libre de preocupaciones, sin obligaciones verdaderamente pesadas como las de los demás mortales? ¿No les basta con una vida disponiendo de todo y sin miedo al futuro? ¿No les bastaba con tenerlo todo en la vida para querer aun tener mucho más? No es más que un signo de los tiempos. Una muestra pequeña pero significativa, un ejemplo, de que la ansiedad por la rapiña es total y afecta a todos los que tienen algo que rapiñar: financieros, banqueros, constructores, políticos, y ricos en general. Vivimos en medio del Sálvese quien pueda que se ha convertido en “que robe quien pueda”. Y lo malo es que son nuestros despojos los que se están repartiendo, suena dramático, pero es la verdad.

Entrada completa: El plural

2 comentarios

  1. La gaviota se encargará de “trillarlo” todo.

  2. La historia se repite. A veces no aprendemos. Es cierto que esta monarquia está impuesta en una Constitución como la nuestra por el dictador. Y esta monarquia sirve para lo que sabemos todos. Y callamos. Seguimos con el teatro de la Farsa

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